Capítulo 7

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¡Llego tarde! ¡Tarde!

Corrí escaleras arriba hasta llegar a clase de Mrs. Willson. Por suerte aún no había llegado. Entró mucho más tarde con un chico nuevo.

Tenía el pelo castaño oscuro, unos ojos verdes intensos y una tez muy blanca. Me recordó a mi ex prometido.

Su nombre es Jack y estaba aquí para terminar los exámenes.

Sonó la deseada campana y salimos al recreo. Por el rabillo del ojo vi a Jack escabullirse entre la gente y entrando en el bosque que hay al lado del instituto.

Le seguí un par de minutos y llegamos a un claro. Allí se transformó. Primero en colibrí, luego en guepardo y finalmente, recobró su verdadero cuerpo.

En Saphia si eres noble o un gran guerrero, lo normal es que seas metamorfo. Por esa razón se me hizo raro ver a un metamorfo en la Tierra.

Salí entre los árboles y me miró con cara de sorpresa.

-No te preocupes.- dije en shapiano -Soy una helkem (espadachín).  

-Yo soy un metamorfo.- comentó -¿Has escapado?

-Que directo… No. La reina Karen (mi madre) expulsó a mi familia hace diez años. Mis padres murieron y ahora estoy con mi familia adoptiva.

-¿Por qué? ¿Y tu espada?

-Un gran malentendido y la tiene ella.

-Ahora la reina es Missica, o como la llamamos, la Reina Sanguinaria.

Abrí los ojos como platos.

-¿Y eso?

-Esa bruja ha asesinado a muchísimas personas por no amarla como reina. He venido a buscar a Mariahk y a llevarla de vuelta a Saphia.

-Te deseo suerte buscándola por todo el mundo.

-La Tierra no es más grande que Saphia.

-¡Jajajajaja! La Tierra es diez veces más grande que Saphia.

-¡Por todos los dioses!

-Volvamos a clase. Y me llamo Isabella.

Jack, que por cierto se llama Yaku, me contó que mucha gente de Mankora venía a la Tierra para empezar una nueva vida.

Poco a poco, él y yo nos llevábamos muy bien, y forjamos una fuerte amistad. Pero esa amistad pasó a ser algo más, o eso me ocurría a mí.

Terminé el instituto y Yaku me presentó a su familia. Su padre que era herrero me regaló una espada y una armadura, pero yo echaba de menos a mi espada.

Entrenaba mucho con la espada nueva y Yaku luchaba contra mí.

Aquel sentimiento crecía cada vez más en mi interior y supe que era amor.

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