22. Ruinas

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El demonio con la inyección, tiene una forma que podria decir algo gatuna pero no parece un gato, es como una gran bestia preparada para matar.
Termina de inyectarmr ese líquido y el otro demonio me suelta, deja caer mi mano y se aparta, es muy grande y su piel es negra y parece escamosa, muestra sus colmillos y tiene una cresta muy larga.
Deja la inyección en el pasto y le habla a su compañero para que se acerque.
-Ahora que hacemos, Ethay?
-Las ordenes eran paralizarla y llevarla de vuelta.
-Y como planeas llevarla?
-Arrastrala, llevala en tu lomo, no sé. Eres inteligente, piensa en algo.
-Eres más fuerte que yo, puedes transformarte en un caballo o algo y yo la subo en ti para llevarla.
Ethay agacha la cabeza y se transforma en un caballo. El otro me levanta y me acuesta ensima de el, atando mis muñecas a su cuello y mis piernas a su estómago. El otro recoge el cuchillo que se me calló cuando me arrojaron.
-Hiba armada, que lastima que no le sirviera de nada. Esperaba más resistencia por lo que dijeron.
Ethay comienza a caminar y después de eso permanece el silencio.
El tiempo pasa y continúan caminando. Entramos a unas ruinas y comienzo a ver a demonios por cualquier lugar que mire, pero no gruñen, solo miran.
Llegamos a una plaza y esperamos un rato, todos comienzan a reunirse al rededor. El que acompañaba a Ethay, me desata y me baja de su espalda. Me deja en el piso y Ethay se transforma de nuevo en un demonio. Pasa otro empujando a todo los demás y me levanta en su espalda.
-Debemos llevarla adentro. Afylo, tu te encargarás de ella, sabes las órdenes.
El demonio que acompañaba a Ethay nos sigue y me llevan a una construccion al frente. Me encierran en un cuarto, me dejan en el suelo y Afylo se sienta a mi lado.

-Se que debes sentirte asustada o furiosa, pero dejaras de estar paralizada en un rato. Lamento lo que te hice pero eran ordenes. Puedo ser tu amigo, espero que lo aceptes. Me ordenaron guiarte en esto, ayudarte a hacer tu trabajo pero igual te cuidaré, haremos equipo. Sé qué puedes querer pelear contra ellos por lo que me dijeron pero no puedes, si no quieres morir en sus manos por nada, solo sigue las órdenes. Podrás hablar en una hora más y moverte en unas 3 horas, según lo acostumbrado.

El se acomoda y permanece en silencio.
El tiempo pasa y logro hablar.

-Para que me trajeron aqui?
-Nos hablo de ti un demonio, no recuerdo su nombre pero creyeron que nos serias de utilidad y si no querías, tendríamos que obligarte. Mi nombre es Afylo, que bien que ya puedas hablar Skoteni.

-No podrán obligarme a nada. Como sabes mi nombre?
-Si lo harán y no serán amenazas a ti, si no a personas que amas. Ya saben lo suficiente de ti, todos lo sabemos.
Eso me mantiene asustada de lo que puedan saber y me quedo callada, sumida en mis pensamientos de las cosas que podrían hacer para obligarme.

-Entonces aceptaras que te ayude?
-Si... pero no prometere confiar en ti, nunca lo hago.
-Intentaré ganarme tu confianza con el tiempo.

Intento moverme durante un rato, sin lograr nada.

StellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora