Katsuki evaluó con la mirada a los hombres delante de él, todos se veían confundidos. Y es que era normal considerando que no los había citado en la sala de siempre, y que tampoco los había citado a todos, solo a cinco de la guardia real de Camelot.
Después de que terminara las clases de equitación con Izuku, se había centrado en pensar un plan para manejar el desastre que se avecinaba.
Necesitaba tiempo para investigar lo que el encapuchado dijo y que tenía que ver con él, pero no podía descuidar al reino. Por eso (y aunque le costara un poco) debía delegar algunas tareas. Primero, necesitaba restablecer el orden en la aldea de Izuku , y asegurarse que nada de lo que había pasado se repitiera. Y segundo, tenía que infiltrar a alguien en el Shie para saber qué planeaba realmente Chisaki. Y para eso necesitaba gente de confianza.
Solo, esperaba no equivocarse con su elección.
Suspiró hondo, y revisó una vez más la ventana y puerta del salón, asegurándose de que nadie estuviera espiando. Luego, les indicó a todos que tomaran asiento.
— Tengo una misión para ustedes — dijo, sentándose en la silla que quedó vacía— Pero necesito que sean realmente discretos con esto y todo lo que encuentren durante la misión debe ser confidencial— añadió colocando sus manos sobre la mesa.
Todos asintieron solemnemente.
— Después de lo que pasó en la aldea de Izuku, el Shie se comprometió a elaborar un arma — les informó, empezando a detallar todo lo que pudiera recordar de la última reunión con su padre y Chisaki.
— Pero lo que me preocupa, es que esa arma extrañamente ya estaba lista, necesito saber qué es lo que realmente planea Chisaki, porque conociéndolo, no me trago que esté apoyando a mi padre solo por lo que pasó con el estúpido de Deidoro— explicó, mirando específicamente hacia uno de los presentes — Quiero que te encargues de esto Mirio.
El rubio miró al príncipe con seriedad y asintió.
— Yo me encargo.
— Por otro lado, lo que pasó en la aldea de Izuku no puede repetirse — dijo Katsuki mirando a los hombres restantes — Seguramente mi padre le cederá el control a otra familia, pero necesito a alguien de confianza ahí, así que esto no lo asignaré directamente, porque el que se ofrezca, tendrá que quedarse un tiempo algo largo. Porque necesito que vigilen al nuevo Lord al menos seis meses.
Kirishima intercambió miradas con Iida, ambos se sentían culpables de no haber podido contener todos los daños y que tantas familias fueran perjudicadas en el ataque, así que estaban listos para ofrecerse, sin embargo, alguien más les ganó.
— Iré yo — dijo Sero, haciéndole una seña a Iida que ya iba a refutar — No puedes irte Iida, eres el mejor de nosotros, Camelot no puede perder a uno de sus mejores elementos tanto tiempo.
— Entonces iré yo — dijo Kirishima — Después de todo, fue mi culpa que escapara Deidoro, quiero estar ahí para ayudar a enmendar los daños.
— Antes que nada, esa mierda no fue tu culpa. Si tenemos que culpar a alguien, la culpa es de esos putos pirómanos — dijo Katsuki — No puedes tomar una decisión basada en eso.
Kirishima se levantó de su asiento para poder hacer una reverencia.
— Aún si no fue mi culpa, quiero ir. Me sentiré mejor si voy a ayudar, no quiero que lo que pasó en mi aldea se repita y menos si es en el hogar de uno de mis amigos.
Katsuki suspiró pesadamente, pero asintió.
— Está bien, siéntate. No te lo voy a impedir si realmente quieres hacer esto — aceptó, haciéndole una seña al pelirrojo para que se volviera a sentar — Bueno, y por último, necesito verificar que en el resto de las aldeas no esté ocurriendo lo mismo, así que necesito que ustedes tres vayan a investigar de encubierto y me traigan un reporte completo.— explicó, mirando a Tamaki, Sero e Iida — No necesito que estén mucho tiempo, como mucho una semana o menos para no llamar la atención de su ausencia aquí.
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Target: Destiny
FanfictionIzuku es un joven mago en un reino que prohibe la magia. Pero su corazón de oro y su necesidad de ayudar a los demás pone su secreto en peligro constantemente, sobretodo en una aldea tan pequeña. Por ello viajará lejos de su tierra natal para tratar...
