Las luces, la música, los invitados, eso era algo a lo que Marianne estaba completamente acostumbrada. Desde qué tenía uso de razón se recordaba a asistiendo a cientos y miles de bailes. Pero esta vez todo era diferente, no estaba en un baile dirigido a nadie más, no era de los duques de Cambridge de la condesa de warrington o de la duquesa de cornualles ni siquiera de la duquesa Lady María Elizabeth lesly III De Gales hija del entonces rey. No! esta vez la fiesta iba dirigida total y completamente a su persona en honor a ella a sus ya cumplidos 21 años
--estas hermosa querida--se aglomeraban las damas de sociedad a hablar con su persona
--gracias my Lady--decía ella encantada con la idea de ser el centro de atención
Ni siquiera las dos princesas y el príncipe que allí se encontraban tenían la atención que ella si y eso la alegraba en cantidad era algo que amaba
--me permite esta pieza mi Lady--pregunto un chico de atractivos ojos azules y cabellos castaño
--será un placer mi Lord
No era nada más ni nada menos que Antony Danwork duque de Birdwhistle quien estaba bailando con ella, y no lo podía creer, era uno de los hombres más cotizados en todo Reino Unido y a hora bailaba con ella, no se había detenido ante ninguna de las otras mujeres ni ante las hijas de su alteza el rey, no, el había decido ir a por ella. Aún que bien sabía que era por que la fiesta estaba dirigida a si, pero quería imaginar que el lo había hecho por su belleza
Y no estaba equivocada en lo más mínimo, real mente el duque de Birdwhistle se había decidido a ir por ella partiendo de su belleza, aún estando allí las dos hijas del rey -cosa que descarto por ser prácticamente imposibles para su persona-- lo primero que le había llamado la atención de la joven y misteriosa chica era ese rijoso cabello Largo y el ajustado vestido rosa pálido que resaltaba muy bien su figura
--permita me preguntarle ¿que hace tan bella dama sola aquí?
--no estoy sola--afirmo ella a su acompañante--mis padres y hermanos están conmigo
--y quienes son sus padres
--los duques de Loughty
--a si que usted debe de ser Marianne Alice BerryCloth a quien esta dirigida esta fiesta
--a si es mi lord--respiro hondo intentando guardar la compostura
--entonces déjeme ser el primero de mi familia en desearle un muy feliz aniversario de su nacimiento
--muchísimas gracias a usted y a su familia--agradeció con una sutil sonrisa en los labios
La música comenzó y con ella las miles de parejas que bailan a el ritmo de el cello suite no 1 de Bach, el duque la tomo de la mano y comenzó a guiarla por la pista, no gustaba mucho de bailar un vals tan lento y sensual mucho menos con un completo desconocido pues era bien sabido que el vals era algo inadecuado para que una cazandera señorita bailara sin el consentimiento de sus padres por sus pasos des virtuosos y sus movimientos poco decorosos, pero realmente estaba disfrutando de esa pieza de baile
Pues aún que muchas veces había tenido la oportunidad de asistir a bailes, pacas eran las ocasiones en las que se le permitía bailar un vals y si lo hacía debía ser con uno de sus tres hermanos o con su cuñado, pues sus padres nunca le habían permitido danzar con otros hombres por temor a el que dirán, estaba tan alegre y emocionada con su baile que poca atención presto a quien se les acercaba
--Buenas noches mi lord Marianne
La joven condesa subió la cabeza y miro a la mujer de ojos castaños y cabellos cobrizos iguales a los suyos mirando la
--hermana--titubeo--¿conoces a el duque?
--si, lo conozco muy bien Marianne--sonrió--me alegra que se te vea tan feliz el día de tu cumpleaños y que los dos estén disfrutando de esta pieza musical
--lo hacemos hermana--asintió la más joven
--y aún que no me gustaría interrumpir su danza debo informar les que mi padre desea verles con urgencia
Los dos asintieron y se encaminaron tras la mayor de las hermanas. Marianne temblaba, estaba realmente nerviosa pues había bailado un vals sin el consentimiento de ninguno de sus dos padres y para empeorar aún más, con un completo extraño. Se imaginaba lo peor, y en su cabeza maquinaba mil y un excusas para lograr sacar e de aquel problema en el que se había metido, pero muy a su pesar ninguna de sus ideas era suficientemente buena para cubrir aquel descuido cometido por su parte
Sin embargo, al llegar frente a sus padres solo pudo sonreír y realizar una venía al ver a una pareja junto a su madre quienes hablaban de una muy interesante conversación que parecía muy interesante
--buenas noches padre madre--saludo nerviosa
--oh hija--dijo su padre--y mira que si presa esta también el duque
--buenas noches mi señor--saludo esta vez el joven duque
--nos mandó llamar padre?--pregunto impaciente
--tal párese ser que si--sonrió--podrian por favor tomar asiento
--claro que si--sonrieron los dos
--querida--llamo a su esposa--podrías por favor darme un minuto de tu tiempo
--claro que si--respondió la mujer--si me permiten
La mujer se acercó sonríe te, y la cabeza de Marianne no podía estar más alterada, ¿no estarían enfadados? ¿O estarían guardando sus comentarios por respecto a el duque? Realmente sentía nervios por que fuera como fuera esa situación no terminaría bien, o eso era lo que algo muy dentro de si le de decía
--se que se preguntarán por que los mande llamar--pregunto su padre avivando el fuego
--es justamente lo que estaba a punto de de preguntar mi señor
--bien por favor pónganse cómodos
Marianne no pudo evitar mirar a sus padres con un deje de preocupación, ¿qué tendrían para decirle? ¿Por qué tanto misterio? Poco podía intuir de la mirada de su madre, y su padre a sus ojos era un libro serrado con llave
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My Lady: boda arreglada
Historical FictionLibro #01 de la trilogía my Lady Lo último que necesitaba Marianne BerryCloth condesa de Loughty era una boda arreglada a sus 21 años con un hombre del cual no conocía prácticamente nada salvo su nombre y título y que era un hombre ridículamente ri...