Reclamos

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Se encontraba en el parque de siempre, necesitaba despejar su mente, salir un poco de la realidad. Recostado en el pasto, comenzó a torturarse con la cruda realidad de lo que sucedía a su alrededor, ni el paisaje más hermoso lograba reconfortarlo, nada lograría librarlo de la culpa interna.

— Con que Ed, ¿eh? —dijo, aunque más bien parecía un reclamo. Se encontraba de brazos cruzados frente a Harry, moviendo el pie frenéticamente.

Imposible de evadir.

— ¿De qué hablas? —Harry se incorporó con el ceño fruncido.

Louis entornó los ojos.

— Nada.

— Louis...

— ¡Nada, olvídalo! —exclamó alterado.

— De acuerdo —fingió que nada pasaba y volvió a recostarse.

— ¿Por qué te fuiste sin mí?

— ¿Uh?

— Ya hice la pregunta, ahora espero una respuesta.

— Porque tenía un asunto pendiente.

Le lanzó una mirada sarcástica y soltó un bufido.

— Con el colorado.

— Sí.

— Ya veo.

Harry no se molestó en responder.

— Solo para que lo sepas, canto mejor que él —continuó con tono arrogante, acto seguido se recostó al lado de Harry.

— Te he oído en la ducha, no opinaré al respecto.

— Sí toco el teclado mejor que él.

— Ed no toca el teclado.

— ¿Lo ves? Soy mejor.

— ¿A dónde quieres llegar con esto? —se atrevió a mirarlo con el ceño fruncido.

— Era solo un comentario.

— Un comentario muy insistente.

— Como sea —redondeó los ojos.

Suspiró. Rogaba en su interior por tener un poco más de paciencia y no terminar discutiendo con Louis. ¿Era acaso que todos habían conspirado para sacarlo de sus cacillas?

— ¿Te cae mal?

Louis lo miró sorprendido. La pregunta no se la esperaba, en especial porque Harry es de evadir los temas siempre que se siente incómodo.

— He hecho una pregunta —insistió con firmeza.

— Si lo pudiera exiliar a Urano lo haría sin problema alguno.

Harry se rió.

— ¿Y eso? El pobre no te ha hecho nada.

— ¿No?

— No.

— Me importa una mierda, me cae pésimo.

— No tienes motivos.

— ¿Y?

Harry puso los ojos en blanco, se resignó. Tratar de convencer a Louis era como hablar con una pared, perdías el tiempo.

— ¿Quieres salir?

— Ya estamos afuera, Louis.

— Imbécil, me refiero a otro día.

— Dijiste que ya no me llamarías así.

— Bueno, Hazz, ¿quieres salir?

— ¿Día?

— Mañana.

Harry arrugó toda la cara.

— Oye, no te puedes negar —le insistió.

— ¿Cómo te explico que no puedo?

Louis frunció el ceño.

— ¿Cómo te explico que me importa una mierda?

— Había quedado con Ed en ir a comprar unos discos, no le puedo cancelar.

Claro, si es que después de lo sucedido aún quedaba en pie el plan.

— Oh, adivina qué, uhm... —fingió que pensaba— ¡También me importa una mierda! A él ya le hablaste durante todo el maldito día.

— ¿Y?

— Que quiero salir.

— Pero ya quedamos.

— ¿Y eso se supone que debería importarme? Porque no está funcionando en absoluto.

— Louis, no me vengas con tus...

— Estoy tratando de ser paciente, Styles.

— A menos que nos acompañes.

— ¿Qué? —se incorporó como un resorte.

— Lo que oíste.

— Pero...

— Quieres salir, ¿no?

— Sí, pero...

Lo interrumpió antes de que continuara con su intento de convencerlo de lo contrario.

— Entonces sal con nosotros.

— Me niego rotundamente.

— ¿Por qué? —se incorporó también.

— Porque me cae mal.

— Ni siquiera lo conoces, dale una oportunidad.

Estuvo en negación por bastante tiempo, luego miró a Harry, al ver que no daba su brazo a torcer, se dispuso a hablar.

— Solo iré porque tengo ganas de ver si ya llegó el disco de Bruno que tanto quiero.

— De acuerdo, es un trato —le sonrió ampliamente.

Ahora solo hacía falta acordar los últimos planes con Ed. Esperaba que no terminaran matándose entre sí.


Beautiful Accident - Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora