Escucho pasos.
Lejanos... o tal vez muy cerca. Ya no distingo.
Siento manos que me tocan, brazos que me levantan, voces que intentan ser suaves mientras me arrancan de su lado.
Mi cuerpo se mueve, pero yo no.
Yo sigo ahí, tirada junto a él, aunque mis pies ya no estén en esa habitación donde yace el cuerpo sin vida de mi esposo.
Me alejan.
Me alejan del lugar donde murió nuevamente una parte de mi.
Alrededor, escucho lamentos... susurros ahogados... sollozos que rebotan contra las paredes de la mansión como un eco torturante.
Pero todo suena distante, como si lo escuchara desde el fondo de un sueño oscuro y sin aire.
Estoy tan cansada.
Tan rota.
Tan vacía... que incluso llorar se ha vuelto un esfuerzo imposible.
-Mikasa...
La voz de Sesshomaru me llega como si cruzara un océano.
Lejana, distorsionada.
Pero sé que está conmigo. Lo sé porque siento su mano envolviendo la mía, firme, cálida, intentando traerme de regreso.
No me doy cuenta de cómo llegamos a otra habitación.
Solo siento que me depositan en una cama que no reconozco.
Y aun así, nada me toca realmente.
Mi alma se quedó allá atrás... junto a él.
-Mikasa... -repite.
Su voz rompe el silencio que me estaba devorando desde adentro.
Alzo la mirada.
No sé cómo lo hago.
Mis ojos se encuentran con los suyos: firmes, preocupados, llenos de un dolor que intenta ocultar por mí.
-No puedes dejarte caer de nuevo... -dice con un susurro-. Piensa en tus hijos.
Sus palabras son un golpe frío.
Como agua helada.
Me obligan a despertar de la parálisis.
-Mis niños... -mi voz sale quebrada-. Mis hijos. ¿Dónde están?
La desesperación me eriza la piel.
Me incorporo de golpe, asustada, temblando.
-Tranquila -dice Sesshomaru-. Armin se los llevó. Y honestamente... fue lo mejor. No pueden verte así.
Cierro los ojos.
Un suspiro roto se me escapa.
-Gracias... -digo apenas. Una palabra hecha ceniza.
-Mikasa... en serio no puedes estar así.
Intento respirar.
Levanto mi mano y la veo temblar como si ya no me perteneciera. Mis lágrimas amenazan con surgir otra vez, pero hago un esfuerzo por contenerlas. Me cubro el rostro, apretando mis dedos contra mi piel, como si ese gesto pudiera contener el dolor que me quema desde adentro.
Estoy temblando.
De frío.
De miedo.
De angustia.
De la certeza de que ya no está.
Sesshomaru siente mi miedo.
Su mano cálida rodea la mía... pero incluso ese calor parece insuficiente.
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Canon (18+)
Fiksi PenggemarPorque Shingeki no kyojin es más real de lo que parece.... Mikasa Ackerman, actriz que ha estado desde muy pequeña en la obra SNK, mantiene una relación romántica en secreto con Reiner Braun. Apesar de esta relación secreta, Levi los descubre, pero...
