Que me mirara un niño era bastante extraño, que me viera un chico bastante vergonzoso que me vieran varios era insoportable. Me quede parada mordiéndome el labio, esperando a que pasara mágicamente algo asombros que distrajera a todos y dejaran de verme. Después de que saque el vestido, la señora Fink me dejo cambiarme en su casa, mientras que Selena iba a arreglarse a suya, yo iba a pasar por ella en cuanto me marcara para decirme que estaba lista. En cuanto me puse el vestido siguió el peinado y la señora Fink también se había encargado de ello, me se hacia tarde y ni tiempo me dio para mirarme al espejo. Tome un abrigo a juego y salí disparada por Selena.
Durante varios segundos no supe que hacer, hasta que me si cuenta que las chicas habían dejado de mirarme, ahora faltaban los chicos. Decidí que ignorar cualquier mirada seria lo mejor. Me concentre en Selena.
- ¿De donde tomaste el Champán?- dije viendo como lo bebía tan tranquilamente.
- Un mesero paso ofreciéndolo, si quieres te doy del mío- dijo estirando su copa hasta mí.
- No, adelante, esperare a que pase de nuevo- dije removiéndome incomoda en mi lugar.
Miraba los demás vestidos y me dio pánico al pensar que el mío lucia mucho más moderno, pensando en que fue a ultima hora y que no tenía planeado venir... Creo que no ha salido tan mal. Estaba pensando en ello cuando vi al mesero con el champán del lado izquierdo, le quedaban bastantes copas.
- Ahora vuelvo- dije mientras avanzaba con el vestido hacia el mesero, era muy bultoso y me recordó porque jamás me había puesto uno así, detestaba tener que batallar con el.
Llegue casi dando traspiés y para cuando me acerque ya no había ninguna, conté mis respiraciones; el vestido era muy bonito pero en mi este tipo de situaciones eran insoportables.
- Mi lady- me volteé para ver quien era, el chico tenía una mascara negra y un traje igual al de un príncipe, me ofrecía una mano con champán. Al principio no logre distinguirlo, pero los ojos..esos ojos tan maravillosos...
¡Basta!- gracias- dije tomándola.
- Entonces...decidiste venir vestida de Novia...¿Me he perdido de algo Jane?- dijo levantando las cejas de una manera provocadora.
Lo mire un rato y no pude evitar reírme ante su idea, ni si quiera estaba en mis planes de vida tener hijos (aun, claro).
- ¿Qué me dices de ti? su alteza..- El tomo un trago de su champán, acto seguido sonrío pícaramente, como siempre lo hacia...
- ¿a que me veo sexi no?- dijo estirando las manos para que apreciara su traje, lo peor de todo es que era verdad, lucia sexi. Con el pelo despeinado...de por si el ya era casi modelo. Pero no podía darme el lujo de hacerle un cumplido.
Iba a decir algo cuando Barbie Margaret apareció detrás de el, poniendo sus manos en sus hombros y bajando desde ahí hasta su cadera, de no conocerla diría que lo hacia tiernamente como una chica con su novio; lamentablemente lo hacia de manera sensual y provocadora.
- Hola Jane, que hermosos vestido- dijo mientras pegaba sus labios al oído de Tony. Apenas la escuche y mis mejillas se habían puesto rojas, esperaba que ninguno de los dos lo notará.
- Gracias e igual el tuyo- dije observando su vestido color negro, dejaba resaltar mucho su pecho..demasiado. Tenia el cabello suelto y ondulado, y por su puesto sus labios rojos.
Ella me guiño un ojo y murmuro algo al oído de Tony, el sonrió algo desanimado.
- Bueno, gusto en saludarte- dijo y tomo de la mano a Tony, este la siguió sin pestañear. No es que los haya seguido con la mirada, claro que no. Pero me prometí no subir a los cuartos de arriba por mi seguridad.
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