-Él solía mandarme muchas cartas –dice una madre a su pequeño- es muy aventurero, rebelde, y odia seguir órdenes, pero en el fondo es un buen muchacho.
"-Madre, sé que si te lo decía personalmente me detendrías, así que espero notes ésta cartita. Me voy, de igual manera ambos sabíamos que me iría de un momento a otro y espero no te moleste, ni te haga sentir mal. Creo que te preguntarás qué ha fallado. En definitiva, lo estoy eligiendo, es mi vida. ¿No? No hay ningún fallo. Ya no me quedan razones para permanecer acá. Lo decidí hace mucho tiempo. Lo decidí anoche.
No, no es una carta de suicidio, solo me voy de casa.
-Vincent Laurent"
La madre de éste chico siempre solía contarle de su hermano mayor, un muchacho rebelde, que estaba aburrido de una vida rutinaria, de no saber sobre su padre, de escuchar sobre el ciclo de la vida, de oír lo que las demás personas decían "Nacer, estudiar, trabajar, tener una familia, morir." Él quería más, quería emoción, sensaciones únicas, inexplicables, algo más allá.
"-Madre, no puedo creer que mi padre haya regresado, te mintiese, te lo hayas creído, estés embarazada de nuevo, para permitirse hacernos de nuevo lo mismo, abandonarnos. Si fuese estado allí, hubiera evitado eso. Pero tenía que ir por mis sueños, posiblemente te suene algo fuera de lugar que un chico de apenas 13 años de edad te lo diga de ésta manera, pero el dolor me ha hecho quién soy. Muchas gracias por la educación y los valores que me has inculcado, pero hay experiencias que hablan por sí solas, mi madurez quizá sea lo suficientemente alta para poder sobrevivir. ¿Lo has notado? Aún sigo vivo, te escribo sin rencores y me está yendo muy bien. Saludos a mi futuro hermanito. No le cuentes sobre su aventurero hermano, no quiero ser mala influencia.
Te quiere, Vincent Laurent."
La madre de aquellos dos muchachos, el grande, un chico rebelde que había huido de casa y el pequeño que se mantenía allí al lado de su madre. No había hecho lo que su hijo primogénito le había pedido; "No le cuentes, no quiero ser mala influencia."
La madre se preguntaba día tras día cuál es ese famoso sueño de aquél hijo. Y le contaba a su pequeño para saber si éste le respondía, si ella estaba haciendo algo mal, si él quería ir por el mismo camino.
Un buen día ella se decidió a preguntarle.
-Mi amor, como sabes tu hermano mayor me había pedido que no te contara, ni te mostrara las cartas que él me había enviado pero hay algo que quiero saber... –hace una pausa y traga grueso- ¿Tú tomarías la misma decisión de tu hermano?
-No, no tomaría la misma decisión que mi hermano, y no te preocupes por haberme contado... -él sonríe- Me sirvió de lección, porque no me enseñó nada.
Las palabras de aquél chico de 12 años, eran fuertes y seguras. Pero solo sonaban de esa manera, la curiosidad que poseía en su interior lo corroía por dentro como si fuese un ácido. Se asemejaba al rencor, al odio, esa curiosidad no tenía nada de diferente a lo ya nombrado. ¿Saben por qué?
Porque el odio es como un ácido, que no solo corroe a lo que se le aplique, sino que también corroe a su recipiente.
Él se preguntaba de igual manera, ¿A dónde iría mi hermano? ¿Por qué? ¿Qué tan emocionante debe ser?
¿Debería hacerlo yo también?
Aquella madre y aquel chico ignoraban las posibilidades, solo se realizaban preguntas, nunca llegaban a imaginar nada, pues pensaban que podría ser peor. Tocaban el tema, discutían de ello, ella contaba sobre sus cartas, pero no intentaban palparlo. Pues temían a imaginar algo malo. Aunque era inevitable.
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Wish You Well
Teen FictionNovela Juvenil que se inicia en la ciudad de París, una historia dulce con toque de drama y realidad, se desenvuelve en ella una historia de amor, amistad, crecimiento personal, pasados interesantes y un futuro prometedor, de la manera más excéntric...
