"No te preocupes"

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Han sentido la sensación en donde descubres que deseas a una persona más de lo que imaginabas; solo porque un momento incomodo te lo ha demostrado...,yo no la sentía.

- ¡¿Que rayos haces en mi habitación Mcolan?!- dije una vez que me pare y me aseguré de que la toalla seguía bien sujetada, me aleje lo mas que pude de él, digamos que él estaba de un lado de mi cama y yo en el otro lado. Perfecto.

-  Eh Calama, si tu has sido la que se me ha    caído encima- su voz era burlona y daba la sensación de estar disfrutando de mi escena.

- ¡No tienes..no debes estar aquí!- dije, en verdad estaba pensando seriamente en poner barrotes en mi ventana.

- ¿ En serio? Recuerdo que ya he venido una vez y no me ha caído un rayo, yo diría que estoy a salvo- oh no, no estaba a salvo en este momento..juro que quería matarlo.

- Si he caído encima de ti ha sido por accidente no por gusto- dije cruzándome de brazos- digamos que no me esperaba verte en mi habitación.

- ¿Por qué no?- dijo como si fuera lo
Mas obvio del mundo que me visitara.

- Ah..no lo se tal vez porque es MI HABITACIÓN y es uno de los pocos lugares donde nada puede perturbarme.

El esbozo una sonrisa divertida y paso por el estante de mis libros pasando el dedo por las pastas.

- Sólo venía a traerte tu auto, siempre cumplo mis promesas- dijo extendiendo su mano con las llaves en ella. Estire la mano para tomarlas pero antes de que pudiera retirarla el la apretó impidiendo que la moviera.

Solo se me quedo observando, quisiera decir que solo quería molestarme pero esta una mirada muy distinta; no supe descifrarla. Era como si se estuviera grabando mi cara.

- ¿ Vas a dármelas o que?- dije haciendo que volviera en si.

- En realidad vine hasta aquí a proponerte un trato- dijo quitándome la mano y dejándome las llaves- ¿ Recuerdas lo que te dije la noche en la que te rescaté de Edwin?

Al pronunciar las últimas palabras me quede algo extrañada, se lo que había dicho y la verdad me había molestado, básicamente me dijo que aunque no podía él quería odiarme, supuse que como siempre el olvidaría el tema y me dejaría tranquila o que simplemente yo quería sentir lo mismo respecto a él ( odio) y él lo había entendido. Hablar de este tema teniendo una toalla encima como única protección no me tranquilizaba en absoluto.

- Si- dije tratando de ocultar mi incómoda situación.

- Bueno no era una broma, en verdad quiero
Odiarte- dijo mirándome a los ojos. Me dolía que dijera eso, ¿por qué? No lo se, supongo que cuando te enteras de que una persona quiere odiarte haces todo por averiguar porque. Pero yo no quería averiguarlo, solo quería que las cosas con el se aclararan y me parecía perfecto que nos odiáramos.

- Vale, lo entiendo- dije asintiendo con la cabeza- Yo también quiero eso y la verdad es que a mi no me costará trabajo odiarte.

Era difícil ver su cara, pareció que se tensó un principió, pero le había dicho la verdad. Por mas que el me hubiera ayudado o por lo lindo que él se halla comportado conmigo ese día en la casa de Susan, no corregía lo que él era; el era un ser con el que jamás pensé llegaría a toparme.

- ¿ Por qué lo dices?- vi como sus músculos se tensaban y apretaba los puños. La conversación que antes era tranquila se había tensado.

- Porque yo odio a las personas como tu- dije sin titubear- aquellas que creen que pueden hacer lo que quieren y que se sienten invencibles.

Hola! New YorkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora