Día 7.
La semana más larga de mi vida por fin había terminado.
Me levanté super contenta de mi cama, me duché y me puse unos pantalones cortos un poco rotos con una camiseta de tirantas blancas y un camisa roja con cuadros puesta de "chaqueta" y mis zapatos negros de suela alta. Me dejé el pelo suelto para que se secase solo.
Llamaron a la puerta mientras recogía toda mi ropa.
-Hola señorita. -Me dio un beso en la mejilla.
-Hola señorito.
- ¿Lista para irte hoy?
- Claro. Pero Dani, si me ayudas con la ropa creo que nos podremos ir antes, digo yo. -Sonreí.
- Claro. -Rió.
Me ayudó con la maleta y al terminarla él la llevó a donde me esperaba mi hermana.
Yo fui a ver a José.
Piqué la puerta.
- Hola.
- Hola. -Me dio un abrazo.
- Menos mal que ya nos vamos.
- La verdad que si.
De repente entró el médico con los resultados de José y estaban todos en condiciones.
- Aina, por aqui se le va a echar de menos.
- Yo creo que no echaré de menos esto. Perdone doctor, ¿las vendas de las muñecas ya me las puedo quitar?
- Espere que les eche un vistazo. -Me quitó la venda y solo se limitó a mirar mis heridas durante unos segundos.- Están bastante bien, se han cerrado todas las heridas, lo que no se va a quitar son las cicatrices de los cortes.
- Eso es lo que menos me importa. -Sonreí.
- Bueno pues, espero que no los vea más por aquí.
- Descuide. -Dijimos José y yo yo.
El doctor se marchó.
- Mañana si quieres quedamos. -Me dijo José mientras miraba sus pruebas.
- Vale.
- Aunque mañana he quedado con un amigo, pero bueno.
- Ah, pues entonces nada, otro día.
- No, además mi amigo te quiere conocer. -Rió.
- Si insistes... -Reí.
Nos dimos un largo beso, y otra vez, me acordé de Jesús.
Odiaba que pasase eso.
Pero a la vez me gustaba.
Me fui con Dani y mi hermana que me estaban esperando.
-¿Dónde estabas niña? -Dijo mi hermana alterada.
- Preguntandole una cosa al doctor.
-Venga vamos ya a casa hombre.
Cogimos el metro hasta Mairena, cruzaba los dedos para no encontrarme con Jesús.
Al fin llegamos a casa.
Me quité la venda de la muñeca izquierda, pero la de la muñeca derecha estaba pegada y no me la podía quitar.
Fui a la cocina y cogí un cuchillo para deshacerme de la venda.
De repente alguien me quitó el cuchillo de las manos.
- ¿PERO ERES GILIPOLLAS? -Me gritó mi hermana.
- ¿Porqué? Solo me quería cortar la venda.
Mi hermana se quedó callada y me cortó ella la venda.
- Cada vez que te vea con un cuchillo reaccionaré de la misma forma, así que no te asustes.
Al fin mis muñecas estaban "normales".
Llamaron a toda la familia, menos a mi padre, que estaba trabajando.
Mis abuelos mañana se iban a Málaga con mi tía.
Pedimos chino para comer todos juntos.
Así se me pasó mi primer dia de vuelta a casa.
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En las buenas te quiero y en las malas también. {Gemeliers}
De TodoLa vida de la protagonista dará un giro de 360° que ni ella ni nadie se esperaba. SEGUNDA PARTE DE 'Un invierno único {Gemeliers}