"Querido diario:
Ayer, fue raro. Últimamente es el único adjetivo que puedo utilizar para mi vida. Soy un bicho azul, me gustaría saber qué más poderes sobrenaturales tengo.
Isaac...madre mía Isaac. No sé lo que pasó, ayer fue simplemente raro."
Clase de educación física, mi favorita.
Casi cuela, pero no. Si el profesor no fuera mi querido entrenador creo que querría morir tirándome del rocódromo.
Allison y Scott estaban subiendo ahora mientras intentaban coquetear. De repente, Scott cayó de la cima a la colchoneta que se encontraba a nuestros pies.
—McCall, yo no sé porqué pero tus desgracias hacen que me tronche —dijo el entrenador riéndose— está bien...Rhodes, Stilinski, arriba, al rocódromo.
—Te voy a aplastar —le dije colocándome el arnés con una sonrisa.
—Adelante Rhodes —dijo Stiles.
Comenzamos a subir, íbamos más o menos igual, y bastante despacio.
—¿Qué tal ayer con Isaac? —preguntó de repente.
—Se fue en seguida, mi padre estaba a punto de llegar.
—¿Entró a tu casa? —añadió.
—Sí, se quedó hasta que se me fue el azul.
Lo que me hizo recordar, que Stiles no hizo lo mismo.
—Entonces tardó menos que la otra vez ¿no? Dijiste que la otra vez duró horas. Si averiguamos cómo funciona quizá lo podamos evitar, ¿pasó algo en especial? —preguntó. Le miré asustada, pensando que sabría lo que pasó entre Isaac y yo. Pero él tenía una cara inocente. No podía saberlo. Susurrando un "no" alterado, me dispuse a proseguir la escalada, pero con los nervios por haberle mentido en toda la cara, mi pie se resbaló y caí en la colchoneta que había unos metros abajo.
—¡Stilinski! ¡No hagas trampas! ¡Te he visto! —gritó el entrenador.
Me encanta. Stiles gritó quejándose, pero le ignoró.
—Érica, sube —añadió.
Érica subió, pero a medio camino Stiles ya estaba abajo, y ella parecía asustada.
—No puedo —dijo casi llorando.
—Érica, ¿estás bien? ¿Padeces de vértigo? —gritó el entrenador.
—El vértigo es una disfunción del nervio vestibular del oído interno. Esa está acojonada, hombre —dijo Lydia.
—No es bueno que siga, es epiléptica —añadió Allison.
—¿Qu-qué por qué la gente me oculta que es epiléptica? Érica, está bien, suéltate...hay una colchoneta que te protege.
Érica bajó del rocódromo, todos se rieron de ella. Me sentí muy mal.
—Eh, Érica...—la llamé, pero no me escuchó.
Fui a cambiarme con Lydia y Allison a los vestidores. Estábamos en silencio, y no pude evitar pensar en lo de ayer.
—Vale, ¡está bien! Necesito decirlo. No me hagáis preguntas de cómo pasó, pero Isaac estuvo ayer en mi casa —solté de repente— tenía que decirlo.
—¿Qué? —preguntó Lydia asombrada— ¿Por qué?
—La cuestión es que...estaba mala y él me encontró y me llevó a casa e insistió en quedarse hasta que me encontrara mejor y bueno...
—Bueno ¿qué? —dijo Allison.
—Nos sentamos en el salón —ellas pusieron los ojos abiertos— ¡solo sentarnos! Pero entonces no se qué pasó... se acercó y...
—¿¡Le besaste!? —gritaron las dos a la vez, tanto que sabía que se habría escuchado en el vestidor de chicos, al menos para Scott y Isaac. Y Scott se lo diría a Stiles. ¡Oh que mierda de hombreslobo!
—Shhhhhh —las mandé a callar— ¡no le besé! Él se acercó y se apartó solito —agregué, y pensé en cómo le explicaría esto a Stiles si preguntaba.
Pero igualmente...¿por qué iba a hacerlo?
—Stiles te ha preguntado ¿no? Antes, en el rocódromo —dijo Lydia.
—Bueno, me puse nerviosa porque pensé que lo sabía. Pero la cuestión es, que por un momento dudé. Parece que nunca voy a acercarme ni esto a Stiles —dije haciendo un gesto con la mano, que indicaba algo pequeño— y tengo a un chico genial y supersexy detrás de mí, y sinceramente me está afectando, y estoy confusa. La palabra confusión me describe ahora mismo. Y estresada también.
—Ella, es normal que lo estés, pero piensa que Stiles tiene que salir de su primer amor, era obvio que no sería fácil. Solo tienes que estar ahí, y al final llegará —dijo Allison.
