Querido diario:
Esta mañana desperté con el ruido de un coche. Sí, justo un coche estaba aparcando en la puerta de mi casa. Era mi padre. Fui a despertar a mi hermanito, quien bajó corriendo y chillando las escaleras a saludar a mi padre.
Mi padre abrió la puerta y apenas si le reconocí. Estaba totalmente nuevo. No había ninguna muestra en su rostro de que su mujer hubiera muerto hacía poco. No saludé. Él sólo se nos quedó mirando con una gran sonrisa que no tardó en ser correspondida por un fuerte abrazo de Aaron.
-¡Papi!-gritó emocionado mientras mi padre le cogía en volandas.-¿Ya estás bueno?
-Sí, pequeño, ya estoy bueno. Todo irá bien.¿No me vas a saludar Jane?-preguntó con una sonrisa falsa.
-Tuvimos que arreglárnoslas sin ti, no tengo ganas de saludarte.-dije mirándole con rencor.
-Vamos Jane, sabías que no podía hacer nada. Tu madre ha muerto, esa es la triste realidad.-dijo encogiéndose de hombros.
Esa fue la gota que colmó el vaso.
-¿¡Cómo te atreves si quiera a hablar de ella?!¡Tuviste el descaro de dejar a tus hijos recién huérfanos de madre!¿¡Es que te da igual que ella haya muerto?!¡Creía que te había afectado, joder!
-Jane, tranquilízate, yo...
-¡No me digas que me tranquilice!¡Mamá ha muerto y tú tienes la cara dura de abandonarnos por un mes y encima volver a casa quitándole importancia!¡Eres el mayor monstruo que he conocido!
Aaron comenzó a llorar tirando de mi camiseta.
-Papi es bueno, papi es bueno-dijo llorando Aaron mientras seguía tirando de mi pijama.Respiré hondo.
-Tu padre es un simple farsante.-dije con voz grave. Las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos, pero no pensaba darle la satisfacción de llorar delante de él.
-¡No hables así de un padre!
-¡No eres mi padre si no te preocupas por nosotros!¡No eres mi padre si al contemplar el cádaver de tu esposa te encojes de hombros!-grité con todas mis fuerzas y salí a la calle dando un portazo. Me senté en la acera, dejando caer libremente todas las lágrimas reprimidas. Estuve sollozando un buen rato, hasta que se me agotaron las lágrimas. No merecía la pena llorar.Tenía que salir de esa casa. Entré en casa violentamente y subí a mi cuarto. Cogí una maleta lo suficientemente grande y comencé a llenarla de todo lo necesario rápidamente.
Al terminar me acerqué hacia la habitación de Aaron. Estuve unos minutos escuchando un llanto tras la puerta. Tenía que hacerlo. Por Aaron, no podía criarse en un hogar donde su madre había sido asesinada, y su padre estaba tan tranquilo. Necesitábamos huir de esa casa. Al abrir la puerta me encontré lo último que podía imaginar.
Mi hermano pequeño se encontraba desnudo en la cama, y mi padre se encontraba a su lado con los pantalones bajados. No, no, no, no.¡No,no, no, no!NO PODÍA HACER ESO.
Sin apenas ser consciente de lo que hacía le di un fuerte puñetazo a mi padre en el pómulo, con toda la fuerza que poseía. Aaron se quedó en shock. Lágrimas corrían veloces por sus ojos y tenía marcas de bofetadas en la cara.
-¡Serás zorra!-exclamó mi padre antes de arrearme un gran golpe en la cabeza contra la pared. Lo último que vi antes de caer inconsciente fue al pequeño Aaron llorando.
ESTÁS LEYENDO
X
Cerita PendekJane tiene que desahogarse de alguna manera, y no encuentra ninguna que no sea escribir un pequeño diario. ¿Cómo reaccionará cuando un misterioso acosador empiece a mandarle estremecedoras notas? ¿Descubrirá quién es la persona que parece estar tan...
