Capitulo 10

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ELENA

A la mañana siguiente, debía prepararme para mis clases con la Sra. Mc Curten. En esta ocasión, me enseñaría lecciones de modales. Si existe algo que odie más que las lecciones de baile, es precisamente esto. No estaba muy segura de por qué mi padre considera que son necesarias, en las lecciones no hago más que repetir exactamente lo mismo de clases anteriores. Resulta bastante tedioso.

     Llegué al gran comedor, donde la Sra. Mc Curten me esperaba a un lado de la enorme mesa de madera. La saludé educadamente y ella devolvió el saludo. Revisé la habitación en busca de James, no esperaba verlo aquí, seguramente debe estar ocupado con sus propias responsabilidades, aún así albergaba la pequeña esperanza de que apareciera milagrosamente.

— ¿Lista para empezar, princesa? —preguntó mi instructora con aquel tono firme de voz.

—Por supuesto, señora Mc Curten —respondí y tomé asiento esperando la comida.

     Los cocineros aparecieron con varios platos de comida, los cuales conformaban mi desayuno, en ese tipo de lecciones, la Sra. Mc Curten se encargaba de evaluar mi comportamiento mientras comía. Me resultaba algo aterrador e incomodo, pero no podía evitarlo.

—Muy bien, empecemos —ordenó, levanté mis cubiertos y la lección empezó.

                                                                                  ***********

     James no apareció durante la clase. Pese a saber que no tenía nada que hacer en el comedor, el no verlo ocasionó que el peso de la decepción me aplastara, odiaba ese sentimiento. Me preguntaba si él realmente tenía otras obligaciones que atender, o simplemente decidía evitarme, esperaba fuera la primera opción.

     Al terminar mi desayuno-lección, pensé en dirigirme a los jardines. Debería ir en busca del príncipe Anthony para acompañarlo durante el día, sin embargo, no me atrevía ir con él sin contar con la compañía de James. En mi camino hacia los jardines, caminaba lentamente y completamente distraída, es por eso que no noté la presencia de alguien que caminaba frente a mí, provocando que ambos chocáramos.

     El impacto fue leve, pero lo suficientemente fuerte como para que trastabillará unos cuantos segundos. Levanté mi vista dispuesta a disculparme con la persona, pero lo único que hice fue quedarme muda al ver a una completa extraña frente a mí.

— ¡Princesa! —exclamó completamente aterrorizada —. Oh, lo siento tanto, soy tan torpe. Debí ver por donde caminaba, no sabía dónde estaba, me perdí de nuevo, yo... yo... —hablaba tan rápido que no entendí más de la mitad de sus palabras.

—Tranquila —interrumpí su balbuceo —. No es nada de qué preocuparse, eh tenido peores golpes —sonreí para tranquilizarla.

—Lo siento —se disculpó nuevamente, observé cómo sus mejillas se teñían de rojo, para después observarme con ojos desorbitados —. Pero que torpe, usted es la princesa —se inclinó en una reverencia —. Lamento mi falta de respeto, su alteza.

—No es nada —murmuré, ella aún continuaba inclinada —. Puedes levantarte, no es necesario que hagas eso.

—Oh, si claro, lo que deseé, alteza —suspiré, bien, tendría que hablar con ella luego.

—Hace un instante, mencionaste haberte perdido. ¿Ibas a alguna parte?

—Yo... —se ruborizó nuevamente —, no, bueno si, algo parecido. Buscaba al capitán Wescott —admitió en voz tan baja que creí haber escuchado mal.

— ¿Al... Capitán Wescott? ¿Lo conoce?

—Todo el reino lo conoce, pero sí. Pase el día de ayer con él —sonrió como si recordara algún momento especial. Fruncí el ceño. ¿James paso el día con ella? Mejor aún ¿Quién es ella?

—Disculpa, pero no sé tu nombre.

— ¿Ehh? —su sonrisa se esfumó —. Claro, lo lamento. Déjeme presentarme, me llamo Emma, Emma Anderson. Llegué ayer junto con mi padre al castillo, nuestro hogar fue atacado hace dos noches. El capitán Wescott nos trajo aquí, ordenes del rey, dijo.

« ¿Ataque? ¿Ordenes? ¿Ellos se hospedaran aquí? ¿James sabía esto? ¿Es por eso que ayer no lo vi en todo el día?»

—Oh, vaya —exclamé sin entusiasmo —. Yo también buscaba a James, digo, al capitán Wescott. Pero, no lo he visto.

—Esta mañana mencionó que se encontraría en las caballerizas, sólo que no sé donde están ubicadas.

     Él habló con Emma en la mañana, así que, mientras me encontraba con la señora Mc Curten, él pasaba un tiempo agradable con ella. Intenté que eso no me afectara, lamentablemente, lo hizo. Tal vez fuera un deseo egoísta, pero realmente quería que él estuviera conmigo y no con Emma.

—Las caballerizas, bien, puedo guiarte. Busquemos al capitán Wescott juntas —sonreí, pero mi sonrisa estaba lejos de ser auténtica.

                                                                                   **********

     Al llegar a las caballerizas esperaba alguna de estas dos cosas: Uno, James me saludaría como de costumbre, hablaríamos tranquilamente y me explicaría todo lo que sucedió ayer, ó... él me ignoraría, hablaría con Emma y yo me sentiría patética. De nuevo, esperaba fuera la primera opción. No obstante, lo que sucedió en cuanto llegamos fue algo que no se encontraba en mis planes. 

     James, efectivamente, estaba en las caballerizas, cepillaba el pelaje de su caballo sin prestar atención a nada, en cuanto estuvimos bastante cerca de él, Emma —completamente emocionada— gritó su nombre, ante lo cual, James giró a verla, una sonrisa se extendió por su rostro, abandonó el cepillo y permitió que Emma le diera un fuerte abrazo.

     Lo único que hice fue observar aquella escena, intentando calmar las emociones que experimentaba, tristeza, odio, disgusto, celos... eran las principales. Me dije que no era importante, James simplemente la abrazaba porque él era así con las personas, siempre tan amable, aunque muy en mi interior dudaba de ello.

     Tal vez hice un movimiento que llamo su atención, tal vez por error emití un sonido en voz alta o tal vez, simplemente lo hice intencional, él finalmente notó que me encontraba ahí, a unos cuantos pasos de distancia, observando todo con mirada impasible, inmediatamente, apartó a Emma muy sutilmente.

—Princesa —murmuró. Sentí como algo oprimía mi pecho.

«Princesa, no Elena, no hola. Sino princesa»

     En todos los años que llevamos de conocernos, él solamente me decía de esa forma cuando bromeábamos, ahora lo dice como si toda su vida hubiera sido así. Puede que fuera una tontería, pero él más que nadie, sabía lo mucho que me desagrada aquel término y el que lo pronunciara, tan indiferentemente, lastimaba.

—Capitán —dije, en el mismo tono que él —Lo buscaba hace varias horas, pero veo que está ocupado —dirigí una mirada fugaz a Emma, ella no lo notó —Lo veo después, claro, si usted me lo permite.

     Con esa no-tan-sutil indirecta, di media vuelta y regresé al palacio. Desde la noche anterior, intenté convencerme de que su actitud indiferente no significaba nada, ahora entiendo que probablemente hable demasiado pronto, su trato hacia mí, cambio de la noche a la mañana, ¿la razón? No lo sé, pero algo me dice que tiene nombre y apellido, ese nombre es Emma Anderson.

La Heredera al TronoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora