El transcurso a mi departamento fue corto y silencioso pero no podía dejarlo ahí tendido en la abrumadora oscuridad y más encima estando herido, después de todo era uno de mis alumnos, era normal que me preocupara.
Aún sin apartar la mirada de la carretera podía sentir que tenía puestos los pies en el salpicadero. Pero como estaba herido, solo por esta ocacion, lo iba a dejar pasar.
¿Qué estaba pensando cuando decidí traerlo hasta aquí? Debo ser un idiota por conducirlo hasta mi departamento, pero por nada del mundo dejaré que sepa mi bloque o esto podría traer serias consecuencias luego.
–Espera aquí mientras traigo un botiquín –dije mientras estacionaba el auto y apagaba el motor.
–¿Ah? –frunció el ceño –creí que me curaría en su departamento, profesor.
–Claro que no –respondí –¿No es contra la ley que un profesor lleve a su casa a uno de sus alumnos?
–Bueno, pero a mí de todos modos la ley me importa una mierda –sonrió de soslayo, aunque enseguida se quejó adolorido. Debía dolerle mucho el labio para que ni siquiera pudiera sonreír.
–A ver, cuida tu vocabulario –vociferé –estas frente a un adulto, ten más respeto.
Rodó los ojos y se cruzó de brazos, sin emitir palabra alguna.
–Y si te digo que te quedes aquí –continué –debes hacerme caso. Espera pacientemente hasta que regrese, puedes encender la radio si gustas pero no salgas del auto. ¿Me oíste?
–Lo que usted diga, querido profesor –se reclinó en el asiento y apoyó la cabeza en el respaldo de este, sin despegar sus ojos de mí.
–Bien, vuelvo enseguida –a penas terminé de pronunciar la oración me encaminé hasta mi piso y posteriormente a mi departamento, caminaba bastante veloz por lo que no me demoré nada en llegar.
Saqué mis llaves del bolsillo e introduje la llave correspondiente en la cerradura, la puerta crujió suavemente mientras se abría y me mostraba la penumbra de la oscuridad de mi departamento.
–Tercer piso, segundo departamento a la derecha –dijieron a mi espalda. La única persona que hablaba con ese tono de insolencia era...
–Scott –susurré entrecerrando los ojos mientras me volteaba –creí decirte que me esperaras en el auto.
–Bueno, profesor –sonrió con malicia –usted ya sabe lo inquieto e impaciente que soy.
Calma, Dantón, no te exasperes. Cuenta hasta diez... 1... 2... 3.... 4...
Scott se disponía a entrar, dio un paso hacia el frente al mismo tiempo en que yo puse mi brazo bloqueando la entrada.
–No, Scott –dije– no debes entrar.
–Vamos, profesor –insistió– ¿No estará planeando dejarme aquí afuera o sí?
–Eso planeo –dije aún con mi brazo bloqueando la entrada.
Scott hizo caso omiso de mis planes e intentó pasar bajo mi brazo. En el acto le dí un breve empujón con mi otro brazo.
Este hizo una mueca de dolor y se quejó levemente. Joder, había olvidado que estaba mal herido.
–¿T-te a dolido mucho? –pregunté intentando disimular algún atisbo de preocupación.
–No –sonrió, me esquivó velozmente y entró en dos movimientos a mi apartamento –si que es fácil de persuadir, profesor –dijo con su típica sonrisa socarrona en los labios.
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Save Me (yaoi/Gay)
RomanceLa vida de Javier Collin era bastante tormentosa con sus problemas en casa y en el colegio, sus malas calificaciónes estaban jugandole una mala pasada, aumentado los conflictos con su padre. Pero todo cambiará cuando una noche, apunto de acabar con...
