Hace como mil años que no me paso por aquí, ¿HAY ALGUIEN AQUÍ CON VIDA? JAJSJAJA Perdónenme, la verdad no pensé que fuese a tardar tanto en subir otro extra de mi pareja favorita, PERO POR FIN AQUÍ ESTAMOS.
Quiero aclarar, antes que nada, que este extra NO es canon con la historia principal (ya verán por qué), pero quería escribirlo porque era una idea que tenía en mente desde hace muchísimo tiempo, y espero que les guste tanto como me gustó a mí escribirlo. DISFRUTENLO MUCHO <3
***
Samael
—Estoy muy cansado, Sami —dijo Lucas a mi lado, apoyando su cabeza en mi hombro.
—¿Quieres que...?
—No —respondió, antes de que terminara de formular la pregunta—. Solo es cansancio. No es para tanto.
—Pero...
—Dije que no —volvió a decir, esta vez con un tono contundente que arrancó de mi cuerpo las ganas de seguir insistiendo.
Después de cinco años viviendo juntos, aprendí cosas nuevas de Lucas. La mayoría resultaron ser una maravilla, pero también me mostraron un lado de él que, pese a que al principio me molestó, al mismo tiempo me hizo entenderlo mejor, como el hecho de que odiaba que hiciera su vida más sencilla, lo que, en términos simples, se traduce a: quitarle el cansancio, o el sueño, o cualquier mínima molestia que tenga, como un resfriado, o curar una de esas descuidadas heridas que se hacía cuando intentaba cocinar algo que escapaba de sus habilidades.
No me gustaba que tuviera incomodidades. Fueran del tipo que fueran. A él, en cambio, no le importaba en lo más mínimo, y cada vez que quería sanarlo, usaba el mismo argumento: Es parte de la vida. Que más bien significaba: le gusta ser humano y todo lo que implicaba serlo.
Decía que "hacerle la vida más sencilla" lo iba a hacer sentir que no estaba viviendo la vida por su cuenta, incluso que iba a tener cierta desconexión con su cuerpo, como si no le permitiera vivir sus propios procesos y solo fuese un recipiente "cómodo". Su facilidad para convertir argumentos en una clase de filosofía era brutal. Todavía no lograba entender cómo al decirle "Puedo curarte esa herida" me terminaba hablando de existencialismo, humanismo, de las ideas de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, o Maurice Merleau-Ponty, y me descubría a mí mismo escuchándolo atento, como un idiota, como si yo también necesitara sentirme humano.
—Está bien. Ven aquí. —Deslicé mi mano por su cintura para atraerlo a mí. Lo senté en mi regazo y él se acurrucó en mi pecho de inmediato, dejando escapar un suspiro entre contento y aliviado.
—Eres muy suave —comentó, dándome un golpecito en la barbilla con el dedo.
—¿Eso crees?
Asintió.
—Si no estuviera tan cansado, te besaría —murmuró, con voz adormilada.
—No sabía que besarme requería de tanto esfuerzo.
El precioso sonido de su risa disipó momentáneamente la molestia que he venido arrastrando desde hace una semana.
Separó los labios, como si estuviese a punto de decir algo más, pero de verdad estaba muy cansado porque no tardó en quedarse profundamente dormido. El biberón a medio terminar que tenía en la mano se deslizó por el sofá y escuché cómo roncaba a un volumen muy bajo.
Acuné su cara en mi mano, con mucho cuidado de no despertarlo. No me resistí y le besé la frente, llevándome un poco de su delicioso aroma conmigo cuando me aparté. Lucas sonrió, pero no abrió los ojos.
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Hidromiel ✔
FantasíaLuzbel sabía, entre muchas otras cosas, que tenía terminantemente prohibido enamorarse de un mortal. No era una penitencia que él mismo se hubiera puesto y, ciertamente, tampoco era algo que le importara porque aborrecía a la especie humana en cualq...
