"El misterio de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar.-Duna de Frank Herbert."
Ian:
Observe como Valentina tarareaba Give me love de Ed Sheeran, se la veía entretenida, reía y cantaba. Ella pensaba que no me daba cuenta, pero la observaba.
Esto había salido mejor de lo que me había imaginado, ella era una chica bastante rara, para no decir especial o diferente. Ella no hacia muchas preguntas y era bastante inteligente me extasiaba su manera de hablar, todavía recuerdo sus brillantes ojos hazel iluminarse como un puto árbol de navidad al escucharme hablar español. Era bastante rara.
Estaba en la esquina de su casa cuando ella estiro la mano y apago el estéreo, la mire con una ceja arqueada. ¿Quién se creía esta niña? Sin embargo, me quede completamente en silencio esperando que dijera algo.
Me dedico una mirada nerviosa.
-Puedes dejarme aquí, es que... Tengo que sacar la basura.- Repuso mirando por el cristal.
Pare el auto.
-Aquí no hay ningún contenedor Valentina.- Le dije.
Espere que rodara los ojos, pero en vez de eso se quitó el cinturón y se bajó, no sin antes susurrar un vago y apenas audible "Gracias".
¿Qué le pasaba a esta chica? No lo sabía, pero tampoco me interesaba. "¿A no? Entonces, ¿Por qué estás estacionado esperando a que llegue a su casa?"
Rodé los ojos y me largue de ahí, empecé a conducir a casa y cuando finalmente llegué al frente de mi casa me di cuenta que no quería estar en casa, pero aun así me baje. Tenía días que no veía a mi madre ni a Bella. Entre en casa y el olor a vainilla me golpeo el rostro. Sí, mi casa era aquella que en cada mesita habían mentas y galletas, las que ponemos cada año nuestros deseos en un maceta, Hacía años que no hacia eso. Excepto el año pasado cuando isabella me pidió que lo hiciera con ella, era la niña más hermosa que conocía, tanto físicamente como espiritualmente, ella era dulce, humilde, inteligente. Ella era todo lo que yo no era, y amaba que sea así.
Mi madre y mi hermana estaban en el sillón viendo películas en pijamas, sonreí, verdaderamente sonreí. Mi madre tenía su largo cabello negro azabache amarrado en una cola de caballo y lleva una de mis camisetas con unos viejos pantalones, Mi hermana sin embargo llevaba su cabello negro suelto y despeinado. Llevaba un pijama de una de las princesas de Disney, no estaba seguro de cual de todas.
Ninguna de ellas se percató de mi presencia así que me acerque silenciosamente por detrás y las abrace a ambas.
Ambas chillaron y rieron, me senté en el sillón con ellas y al instante Isabella se sentó en mis piernas.
-¿Qué tal están? -.Les pregunté mientras veía los hermosísimos ojos verdes de mi madre, mis ojos eran iguales a los de mi padre, mi hermana sin embargo tenía los ojos de mi madre. Grandes y hermosos.
-Bien, no te esperábamos. ¿No tienes hambre?- Rodee los ojos.
-No, y ¿Qué tal la escuela, enana? – Le pregunté a Bella ella escondió su rostro con aquella sonrisa pícara en su rostro.
Mi madre resopló.
-Terrible, se la pasa haciéndoles bromas a los maestros.- Reí.
-Siguiendo los pasos del hermano...
***
Aquella noche mis sueños se vieron inundados por la risa de Valentina. No es que me queje, pero no me gustaba para nada eso. De alguna manera quería borrar todos los pensamientos que tenían que ver con ella, no quería tener nada que ver con ella más allá de lo común. Nunca me había sentido así respecto a una chica regularmente las chicas con las que me acostaba eran algo superfluo para mí. No es que no me importen las mujeres, es que interesarse en una conlleva muchas cosas, enamorase, dependencia...Dolor.
Definitivamente no quería eso para mí.
Es que acaso no es irónico, como el amor puede hacer feliz a una persona y después destrozarla sin piedad alguna...Es horrible.
Mi padre había heredado una pequeña fortuna de parte de mi abuelo con ella levanto su propio bufete de abogados, la cual después de 12 años se había convertido en una de las más reconocidas en Seattle. Al principio yo tan solo era un niño de 7 años de edad y mi padre estaba iniciando su compañía, estaba muy ocupado buscando socios. Cosa que yo no entendía en lo absoluto, lo único que sabía era que me quedaba todo el día solo en casa, como mis dos padres trabajaban tenía una niñera llamada Holly. Creo que así se llamaba, ella me cuidaba hasta que llegara alguno de los dos y lo único que sabía era que me sentía absolutamente solo.
Tan solo era un niño y me la pasaba muy mal, me sentía solo y rechazado por la sociedad, en la escuela me molestaban porque me la pasaba leyendo libros pero en realidad no sabía como comunicarme con los demás era demasiado tímido, y entonces un día llegó esa niña de despampanantes ojos cafés y pelo negro azabache me sonrió y se sentó a mi lado.
En ese momento pensé que tenía bonita sonrisa.
-Te gusta leer.- Esas tres simples palabras dieron comienzo a una gran amistad.
Kennedy era una chica un poco extrovertida, sociable, intelectual y con un gusto de música increíble. Sus padres no eran de los comunes, ellos tenían un estilo un tanto rockero, en conclusión eran geniales. Nos pasábamos las tardes escuchando música o tan solo leyendo, hablando sobre lo que nos gustaba o tan solo veíamos tele y por primera vez no me sentía solo. A medida que crecíamos nos uniamos más y nuestras charlas se hacían más profundas, Kennedy me había revelado que era lesbiana y por más que me costara admitirlo me quitaba un gran peso de encima ya que tenía miedo de que se estuviera enamorando de mí, después de esa charla nos contábamos todo, ya no había nada que ocultar.
Tan solo un año atrás tuvimos que separarnos, ella iba a la universidad de california y yo me quede en Seattle después de ese día ya casi no hablamos y tuve que adaptarme a la universidad sin ella, al principio fue un poco difícil pero después aprendí a hacer amigos y así termine haciéndome amigo de esos idiotas.
Me rio de solo pensarlo.
Salgo a la pequeña terraza que da hacia al jardín, Seattle en las noches de primavera podía llegar a estar hasta 3 °C y estoy seguro que estábamos a unos 5°C, pero no me molestaba y por alguna razón ese sentimiento que no había aparecido durante tanto tiempo volvió.
Me sentía solo.
***********
Mi celular empieza a vibrar en la mesita de noche, veo la hora; 9:40 AM tengo un mensaje de Mason.
"-Necesito que vengas a mi casa. AHORA."
¿Qué mierda? Mason nunca escribía con letras mayúsculas siempre decía que si escribía con letras mayúsculas era una emergencia.
Me di una ducha rápida y me puse vaqueros, botas y una sudadera. Salí de casa no sin antes tomar una barra de cereal y me dirigí a casa de Mason.
Cuando llegue vi que no era el único que estaba allí, de hecho todos mis amigos estaban allí, abrí la puerta de entrada sabía que no había necesidad de tocar después de todo venía tan a menudo que esto era normal.
Escuche voces en la sala de estar.
-¡Oh mierda! Ya llego y te va a matar.- reconocía esa voz, era Luke.
-Claro cómo no, hasta yo quiero matarte fue por una tontería.
Ok, lo voy a matar si fue por una estupidez. Entre a la cocina y todos fijaron su mirada en mi.
-¿Cuál es el problema?
- Es Natasha, creo que me estoy enamorando.-Mason me miró como si esto fuera una tragedia.
Definitivamente lo iba a matar.
Heey! Gracias por leer, No sean lectores fantasmas chicos! amaríamos que nos dejen algún comentario que nos indique que lo estamos haciendo bien.
¡Gracias y anímense!
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Dark Heart
Teen FictionSinopsis: Sus ojos eran como dos ventanas al mismo infierno, aunque a veces siento que estoy en el cielo cuando veo hacia ellos.