—Eso mismo se puede aplicar a Isaac —reproché.
—Touché.
—Chicas, las luces del gimnasio —dijo Lydia— Es ella.
—¿Ella quién?
—Érica —dijo justo antes de salir corriendo.
Scott estaba allí y cogió a Érica antes de que cayera al suelo.
—Ponla de costado —dijo Allison mientras la recostaba en el suelo.
—Érica —susurré, y le cogí la mano. Estaba teniendo un ataque.
Se la llevaron al hospital, ahora me sentía realmente fatal.🌙
A la hora de comer nos sentamos juntas.
—Chicas, hoy voy con Scott a la pista de hielo, venís ¿verdad? Stiles también viene —dijo Allison.
—¿Por qué no vas tú Ella? Yo no quiero ir —dijo Lydia.
—No, vamos las dos, no quiero soportar la cara de Stiles porque tú no has ido —le respondí— de hecho, la que sobra soy yo.
—¿Pero qué dices? Esta es tu oportunidad —dijo Allison.
Entonces vimos a Érica entrar en el comedor, aunque la verdad es que yo diría que era cualquiera menos Érica.
—¿Pero de qué coño va esa? —dijo Lydia irritada al ver como Érica después de una entrada triunfal, cogía la manzana de un chico y le daba un bocado como si fuera una sex symbol.🌙
Nos reunimos en casa de Allison para ir juntas. Estaba algo nerviosa, como cosa algo extraña, me había puesto un vestido, y esta vez había apostado por el rosa palo.
Cuando llegamos vi a Stiles de lejos, él no se había arreglado, pero eso era normal y en cierto modo me gustaba. Últimamente no habíamos hablado mucho, y esperaba que esta noche fuera todo lo contrario. No quería celos ni malos rollos, solo diversión.
Entramos a ponernos los patines, Allison y Scott se fueron por su lado, y me quedé con Lydia y Stiles.
—Qué frío ¿verdad? —dije frotando mis manos.
Stiles miró en su mochila y sacó una chaqueta naranja, pero cuando iba a ofrecérmela, Lydia habló.
—Sí, estoy congelada —dijo frotando sus brazos con las manos.
Stiles nos miraba a una y a otra sin saber lo que hacer. Por un momento me pareció que me la iba a dar. Pero antes de que tuviera que decidir, Lydia lo hizo por él.
—No gracias, es naranja, y voy de azul, no pega nada.
Stiles me la dio acto seguido, pero no supe si era porque se había decidido por mí, o porque Lydia le había rechazado.
La segunda era más razonable.
—Bueno, tal vez el naranja y el azul no peguen, pero a veces hay cosas que uno cree que no combinan bien y...pues resulta que casan perfectamente...como dos personas que están juntas y que nadie pensó que estarían juntas jamás —dijo Stiles.
Genial. Eso ha sido genial.
Me levanté y fui a la pista la primera. Vi como Stiles y Lydia seguían hablando, pero me dediqué a lo mío. No era una experta patinando, esa era Lydia, pero yo tampoco era muy mala.
Estaba patinando a toda velocidad cuando me topé con Scott, logré esquivarle a tiempo pero me choqué con Stiles de frente. Y cuando digo de frente, lo digo en serio, le di un cabezazo.
—¡Lo siento! —me disculpé riendo.
—Tienes una frente muy dura —respondió sonriente.
—Igualmente, es un cumplido —dije guiñando un ojo— ven —le agarré de la mano y patiné con él a mi lado aunque algo atrás.
—Eres muy lento —me burlé riéndome, le solté de la mano— intenta pillarme.
—¡Allá voy! —gritó de repente e intenté salir rápido pero me pilló antes de que pudiera moverme, y lo hizo con tanta fuerza que caímos los dos al suelo. Nos miramos con cara seria y entonces nos partimos de risa.
Pero algo interrumpió nuestras carcajadas, el grito de Lydia retumbó en mis oídos. Estaba pegándole al suelo mientras gritaba como si hubera visto un fantasma. Stiles intentó tranquilizarla, pero no servía de nada. Estaba horrorizada, y yo solo podía ver una vez más, como no podía haber ni un solo día de mi vida sin drama.
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II: Perilune ↞ Stiles/Isaac/Teen Wolf ↠
Hayran KurguLibro 2: Perilune (terminado) Libro 1: Apolune (terminado) Libro 3: Eclipse (empezado) Ella Rhodes ha persistido ante los extraños eventos en Beacon Hills, y sobre todo ante el más extraño de todos, Stiles Stilinski. Ahora está lista para afrontar l...