Tomar un baño fue una excelente idea. Mi ropa estaba manchada y yo me sentía sucio, el agua caliente me limpió perfectamente la piel. Ahora traigo puesto mi pijama de lana negra y tengo el cabello húmedo.
Papá llegó un par de minutos después de que salí del baño. Kenya y mamá saltaron de alegría al ver por fin a mi padre, lo llenaron de besos, abrazos y lindas palabras. Yo le di un abrazo y lo felicité. Todos estamos sentados en la sala del recibidor.
— Ya es hora de que nos cuentes todo. – Como siempre, mamá desespera por oír lo que mi padre tiene que decir. – No olvides ni un solo detalle.
— Es una larga historia. – Empieza papá – Justo cuando llegué a la clínica del veterinario, comenzó toda esta locura, la tormenta se desató y apenas tuve tiempo de hablar con el doctor para darle los datos necesarios sobre Zizu. La gente se trasladaba desesperadamente en sus autos al refugio de emergencias, yo salí lo más veloz que pude, una roca golpeó el parabrisas de la camioneta, por suerte solo se estrelló y no rompió nada. – Me siento como un niño escuchando esas mágicas historias que hay en los cuentos infantiles – Cuando entré al refugio, me di cuenta de que había más gente de la que cabía realmente ahí. Muchas de las personas estaban lastimadas, tenían sangre en la frente, heridas en las manos y golpes en la cabeza, pero había suficientes suministros para atenderlos a todos. – Los tres estamos tan atentos, que ni siquiera hacemos preguntas al respecto. – La general encargada del refugio, nos dio indicaciones para mantener la calma y ayudar a los demás heridos. Yo estaba ayudando a un niño que tenía la pierna lastimada, de pronto, la general se acercó a mí y me pidió hablar en privado. Nos fuimos a una esquina, alejados de toda la multitud, me dijo, que el presidente Abel estaba tratando de localizarme, trató de llamar a mi celular pero este no recibía llamadas, lo cual me pareció extraño, pues cuando ustedes me llamaron funcionó perfectamente, bueno, regresando al tema, el presidente dejo órdenes para que en cuanto terminara la tormenta, yo fuera a dar mi primer informe sobre lo que estaba ocurriendo en Aurgart, – Esto es demasiado extraño, el presidente Abel busca a mi padre para ocupar un puesto importante en el gobierno, y después de unas horas, ocurre un fenómeno descomunal que nunca antes se había visto. Tengo muchas dudas, pero no diré nada – obviamente no me iba a negar, esta era mi oportunidad para lucirme, y que mejor que en la televisión. – Esto último, lo dijo con inmensa alegría en su rostro – Así que esperé a que la tormenta dejara de atacarnos y me dirigí sin pensarlo al foro 69 de la televisión nacional. El foro es demasiado grande y tecnológico, había muchas luces, pantallas, puertas, personas con auriculares. Me metieron a uno de los camerinos, ahí me cambiaron de ropa, me peinaron y maquillaron para estar perfecto en la televisión, me explicaron rápidamente cómo funcionaba el formato, al igual que la gran pantalla que estaba detrás de mí. Un grupo de investigadores y yo, revisamos todos los sensores, detectores y radares del clima, para tener listo el informe. Me sentía familiarizado con todo, la bendita tecnología hace que todo sea sencillo y sin complicaciones, así que no tuve problema alguno. El programa de noticias comenzó y ustedes ya saben el resto. – Termina mi padre.
Un silencio corto inunda en recibidor. Las dudas se siguen formando en mi cabeza, pero sigo sin poder entender nada. Creo que ahora es el momento adecuado para preguntar algo.
— ¿No te parece raro papá?, – Pregunto, con los codos sobre mis rodillas – todo este asunto de la tormenta y el interés que hay por parte del gobierno.
— No logro entenderte. – Responde nervioso, su mirada ya no coincide con la mía.
— Si, quiero decir, – Levanto mis codos de las rodillas, porque comienzo a sentir punzadas al estar tanto tiempo en esa posición – creo que es muy extraño que el presidente te busque para ofrecerte el mejor trabajo del mundo, y unas horas después ocurre algo completamente inusual, la tormenta se desató en un par de minutos, como por arte de magia, como si ellos supieran lo que ocurriría.
— Claro que no, – Nuevamente ignora mi mirada – fue simplemente una coincidencia, yo soy consciente de que algo así puede ocurrir en cualquier momento. Además, deberías estar agradecido, gracias a eso que tú llamas magia, recibí mi primer sueldo, y créeme, no es cualquier sueldo.
Ahora soy yo quien ignora sus últimas palabras.
— Entonces también debes estar consciente de que pudieron advertirnos, para evitar que los habitantes sufrieran daños como los que tú viste en el refu...
— ¡Cole, yo estuve ahí! – Me grita enfadado, su cara se pone roja – ¡Revisé todos los sensores y no había nada! ¡No había nada que hacer, simplemente pasó! – Con cada palabra que suelta, me siento más y más pequeño – ¿Crees que si pudieran habernos advertido, no lo habrían hecho? ¡Vivimos en Aurgart, el mejor país en el que puedes vivir, nonhay por qué ocultar nada!
Me levanto del sillón y lo miro de frente.
Kenya y mamá nos miran, sin saber que hacer.
— ¿Entonces por qué tú y el presentador dijeron que no hubo daños a las personas? – Ahora yo le grito. Por algún motivo que desconozco se siente bien hacerlo – ¿Si eso no es ocultar, entonces dime qué lo es?
— ¡Estoy harto! ¡No quisiera hacer esto, pero tú me obligas a hacerlo, sube a tu habitación y no saldrás hasta que yo te lo ordene!
— ¡No lo haré hasta que respondas todas mis preguntas! – Siento cómo la sangre invade mi rostro que ahora está caliente.
— Cole, hazle caso a tu padre. – Dice mi madre, con tanta seriedad que siento que la desconozco – Tu también ve a tu habitación Kenya.
Kenya no pone ninguna objeción y sube corriendo las escaleras.
Miro a mi madre, sus ojos sueltan una rabia que nunca antes había visto.
— ¡Hazlo! – Me grita ella.
Dudo mucho, pero finalmente, doy media vuelta y subo las escaleras.
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Las Armas de Dios
Fiksi Ilmiah¿Recuerdas haber tenido un "día perfecto"? Yo casi lo olvido. Todo inició un día hermoso, lleno de sol y aire fresco, entré a mi casa y cuando salí al jardín, el cielo se oscureció en un par de segundos, la tormenta se desató, y desde entonces, nad...
