Encuentro

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--Isabella ¿qué haces aquí?

--Quería saber cómo te encontrabas...

--Ya me ves --alcé mis hombros--. Estoy bien.

--Físicamente.

--¿Ah?

--Sé que no estás bien mentalmente --se acercó más a mí--. ¿Me equivoco? --me quede en silencio--. Si te pidiera que me perdonaras ¿lo harías?

--No lo sé... --sonreí de lado.

--¿Es en serio?

Yo la abracé, ella me correspondió.

--¿Me acompañas?

--Por supuesto --me sonrió.

Deje que pasara.

--Mamá, papá --los dos, que estaban sentados en el sofá, volvieron a mirar--. ¿Isabella podría acompañarnos?

--Sí linda --contestó mi madre. Después le dio un codazo a mi padre--. Tu padre está de acuerdo ¿verdad?

--Sí...

--Gracias --Isabella jugueteo con sus dedos y me miró a los ojos.

--Tatiana, tu padre y yo vamos a ir a la oficina policial --se paró del sofá, al igual que mi padre.

--¿Están seguros?

--Sí cariño --me abrazó--. Cuiden la casa.

--Sí señorita --contestó Isabella.

Mis padres se despidieron de nuevo y se fueron.

--Tatiana --la miré--. ¿Podemos hablar?

--¿De qué quieres hablar?

--Fui parte de tu estado crítico --me quede en silencio--. Por favor, perdóname. Quiero volver a estar a tu lado, Tatiana.

--Yo...

--No puedo olvidarte por más que lo intente.

--Este...

No pude decir más por el beso que me dio; pareciese que no se podía contener más, que no quería separarse nuevamente de mí. Yo estaba totalmente perdida en los labios de ella. Volví a tener esa sensación; un escalofrió que recorría mis espalda, la mayor de las veces. Isabella me abrazó y, mientras sus brazos se encontraban en mi espalda, fue bajando más y más hasta llegar al borde de mi blusa quitándola. Comenzó a besar mi cuello mientras quitaba mis sostén.

Bajo hasta mis pechos y comenzó a jugar con ellos, besándolos.

--¿Sabes Tat? --levantó su cara hacía mí--. Añoraba esto.

Empezó a quitarse su blusa y con ello, su sostén. Enormes.

--¿No quieres tocarlas? --me sonrió de lado.

Ella agarró mis manos y la llevó a sus enormes pechos. Me lanzó un gesto para que las siguiera tocando sin su ayuda. Fui tocándolas, cada vez con más excitación. Isabella soltó un gemido frágil.

--¿Crees que tú vas a llevar el control de todo esto?

Isabella me lanzó dejándome debajo de ella. Bajo hasta mi zona íntima y comenzó a jugar con ella mientras que yo gemía.

--¿Te gusta Tat?

Yo, con la cara roja a más no poder, asentí con la cabeza. Sentí que Isabella metía dos dedos, mis gemidos fueron aumentando de nivel. Miré por un momento a Isabella; también tenía su cara ruborizada. Introdujo ahora dos dedos más. Mis piernas estaban temblando y mis gemidos ya no podían esconderse.

--Ahora... --sacó sus cuatro dedos y me miró--, quiero que me lo hagas a mí...

La empujé quedando encima de ella. La besaba en su cuello, suave y olía realmente bien. Isabella jugaba con mi cabello y, en ocasiones, mordía su labio inferior. Comencé a jugar con los pechos de ella, bajando cada vez más hacía su parte.

Antes de introducir cuatro dedos, le sonreí de lado a Isabella. Los gemidos de Isabella no faltaban. Al igual que yo, sus piernas estaban temblando, su cara estaba muy ruborizada. Subí hasta quedar cara a cara con ella, propinándole un beso.

Dejamos que el beso se apoderara de nosotras dejándonos caer, poniendo nuestros pechos en juego. Nuestros cuerpos desnudos temblaban por la excitación. Isabella, todavía debajo de mí, me abrazó dulcemente y me susurró: No quiero que te alejes de mí. Isabella volvió a bajar a mi zona mientras que un recuerdo aturdió mi mente; Cristal.

--Calma Tat.

Su respiración la sentía muy cerca a mi zona, hasta que por fin, su lengua pasó por aquel sitió. Mis gemidos parecían excitar cada vez mucho más a Isabella. Alcé un poco mi vista y noté que ella misma acariciaba su zona.

--Quiero que me hagas lo mismo...

Isabella se acostó y yo le hice caso. Me acerqué a ella y le hice lo mismo que me hacía a mí minutos antes. Sus piernas temblaban.


Después, le conté todo lo sucedido del problemas actual. Isabella estaba dispuesta a estar conmigo, porque me quería. Ojalá que sus palabras sean sinceras.

















Amor complicado (Yuri)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora