"-¿Cómo quieren fomentar la educación si un libro está más caro que una botella de ron?"
Ian:
No quería hacer de esto un puto cliché, ni mucho menos iba a decir que la luz de la noche iluminaba su rostro de manera especial y hermosa. Únicamente son puras pendejadas.
Lo que si iba a aceptar es que el insomnio es mucho más agradable con ella aquí, probablemente en estos momentos estaría releyendo el libro que más tarde ya había leído. Pero no, ella está aquí.
Ella aún estaba sentada frente a mí, y las horas se hacían largas y molestas y es que, por más que me agrade estar aquí sentado con ella hablando de trivialidades me sentía cansado y necesitaba dormir. Pero el puto sueño se me escapaba de las manos, probablemente debí haber tomado mi auto y largarme a mi departamento.
Era molesto ver a todos dormir plácidamente mientras yo no podía conciliar el sueño. Lo sé, era egoísta pero... ¿Acaso no somos así los seres humanos?
Estamos conformados por ciertos niveles de egoísmo que salen a la luz en los momentos más inoportunos, y no me culpen, es decir, es claro que no hay un momento en que es bueno ser egoísta. Pero ese no es el caso, el caso es que todos somos egoístas y el que diga lo contrario miente.
¿Acaso no queremos siempre lo mejor para nosotros sin importar a quien lastimamos? Este tema tocaba una fibra sensible en mí ya que, especialmente yo soy un estúpido egoísta.
Decidí compartir el tema con Valentina, no porque me interese su opinión es solo que tengo miedo que se duerma y me dejo solo. Ven, 100% egoísmo.
-Oye, ¿Tienes alguna opinión sobre el inusual tema del egoísmo? ¿O nunca te lo habías planteado?
Ella se mostró un poco sorprendida, y es que en los últimos minutos no hemos estado hablando nada inusual. Es solo que tengo esa manía de tener una opinión de todo, tal vez ya se haya dado cuenta.
-Sí, bueno... ¿Siempre te pasas pensando estas cosas?- No me sorprendió su pregunta, pero preferí no contestar. Ella estaba tratando de evadir mi pregunta, aquello despertó de inmediato el interés en mí.
-A veces, eso me hace una persona única y excepcional. Pero eso no es importante, ¿Compartes tu opinión?
Ella se sonrojo, puede que en este momento piense que soy un patán engreído. No me importa, cosas peores me han dicho.
-El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como uno quiere vivir, Oscar Wilde.
-Peculiar, ¿ahora me das tu opinión?
Ella se mostró confundida.
-Pero te la acabo de decir.- Ella rodo los ojos y por alguna extraña razón aquello me enojo, Oh Christian Grey abandona este cuerpo.
-No, me dijiste la opinión de Oscar Wilde, pero yo quiero la de Valentina Hamilton.
-Ian...
Rodé los ojos, ¿y ahora qué?
-¿Si?- Pregunte, tal vez un poco más brusco de lo que pretendía.
-No solo puedo darte una opinión, no es como si tuviera un significado único. Podría decirte un millón de cosas pero todo se resume a lo que te acabo de decir, y si no es así. ¿Qué es para ti?
Su voz sonaba calmada y suave, no estaba alterada, al contario una extraña paz la había inundado haciéndola parecer la mujer más sabia e inteligente. Y pueda que sea así, pero claro que no.
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Dark Heart
Teen FictionSinopsis: Sus ojos eran como dos ventanas al mismo infierno, aunque a veces siento que estoy en el cielo cuando veo hacia ellos.