Capítulo XVIII

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"No hay grito más desgarrador que el susurro de una conciencia intranquila."


Ian:

Tenía todas las preguntas y posibles respuestas, de verdad que la tenía, pero entonces vi sus ojos empañados de lágrimas. Juro que nunca vi unos ojos tan tristes pero a la vez tan hermosos, sus ojos jodidamente bellos y desgastados por las lágrimas, casi podía escuchar el susurro mudo de una alma desesperada a través de sus ojos tristes y bellos.

Cuando vi las lagrimas deslizarse por su mejilla todo el aire desapareció de mis pulmones y dentro de mi creció una extraña desesperación por borrar de su rostro aquellas lagrimas de dolor que tan bien conocía, quería brindarle mi ayuda a aquella alma desesperada que en silencio rogaba ser salvada, quería arrullarla en mi pecho y decirle que todo iba a estar bien, que todo tenia solución. Pero sus malditos labios estaban allí tan cerca que su agitada respiración chocaba con mi rostro haciéndome desearla, sus labios estaban allí suaves y tersos como la mismísima lana, ni siquiera sabía lo que estaba haciendo cuando con mis labios empecé a explorarla, solo sabía que de alguna manera se sentía correcto. Y quería más.

Todo se detuvo cuando probé en sus mejillas el sabor de sus lágrimas saladas, cuando mis manos tocaron su piel de porcelana, y estaba completamente atado y desquiciado por el aroma de su cuerpo cuando mis labios rozaron los de ella, fue un simple roce, sin embargo, fue algo completamente diferente a lo que estaba ya acostumbrado.

Entonces pasó, nuestros labios se unieron como si estuviera creado el uno para el otro, y era completamente inexplicable la ataraxia que sentí en ese momento, había tenido una epifanía, no sabía cuánto había deseado besar sus labios suaves y salvajes hasta el momento de mí afortunada Serendipia. El deseo se hacía mas y mas grande, se arrastraba por mi cuerpo como una serpiente sedienta envolviéndose en cada parte de mi cuerpo impidiéndome respirar, pero no me importaba, mi cerebro estaba centrado en una sola cosa y aquello me parecía bien.

El beso fue acendrado y un poco torpe, debido a que al parecer éramos dos completos tontos cuando se hablaba de besar. Yo no estaba acostumbrado a besar ni a que me besen, regularmente solo es sexo. Nunca había hecho eso, jamás. Era una de mis reglas y me avergonzaba pensar que había roto una de mis reglas más valiosas por una peligrosa tentación.

Pero todo aquello quedó en el olvido cuando ella se apartó de golpe arrancando de mi todo el calor que abrazaba mi cuerpo dejándolo helado, a pesar de que posiblemente el beso haya sido largo me pareció efímero. Ella parecía enojada y un poco avergonzada, pero preferiría pensar que solo estaba enojada con ella misma por haber caído en mis "Redes". Lo otro era un tanto doloroso.

Ahora nos encontrábamos desayunando en el Starbucks en pijama, si, tan tonto como parece pero según Mason era más tonto desayunar sin tener pijama. Es un idiota.

Mientras desayunábamos los chicos y Valentina no paraban de hablar de alguna tonta película que seguramente yo no haya visto jamás, mientras ellos charlaban yo me dedique a observarla mientras ella estaba ajena a mi escrutinio. Por alguna inexplicable razón en el día de hoy parecía estar más reluciente a pesar de que tenía ojeras y que la brisa fría de Seattle despeinaba sus rizos incontrolables, ella no era la chica más guapa que había conocido, sin duda. Pero me parecía hermosa, increíblemente hermosa.

En un momento determinado Erick y Jason se levantaron de la mesa para ordenar el desayuno de Mason y Nat, que se habían quedado en el departamento de Natasha "Durmiendo", (Vale, puede que Mason tenga la cara hecha mierda pero eso no era un impedimento para follar).

Dark HeartDonde viven las historias. Descúbrelo ahora