Capitulo 2

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Humano- demonio.

Desde las penumbras observaba una más de las torturas que los demonios le hacían a las almas condenadas y a las presas del día como así le llamaban a los idiotas que se dejaban capturar por los demonios puros.

Al enterarse los demonios sobre la nueva raza creada por él traidor, decidieron exterminar imediatamente a ambos antes de que la descendencia siguiera aumentando. Capturaron a padre e hijo llevándolos de vuelta al infierno para recibir su castigo. Al traidor le indujeron la muerte mas lenta y dolorosa para dejarles claro a los demás que no podían cometer el mismo error de relacionarse con un humano. Lo desmembraron por completo  antes de al fin lanzarlo a la fosa mas ardiente del infierno, mientras que él híbrido logro escapar a tiempo haciendo que nuestra raza perdurara. Siglos pasaron desde eso hasta que los ángeles nos exiliaron de la tierra diciendo que ese no era el lugar al que pertenecíamos. Desde entonces los humanos-demonio hemos tenido que juntarnos para algún día librarnos de la tiranía del infierno.

A diferencia de los demonios puros, no nacemos con nuestras alas, estas empiezan a crecer después que cumplimos dos años humanos, por esa razón los demonios saben distinguirnos ya que nuestras alas son mas pequeñas que las de un demonio adulto, además nuestra apariencia física es mucho mas similar a la de un humano. Mi caso es un ejemplo de esto. Mis ojos son rojo sangre, mi cabello es largo y negro hasta abajo de la cintura, 1.56 de estatura (chaparra, ni modo) labios rojizos y tez blanca casi grisácea por la falta de luz seguramente.

Abandono mi acción de observar aquellas torturas al sentir un movimiento cercano. Giro a mis espaldas en posición de alerta cuando siento un suave pelaje refregarse contra mi pierna, relajo mi postura y me agacho acariciando su hocico.

- Ilasiak ¿Qué haces aquí? Te dije que no me siguieras... Oh es cierto, la reunión esa, vamos ya entonces.

Ilasiak, mi lobo y él único compañero que eh aceptado. Lo obtuve cuando lo salve de una muerte segura provocada por unos demonios en descontrol buscando comida, desde entonces me sigue a todas partes a pesar de que yo no lo aceptaba al principio, pero ahora es diferente ya que no pude negarme a tan magnífica criatura de ojos grises profundo y pelaje tan negro como la noche.

- Al fin llegas Liliht, tenemos una importante misión para ti - llego donde uno de los híbridos al "mando" por así decirlo, ya que son los primeros humanos-demonio en nacer y sobrevivir en eras pasadas (solo tres en realidad) dejamos que tomen las decisiones con tal de que favorezcan al clan.

- Al punto y rápido - me cruzo de brazos y recargo en una de las paredes del castillo casi en ruinas de quien sabe cuantos siglos de antigüedad a la vez que Ilasiak se posa a mi lado.

- Tienes que ir a la tierra y buscar él libro milenario del poder, estoy seguro que sabes de que hablo y de que podrás encontrarlo -

Claro que sabía de que hablaba, todos sabíamos la historia sobre ese libro y que era la llave segura de nuestra libertad. Vivíamos aislados en las profundidades del infierno, en un castillo que apenas podía mantenerse en pie, pero que era lo bastante espacioso para permanecer todos protegidos. Muchos de nosotros eran asesinados al salir del refugio (no es que fuéramos tantos). Salir mas allá de los alrededores del castillo estaba prohibido, en caso de una nueva guerra no podíamos estar en desventaja por tener pocos guerreros. Pero con ese libro, las cosas cambiarían, de eso me encargaría yo...

Acomodo el puñal en mi cinturón bajo la ridícula ropa humana que traía ya puesta, y mi keshet (arco y flecha) en la espalda. Ahora tendré que mantenerlo oculto al igual que mis alas, lo bueno es que los demonios ocultamos nuestras alas de manera muy sencilla ya que carecemos de plumaje, desde pequeños cuando nos salen nos enseñan a ocultarlas.

Estoy frente al portal que separa el infierno, del cielo y de la tierra. Este solo abre cuando la luna esta en el punto mas alto del cielo, no dura mas de tres días abierto y solo nosotros podemos cruzarlo, no como él principal que se encuentra al otro extremo del infierno custodiado por los ángeles para que ningún demonio pueda escapar. Por suerte no saben la ubicación de este.

Fue fácil dar con el estúpido instituto ya que, su edificación es similar a los antiguos templos con alguno que otro cambio para modernizarlo. Observo como las mujeres se pasean a los alrededores con sus putifaldas y seguidas por los hombres que no paraban de babear por ellas. Tal cual como en el infierno con las hembras y los demonios.

Pero eso no es lo importante, estoy aquí para cumplir con mi misión y no voy a permitir que otro me arrebate ese libro...

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Val

Lucha por el poderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora