Capitulo 15

177 12 4
                                        


ELENA

Hoy era el día en que James y unos cuantos soldados más iniciarían su expedición en busca del sospechoso, así que decidí ir a buscarlo para despedirme de él. Sabía que se trataba de una idea de mí padre, y que James no tenía más alternativa que obedecer, aun así, me gustaría que las cosas fueran de otra manera. También sabía que James era completamente capaz de cuidarse solo, durante toda su vida ha entrenado para enfrentarse en situaciones peligrosas, eso no impedía que me preocupara por él cada vez que se hallaba lejos del reino.

     Por supuesto, esta no sería la primera vez que él se marcha en situaciones similares, dos años atrás, debió viajar hasta el sur Azelleb para capturar a un delincuente que había logrado escapar de prisión. Fue durante el invierno, la época más fría del reino, y sin importar el clima, James regresó sano y salvo, con el prisionero detrás de él. Recuerdo que durante ese tiempo, la sensación de preocupación y miedo no me abandonó hasta que lo vi cruzar la puerta del palacio montado en su caballo.

     Pero esta vez era diferente. James no sólo iría en busca de un sospechoso, sino que iría en busca de un sospechoso que ha intentado destruir el pueblo en más de una ocación, además, de que era muy probable que el sujeto no se encontrara solo. James podría estarse dirigiendo directo a una trampa. Al tener ese pensamiento, aumenté la velocidad de mi andar. Debía verlo antes de que él partiera por un tiempo indeterminado.

     Llegué hasta las cabellerizas donde un pequeño grupo de soldados se encontraban revisando las monturas de sus caballos. Entre aquellas personas, logré distinguir a James. Su cabello castaño era notorio incluso a la distancia. Se encontraba un poco más apartado del resto y, al acercarme más vi que Emma se hallaba a su lado. Ambos conversaban alegremente, no pude evitar notar la enorme sonrisa en el rosto de James. Al ver eso, tuve una extraña sensación en mi pecho.

     Decidí ignorar aquello, me preocuparía más tarde por esto. Caminé hasta encontrarme a menos de un metro de distancia, James desvió levemente su mirada del rostro de Emma al tiempo que me acercaba. Su sonrisa perdió intensidad a cada paso que daba.

—Elena —dijo James. Emma dio media vuelta y al verme abrió sus ojos enormemente.

—Princesa —susurró ella, antes de hacer una reverencia.

—No es necesario —le dije y fije mi vista en James —. Quería...hablar contigo.

James asintió con su cabeza.

—Emma... —regreso la atención a ella.

—Esta bien, entiendo —sonrió. No estaba muy segura de por qué pero, una leve sospecha se anidó en mi mente —. Ten cuidado, por favor. Regresa sano y salvo

—Lo haré —inmediatamente, Emma abrazó a James y después de un par de segundos de vacilación, él correspondió el gesto.

     Me quedé ahí, observando. No mentiré, ver toda aquella escena desarrollándose entre ellos me hizo sentir...incómoda. Finalmente, ambos se separaron, Emma sonreía enormemente, aunque también sus ojos mostraban cierta tristeza. Antes de retirarse completamente, Emma me dio una última mirada y un asentimiento de cabeza. La despedí con el mismo gesto.

     Espere hasta estar segura de que Emma se había alejado lo suficiente para hablar con James. No es que no confiara en ella, simplemente, me resultaba más fácil si ella no se hallaba cerca.

—Entonces, te vas hoy —dije.

—Si.

— ¿Tienes alguna idea de por dónde empezar tu búsqueda?

—Seguiré el camino por donde huyó, buscaré pistas y si no encuentro nada, tendré que adentrarme aún más en el bosque.

— ¿Sabes cuánto tiempo estarás fuera? —James suspiró.

—No. Me gustaría que fuera un tiempo corto pero, dudo mucho que eso pase —sonrió levemente, más para consolarme que por el hecho de que la situación fuera divertida.

—Capitán —gritó uno de los soldados de James, ambos giramos para verlo —. Princesa —dijo al acercarse y a diferencia del resto de las personas que siempre se inclinan en una reverencia, él me saludó con un gesto de cabeza.

—Andrew —respondí a modo de saludo.

—Lamento interrumpir pero, es hora —informa con voz monótona.

—Bien —dice James —, estaré con ustedes en un momento.

     Andrew asintió con la cabeza una vez antes de dar media vuelta y unirse al resto de los soldados.

—El deber llama —bromeé.

—Eso parece —me miró, era hora de despedirse.

—James, ten mucho cuidado, por favor —pedí.

—Lo tendré —sonrió—, no debes preocuparte por mí.

—Aún así...no te arriesgues demasiado —tome su mano entre las mía y con la vista fija en sus ojos hablé nuevamente —. Quiero verte regresar sano y salvo.

     Sus ojos se oscurecieron, y su expresión simpática se esfumó. Su cara se transformó por completo en una muestra de seriedad y de de la misma manera, lo hizo su tono de voz al hablar.

—Lo haré. Lo prometo.

     Dio un leve apretón a mi mano y le ofrecí una sonrisa. Después, sin poder contenerme, lo abracé fuertemente. Cerré mis ojos e intenté contener todos los sentimientos tristes dentro de mí. No necesitaba que James me viera triste, él debía concentrarse en su objetivo y no tener distracciones.

—Te veré en un tiempo —le dije, separándome de él.

—Como ordene, princesa —sonrió ampliamente después de darle un leve golpe en su brazo.

     Inmediatamente, James dio media vuelta y subió a su caballo, el resto de los soldados lo imitaron y se unieron en una formación con James al frente. Me alejé un par de pasos y observé todo el espectáculo. Finalmente, los vi partir. El sonido de los cascos de los caballos al chocar contra el suelo, así como la silueta de los soldados, fue lo último que escuché y vi antes de desaparecer completamente de mi vista. James se había ido.

     Ahora, sólo quedaba esperar, esperar por su regreso y esperar que no sucediera nada malo en el camino. James volvería, lo sabía, pero no podía evitar preocuparme por él. Era mi amigo, mi confidente, la única persona por la que sería capaz de sacrificarme a mi misma con tal de que él se encontrara a salvo.

     No podía imaginarme un futuro sin él a mi lado, la sola idea me hacía querer correr y encerrar a James en donde nunca nadie ni nada pudiera lastimarlo. Lo quería, lo necesitaba y es por eso, que hasta que no lo viera regresar al reino sin un rasguño, no podría quedarme tranquila.

     Esta, sería una espera eterna.


La Heredera al TronoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora