"Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito." -Aristóteles.
Ian:
Me había quedado sin palabras cuando Valentina ingreso al club junto con Natasha pareciendo un conejillo asustado, pero eso no era lo que me había quitado el aliento, era el precioso vestido que llevaba haciéndola ver jodidamente sexi.
Aquel vestidito abraza sus curvas en los lugares adecuados, y su cabello revuelto y despeinado la hacían ver un poco salvaje. Me encantaba.
Pero en el momento que mis ojos llegaron a su rostro fue como si me hubiesen dado una jodida patada en el abdomen sacando todo el aire de mis pulmones, sus mejillas estaban levemente sonrojadas y sus labios estaban siendo prisioneros de sus labios, y sus ojos, joder sus malditos ojos fue lo que me hizo plantearme la idea de acercarme a ellas, a pesar del gentío, la oscuridad y las malditas luces Led aun así podía ver sus preciosos ojos, podía observar que parecía casi asustada, inexplicablemente un deseo de sacarla de allí se apodero de mi dejándome con la garganta seca.
Di un trago a mi Bourbon y sentí la familiar sensación de quemazón, aquello me hizo sentir mejor.
Entonces me levante del asiento y me dirigí hasta ellas, no sabía muy bien que decirles pero ya se me ocurriría algo.
Las chicas estaban tan ocupadas buscando nuestra mesa que cuando llegue hasta ellas ni siquiera se percataron de ello, por lo que tuve que llamar su atención. Decidí chasquear los dedos justo en frente de su rostro y no me perdí el sobresalto de Valentina.
Cuando ya tenía su atención puesta en mi me puse un poco nervioso debido a que no sabía que decirles, ¿Hola, tal vez? No sé, por suerte Natasha empezó a hablar como loca y me evite el extraño saludo.
-Joder, ¡Al fin! Ya hasta estaba empezando a creer que nos tendríamos que sentar con aquellos guapos que están por allá.- Dijo señalando a una panda de estúpidos, los conocía bastante bien ya que la semana pasada le rompí la nariz a uno de ellos. Rodé los ojos.
-Pues que suerte que llegue a tiempo, Mason me hubiese matado.- Ella se sonrojo y soltó una leve carcajada que se perdió en la música.
-¿Recuerdas a mi mejor amiga, Valentina?- Dijo ella señalando a la castaña que había empezado a sentirse incomoda, clave mi mirada en ella y esos fantásticos ojos me devolvieron la mirada, tímida.
Uff, que si la recordaba...
-Sí, estuvo contigo en el Starbucks, ¿no?- Dije desinteresado, no quería que pareciera que me interesara.
Natasha asintió enérgicamente, yo no era de los que hablaban mucho, pero una buena cantidad de alcohol y podía tener el valor de decir unas cuantas palabras.
-Bueno, estamos sentados justo allá.- Dije señalando la mesa donde estaban mis amigos bebiendo y fumando, sin siquiera percatarse de las chicas que me acompañaban.
Recuerdo que Mason se acabo toda mi cajetilla de cigarrillos debido a los nervios por ver a su Folla-Amiga, estaba tan nervioso que revisaba su teléfono un millón de veces, ya me estaba hartando.
-¿Podrías acompañarnos? Es que no quiero solo aparecer y ya.- Rodé los ojos, ¿Qué quería?, ¿Qué me parara en el medio de la tarima y gritar "Con ustedes, la única, la incomparable Natasha" No, ni hablar.
-Te aseguro que alguien te está esperando muy ansiosamente, solo ve y ya.
Ella me rodo los ojos de vuelta y se fue andando hacia allá con la mano de su castaña (y callada) amiga hacia la mesa, yo por el contrario me dirigí a la barra, necesitaba otro Bourbon.
Desde el sitio donde estaba era testigo del aburrimiento de Valentina, desde que llego tiene un vaso de ron con coca cola en la mano y no le ha dado ni un sorbo, excepto para probarlo y, fui testigo de la mueca que hizo al probar aquella bebida. Estaba bastante seguro que tal vez le gustase más una margarita, debido a su sabor dulzón, pero, no es como si me importase.
A medida que pasaban las horas el ruido subia mas de intensidad, las mujeres se habían empezado a desnudar debido al calor que hacia allí dentro por el exceso de gente, casi no se podía ver nada debido a la cantidad de humo que impregnaba el aire, se podía decir que el bar estaba en su punto. No podía ser capaz de encontrar a una sola maldita persona que no estuviera ebria. Excepto yo.
No me emociona mucho la idea estar completamente sobrio en medio de tanta gente ebria, era odioso. Pero me tocaba conducir a mí, y no iba a matar a mis amigos y a mí.
La busque a través de todo el gentío y no la pude encontrar, ¿Dónde habrá ido?, no es que me interese pero hace rato que no la encontraba por ninguna parte.
¿Por qué la buscaba?
Ni puta idea.
¿Por qué estaba moviéndome entre la gente tratando de encontrarla?
Ninguna Jodida Idea.
Las personas se chocaban contra mí y estaba harto, en una ocasión una chica derramo su bebida en mi camiseta, cerré los ojos y apreté los puños antes de perder la cordura y, dejando a una chica con unas disculpa en los labios me gire y trace mi camino hasta el baño de hombres que estaba sospechosamente solitario, todo lo contrario al de las mujeres que estaba abarrotado hasta más no poder.
Empuje la pesada puerta de metal y me encerré en el baño de hombres, la música fue levemente amortiguada cuando la puerta se cerro, suspire aliviado, me estaba empezando a doler la cabeza.
Me acerque a los lavabos para enjuagar mi rostro y tratar de limpiar lo que parecía ser cerveza, pero un movimiento a mi izquierda me llamo la atención, me quede completamente quieto para luego girarme lentamente, no podía estar mas sorprendido.
¿Qué hace ella aquí?

ESTÁS LEYENDO
Dark Heart
Fiksi RemajaSinopsis: Sus ojos eran como dos ventanas al mismo infierno, aunque a veces siento que estoy en el cielo cuando veo hacia ellos.