DOMINGO 4

122 18 0
                                    

        Mi hermana estaba encerrada en su cuarto desde el domingo anterior, bueno no me hablaba. Me había ido antes. Ella se había enrollado con el tarugo. Eso era genial. El problema es que la había llamado Callie. Supongo que para ella es peor que la confundan conmigo a que la rechace un chico. A mí tampoco me gusta que nos confundieran. En el genial mundo de mi hermana algo se había roto. Y no, no me sentía culpable yo le había rechazado. Pero mi hermana no me hablaba. Ese tío en un mes había destrozado mi familia.

El corazón de la casa estaba demasiado vacío. Mis padres se habían ido todo el finde para desconectar de todo ese drama juvenil. Teníamos 17 casi 18. Éramos lo suficiente mayores para quedarnos solas. Eso decían ellos al menos una vez al mes, en el fondo eran buenos padres

Sonó el timbre. Ya no podía pensar más. Fui a abrir la puerta. Era Alex ahí. La volví a cerrar.

- ¡DANIIIII PREGUNTAN POR TI EN LA PUERTAAA!

-En realidad he venido a verte a ti. - Se le oyó decir desde detrás de la puerta

- ¡Calla! - Grité tan fuerte que me dolió el cuello, pero quería que le quedara bien claro que no quería que estuviese allí.

Me volví hacia el sofá. El timbre sonó otra vez. Y me dirigí a la puerta, otra vez.

-Joder... Que quieres... ¡Ooh! David pasa. - Alex seguía mirándome.

- ¿Qué hace Alex aquí? - Estaban los dos chicos uno al lado del otro. Supongo que se conocían de la fiesta, pero la verdad es que me daba igual.

-Ha venido a ver a mi hermana ¡DANIIII A LA PUERTAA!

-En realidad he venido a....-Cerré la puerta. - ¡A verte a ti! - Se le oyó decir o me lo imaginé porque al fin y al cabo era la misma escena que antes.

Miré por la ventana que daba a la puerta. Él no me veía. Encendió un cigarro. Era sexy fumando. El resto del tiempo asqueroso. Si lo mirabas mucho tiempo fumando era peor que cuando no lo hacía. Me giré y besé a David. Sus manos recorrieron mi espalda. No éramos novios. Solo amigos.

Le cogí de la mano. Pasamos por delante del cuarto de mi hermana. Piqué varias veces a la puerta.

-Vístete y arréglate. Alex está fuera. Vete a dar una vuelta con él, anda. - Se oyó un movimiento en el cuarto de mi hermana.

Un minuto después salió de su cuarto tan fabulosa como siempre. Sin mirarme. David y yo seguimos hasta mi cuarto. Oímos cerrarse la puerta y seguimos donde lo habíamos dejado. Genial.

Una hora después estábamos los dos tumbados en la cama. Desnudos, normal. David empezó a darme besos en el cuello. Y escuché como la puerta de mi cuarto se abrió, todo fue muy rápido y no me dio tiempo a reaccionar.

-Callie Alex se queda a comer. ¡JODER! - Allí de pie estaban mi hermana y Alex mirando el panorama desde fuera sin decir nada.

- ¡JODER TÚ! ¡TIENES QUE LLAMAR ANTES DE ENTRAR! - Bueno ahora sí que chillé más que cuando había estado con Alex.

- ¡JODER CALLIE! ¡SE TE HA CAIDO LA SABANA! ¡TÁPATE! - Tengo que admitirlo, mi hermana tiene una voz más chillona que yo.

- ¡TODOS FUERA! - Miré a Dani. Después a David. - TO-DOS, bueno David vístete y vete. Y tú. - Miré a Alex. - Lárgate a casa. No te queremos aquí.

Se rio. El muy cabrón se fue con su sonrisa puesta en la cara. No entendía que le hacía tanta gracia. Vaya imbécil, idiota o todo lo que pudiera ser. La casa estaba en silencio. Salí de casa vestida. Me había vestido al cabo de un rato. Necesitaba que el aire me tocara, borrar esas imágenes. Al salir, justo al lado de la puerta había una figura apoyada en la pared, sonreí y esa sonrisa desapareció al momento.

-Tú... ¿No tienes casa?

- ¿Yo? - Tenia los brazos cruzados

-Déjame en paz. -Se rio. - ¿Qué te hace tanta gracia?

-Tú. - Crucé los brazos.

- ¿Por qué? - Me lo miré mal.

- ¿Y por qué no?

-Mi idea no es hacer gracia y menos a ti, ¿Por qué sigues aquí? ¿Por qué tanto interés en mí? ¿Qué quieres?

- ¿Por qué te tiñes? ¿Y las lentillas? - Contraatacar con dos preguntas a modo de respuesta no me servía. Me daba igual que tuviese razón. Había miles de personas que se teñían y bueno, menos que usasen lentillas de colores.

- ¿Sabes qué? Olvídalo. Olvídame. - Me estaba yendo y me sentía una perdedora.

-Solo dime por qué lo haces. - Realmente era cansino, pero había algo que hizo quedarme, al menos un rato más.

- ¿Cómo no puedes saberlo? Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo conoce a mi hermana. - Y lo dije en voz alta y por un momento todo se desmorono en mi mundo no tan perfecto como el de mi hermana. Nunca había dicho en voz alta aquello, nunca se me había ocurrido pensar que todo ello era por Dani, aunque en el fondo de mi ser sabía que era verdad, pero no quería admitirlo. No hasta ese momento. Y salí corriendo.

Y puede que se quedase allí. Puede que se fuera, poco me importaba. 0 idiotas en tu vida, 0 dramas.

V4

Atentamente, tu Alex || en corrección ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora