Me tocaba deportes, algo en lo que definitivamente no soy buena- boli- pelota en la cara en menos de diez segundos- Bascket- nunca le atinaba al bendito aro- fut- caía al suelo casi empezando el partido ya que se me atoraban los pies- tenis- la última vez mi ojo sufrió las consecuencias, en fin, es por eso que me pongo a correr al rededor de la cancha y como soy la única no tengo problema con el tráfico, la maestra una mujer muy robusta y fuerte llamada srta. Lucy, si lo se, hermoso nombre para alguien que tiene músculos hasta en la cara, me dio permiso siempre y cuando hiciera algo.
Me canso como en la octava vuelta y paro a descansar. Tomo mi bote con agua y tan sólo unos segundos pasan cuando una pelota me da en la cara y el bote se cae al mismo tiempo que yo, Genial pensé, me paró como puedo y me sacudo. Alcanzó a ver que un chico viene hacia mí.
- Lo siento, ¿estas bien?- dice al mismo tiempo que recoge la pelota.
- Si, eso creo- dije aún un poco aturdida.
- Déjame ayudarte- me sujetó e hizo una señal a sus compañeros para que siguieran jugando, les lanzo la pelota y ellos continuaron el juego.
Me sentó en las bancas y después me dio el bote que contenía el agua o la poca que me quedaba..
- Gracias, de casualidad ¿de que era esa pelota?- dije tomando el bote.
- De Fútbol- dijo y entonces fue cuando lo mire, parecía un grado más grande que yo y tenía pelo castaño claro y ojos verdes era muy mono.
- Oh genial- dije sarcástica definitivamente deportes no era lo mío.
- Apuesto que dolió como una de Bascket- dijo riendo- de verdad lo siento.
Yo me reí. El se me quedo viendo un rato y parecía muy atento a mi risa.
- Soy Jake Masen- dijo estirando su manó.
- Jane Doller- dije estrechando su mano.
- ¿Eres tú la que le dio una golpiza a Mcolan no?- pregunto con cierto interés.
- si soy yo- dije asintiendo.
- Bien hecho, necesitaba un escarmiento- dijo riendo, yo sonreí.
- Tengo que volver así que..- dije parándome.
- Si claro, te veo luego Doller- dijo y se fue yo volví a correr hasta que se acabó la clase.
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Al final de clases, caminaba con Selena quien no dejaba de contarme sobre su día parece que se divirtió en las últimas clases. Suerte para ella.
Caminamos hasta la salida y me despedí, llegue a mi auto que estaba en el estacionamiento y Anthony estaba recargado en la puerta del conductor. Excelente ¿¡por que no podía entender que me dejara en paz?!
- Enserio estoy pensando seriamente en dejarte otro moretón- dije cuando me acerque lo suficiente para que me escuchará.
El río divertido y me miro.
- Y yo estoy pensando que necesitas humectar tus labios de nuevo- divertido.
Saqué las llaves del auto y lo mire esperando que entendiera la indirecta de que se quitara, pero para mi suerte sólo no dejaba de sonreír.
- Sabes creo que tienes prisa, así que me quitare- ¡gracias al cielo! Dije para mi misma.
- pero antes..- se acercó a mí tanto que lo único que nos separaba era unos centímetros, yo me puse nerviosa que me quede literalmente paralizada frente a el, el me agarro de la cara y bajo su mano por mi brazo hasta llegar a las llaves ¡Maldita sea! Antes de que pudiera reaccionar ya traía mis llaves del auto en su mano.
- Dámelas- dije estirando la mano.
El me ignoro y se metió en el auto me hizo una señal para que entrara, ¡ya que! Pensé y me metí de copiloto lo mire.
- ¿Ahora me las das?- dije en tono desesperado.
- No, primero un paseo- puso la llave en la cerradura y arranco el auto.
- ¡Oye! ¿Que crees que haces? Para.- dije pero el dio reversa tan bruscamente que me pegue contra el asiento.
- Yo que tú me ponía el cinturón- dijo acelerando y poniendo la radió.
- ¡Para! Este auto no es mío es de mi padre si algo le pasa..
- Tranquila como besó es como manejo- dijo orgulloso
Yo me reí.
- Entonces vamos a chocar - dije en tono burlón y el me lanzo una mirada fulminante. Dio una vuelta brusca que casi me pone de patas arriba en mi asiento ya que aún no me ponía el cinturón.
- Basta!! ¡Casi me matas!- dije acomodando mi trasero en donde debía de nuevo.
- Lo siento tanto ¿te encuentras bien?- dijo burlándose.
- Ya es suficiente dame las llaves- dije exigiéndole con la manó.
- ¿Por que no te diviertes una vez en tu vida Jane?- dijo sin dejar de manejar y mirando al frente.
Quería estrangularlo ahí mismo pero el estaba al volante, suspire y guarde la calma tenía que ser paciente y esperar el momento indicado para quitarle esas malditas llaves.
- ¿Y a donde vamos?- dije desviando tensión.
- No lo se- dijo mirándome divertido.
- llévame a casa entonces- dije poniéndome el cinturón.
El esbozó una sonrisa y me miro.
- ¿Voy a saber donde vives?- dijo divertido.
- Es por eso que pondré trampas en la entrada- dije, pude notar que el sonrió.
Le fui diciendo cuadra por cuadra en donde vivía, hasta que llegamos a mi vecindario, el se estacionó en segundos fuera de mi casa y yo lo mire.
- Gracias- dije demasiado cortante para mi gusto, creo que hasta a mí me sorprendió.
- Es muy bonita- dijo echándole un vistazo a mi casa cuando bajamos del auto.
Estuve a punto de decir algo pero una voz me interrumpió.
- ¡Jane! Querida- grito la señora Fink que venía dando saltitos en la cera hasta donde estaba el auto.
- Hola señora Fink- dije con una sonrisa, Anthony se me quedo viendo creo que es la primera vez que me vio sonreír.
- Tu padre me dijo que llegaría más tarde hoy y que te adelantarás en comer- dijo una vez que llegó a donde estábamos, volteó a ver a Anthony y me sonrió.
- Jane, que guapo está buena pesca querida- dijo levantando los pulgares
Yo intenté sonreír lo mejor que pude pero sólo me salió una mueca que parecía que estaba oliendo la alcantarilla y sonreír a la vez.
- Nos vemos tórtolos y suerte, usen protección- dijo alejándose.
Anthony sólo esbozó una sonrisa y bajo la mirada, yo estaba toda sonrojada de la cara.
- Es muy entusiasta- dije más para mí que para él.
- Me agrado, creo que adivinó mis intenciones- dijo tocándome la mano.
Yo me puse tensa y tuve que recordarme a mi misma la clase de chico que era y que no podía caer.
- Es mejor que te vayas, gracias por acompañarme- dije quitándole la mano y siendo cortante.
El suspiró y se metió las manos en su pantalón.
- De acuerdo, nos vemos Jane- dijo y se fue caminando por la cera, me dio lástima que estuve a punto de decirle que lo llevaba a su casa, pero lo pensé muy tarde y reaccione igual.
Entré a mi casa y lo primero que hice fue pegarme a la pared y tirarme al suelo, hacerme bolita y preguntarme por que un chico como el me atraía tanto y me ponía tan nerviosa. Va a ser más difícil de lo que creí, muy difícil apartarme de el.
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