Marianne lloriqueo mientras Antony le jalaba fuera del carruaje con una fuerza y violencia que jamás había visto en el
--me estas lastimando--se quejó--podrías soltarme?
El hombre sonrió con frialdad y la empujo mientras la soltaba haciendo la caer de rodillas al piso, manchando su vestido blanco con el barro del lugar
--feliz querida?
Marianne subió la cabeza encontrando se con una puerta en donde fue obligada a entrar, tan solo unos pasos dentro Antony se abalanzó contra ella llenando la de pasionales y ardientes besos que repartió por su cuerpo
(...)
Se encontraba hecha un manojo de nervios, intentó por todos los medios posibles respirar con normalidad, pero le fue casi imposible hacer que el aire se dignara en entrar en su nariz, se sentía mareada y hasta asustada, pero debía mantener se en su lugar, aún con el cabello semi peinado, y el vestido a medio poner gracias por los deseosos y ardientes besos de hace unos minutos, se dejo caer en el suelo
--cre..creí--tratamudeo, y odio eso en ella--creí, que me llevaría a su casa
--en efecto querida--hablo el duque con cierto enojo en sus palabras--te llevare a nuestra casa pero antes te haré mía, aquí en esta cama, y gemirás como una perra--complemento con una sonrisa cruel y ladina
La ahora duquesa abrió la boca y los ojos con cierto horror, debía aceptar que amaba demasiado a ese hombre frente así, pero las palabras que el ya mencionado duque, había utilizado sin duda alguna la descolocaron de su lugar
Pero por otro lado, debía aceptar que el enojo del que ahora era su esposo era en parte su culpa, pero ¿realmente tenía la culpa de haber le encontrado en el patio hablando más que amistosa me te con Isabel?
Quizá mal interpreto las cosas y se dejo llevar, tal vez ese comportamiento suyo era culpa de ella y de nadie más, aún que debía admitir que se había sentido ofendida al ver a su esposo junto a la ahijada de sus padres hablar de una manera tan confianzuda.
Pero ¿como no mal interpretar lo que había sucedido? Puede que solo estuvieran hablando pero días antes estaban besandose allí frente a sus narices, en un lugar público y sin nervios de que alguien les encontrara, entonces comprendió algo aterrador, a lo mejor Isabel le parecía más interesante, porque a diferencia de ella, Isabel si era capas de complacer lo de otras maneras
--lo haré--dijo en un hilo de voz
--que harás?
--dejare que me hagas tuya
La más joven suspiro con pesadez mientras que quitaba de el cabello las últimas horquillas haciendo que los rizos rojizos cayeran sobre sus hombros y deshacía su cabello, quitó también los pesados zapatos y suspiro
Aquellas palabras saliendo de la boca de Marianne lograron sonsacar le de su lugar, jamás creyó estar tan maldita mente encaprichado de alguien, debió suspirar y controlar se de no tomarla allí mismo
--esta bien, serás mía--dijo el en tono arrogante
Ella tembló, mientras veía como se acercaba y pensó, que quizá, una vez siendo de su pertenecía él ya no la querría, pero no podía mentir, realmente deseaba a ese hombre su cuerpo entero se lo decía
Las manos expertas de el hombre, se hicieron cargo de desaparecer con maestría su vestido blanco, entonces una vez sin el estorbando le, fue capas de admirar a su esposa, era sin duda alguna hermosa, y sin poder se detener la lanzo en la cama, tirando se como animal hambriento sobre ella.
Le estaba lastimando, el le estaba lastimando, cada chupetón en su piel ardía como fuego, y aún que le gustara, esperaba que su primera vez no fuera de esa manera, por eso los sollozos no se hicieron esperar
--me lastimas--susurro mientras el la miraba
--yo ah--el duque suspiro, ¿había sido demasiado brusco? Quizá, pero que más daba era su mujer podía hacer cuanto quisiera, sin embargo era su primera vez y quizá debía ser dulce, luego saciaría toda fantasía existente--lo lamento, seré mas delicado
Ella asintió, mientras el besaba en los labios, y delicadamente le recostaba sobre la cama, sus besos le eran casi imposibles de seguir, el era tan bueno en ello, y ella solo una pequeña estúpida que no sabía nada de eso, lo siguiente fue sentir las manos de su esposo en su cadera y los labios masculinos sobre su clavícula, entonces jadeo más de placer que nada.
Sabía lo que venía a continuación y se dejo hacer, Antony no podía estar más sorprendido, ella era sin duda hermosa, quitó las medias que cubrían las piernas de su esposa para luego romper el pequeño camisón rosa que la cubría
Marianne suspiro con nerviosismo mientras el besaba sus pechos con lujuria y deseo, Marianne se removió en la cama de aquella casa con nerviosismo, hasta que Antony se separó de ella
El era un c Vallejo y aún que en realidad deseara a esa mujer con locura, no se podía permitir hacer algo así con una mujer como ella y mucho menos en un lugar como aquel, se puso de pie arregló sus ropas y tiro hacia la muchacha en la cama el vestido blanco
--vístete--le dijo con vos tosca
--disculpa?
--que te vistas cubre tu cuerpo, vamos a casa
--creí que tu...
--que yo que? Te haría mía en este lugar? Estas equivocada, ahora ponte tu ropa y apúrate
Antony salió del lugar con un nudo en la garganta y un gran bulto haciendo presión en su pantalón.
El camino a casa fue silencioso y lleno de miradas incómodas, Marianne se sentía arder por dentro, los pensamientos indebidos de lo que Antony -según le habían comentado algunas de sus amigas- le podría hacer, hacia que ella respirará de manera agitada. Y nada más llegar corrió dentro de la casa
--donde puede estar?--se preguntaba rebuscando entre sus cosas
Hasta qué al fin lo encontró un camisón de color berenjena, sonrió al encontrar lo y se metió a como pudo, y una vez dentro se encaminó hacia la habitación de Antony. Toco la puerta y espero
--puedo pasar?
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My Lady: boda arreglada
Historical FictionLibro #01 de la trilogía my Lady Lo último que necesitaba Marianne BerryCloth condesa de Loughty era una boda arreglada a sus 21 años con un hombre del cual no conocía prácticamente nada salvo su nombre y título y que era un hombre ridículamente ri...