Capítulo 25: Mi interminable castigo

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–¿Scott? –preguntó preocupado– ¿Te encuentras bien?

–¿Eh?... S-sí... Estoy bien –mascullé.

–¿Estás seguro? –volvió a preguntar –te ves un poco colorado.

–¡Dije que estoy bien! –grité– es por la calor, iré un momento al baño.

Antes de esperar alguna respuesta de su parte, me levanté y salí veloz de ahí. Caminé, mejor dicho troté,  en dirección al baño.

Entré rápidamente, en este había un enclenque lavándose las manos.

–¡FUERA! –grité golpeando el espejo.

Este salió inmediatamente del baño, ser respetado por los demás tenía sus cosas buenas. En este momento necesitaba estar solo.

Me acerqué  al lavabo y mojé mi rostro. Cuando levanté la vista vi por el reflejo del espejo como escurrían gotas por mi cuello. Tenía las mejillas un tanto sonrojadas.

¿Qué me estaba sucediendo? ¿Por qué estaba actuando así? A Scott Harris nadie lo pone nervioso, mucho menos un pofesorcillo de segunda.

Ha de ser por el calor, sí, eso es. Jamás me dejaría intimidar por otro, mucho menos por él, quien me caía tan mal.

Sacudí mi cabeza hacia ambos lados, al igual que un perro para secar las gotas que aún estaban en mi rostro y salí del baño de vuelta al despacho.

Antes de abrir la puerta dudé un momento, ¡Basta! ¡Deja de actuar como un tonto! – grité para mi mismo y entré de una vez.

Definitivamente, este hombre estaba loco. el suelo, al igual que la mesa estaban relucientes. Incluso diría que estaban aún más limpias que en denante.

¿Cómo pudo ordenar todo tan rápido? ¿O tal vez yo me demoré demasiado?

–Por fin llegas –dijo en cuanto me vio –¿Qué te ocurrió?

–Nada –respondí– ¿Cómo pudo ordenar todo tan rápido?

–Ya estoy acostumbrado, por si no lo notaste, me desagrada mucho el desorden.

–Ya me di cuenta –dije en tono de reproche.

–Si ya te diste cuenta, te pediría por favor que evitarás ensuciar mucho.

–Lo intentaré.

Obviamente no lo intentaría, me divertía mucho hacerlo enojar  y ver como se alteraba ordenando todo.

Volví a sentarme en la silla junto a él y ambos continuamos con lo nuestro. Estaba aburrido, realmente aburrido y aún seguía sin encontrar ningún error.

Que tal si....

–Aquí hay un error –dije en tono neutral.

Este se acercó un poco a mí –¿Dónde? –Preguntó.

–Aquí –señalé la hoja que estaba en mi mano– hay 36 puntos puestos y yo conté 37.

Tomó la prueba en sus manos y se puso a recontar– Hay 36 puntos.

Le quité nuevamente la prueba de las manos he hice como que contaba muy concentradamente –Hay 37, cuente bien.

Este acercó su silla hasta quedar apegado a mi lado –¿Cómo estás contando, Scott?

–Pues con los dedos, duh –dije burlón.

–¿Te estás burlando de mí? –preguntó entrecerrando los ojos.

Al hacer el mas mínimo movimiento provocaba que me llegara su aroma. Juro por dios que jamás había olido un perfume como este.... Era como una mezcla de sensaciones que me recordaban algo del pasado, no se el que.

Save Me (yaoi/Gay)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora