Capítulo 2

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[N/A: Disfruten :D]


Cuando llegué a casa ese día, ya después de haber tomado un poco —o bastante, ¿quién sabe?—, me senté en la mesa de la sala. Estaba mareado, por lo que, sin querer, terminé dejando caer mi rostro sobre la tabla. Maldije y grité de forma escandalosa, quejándome de cuán dura estaba la mesa, quién demonios la había dejado allí, que me estaba estorbando y, para mi mala suerte, hice que Melanie se despertara.

—¡Zayn! ¡Llegaste! —corrió hasta donde estaba y me abrazó, llegando hasta mi cintura. Sonreí, aún mareado, y me llevó hasta el sofá, sitio donde hice que ambos nos sentáramos. La coloqué sobre mis piernas y comenzó a contarme un montón de cosas que no entendí porque mi estado no me lo permitía y, después de un momento, logré discernir unas palabras—. ¡Poesía! ¡Lee poesía para mí, Zayn!

Dejé escapar un quejido de mis labios, gruñendo. Sabía que yo debía actuar como el adulto, que era el encargado de ella y de la casa, pero no podía pensar con claridad y lo que más quería era dormir.

—Es tarde, princesa.

—¡Nunca es tarde para la poesía! —respondió de inmediato saltando sobre el sofá repetidas veces, haciendo que me mareara aún más—. ¡Es una de tus frases, Zayn, por favor, lee poesía!

Suspiré, alzando los brazos en un intento de recuperar el equilibrio, y le dije que lo haría con dos condiciones.

—La primera, princesa, que dejes de saltar, ¿sí? que a Zayn le duele mucho la cabeza —Ella asintió e hizo como le pedí, aquietándose en el mueble—. Y lo segundo, que me pases el poemario que está en la mesa.

Saltó al piso y fue corriendo a buscar lo que le dije. Cerré los ojos, recargando la cabeza en el espaldar del mueble, sintiendo mis venas latir, y escuché sonar una música que conocía más que bien.

—¿En serio, Mel? —pregunté con voz lastimera—. ¿De verdad?

—Si vamos a hacer las cosas, vamos a hacerlas bien —dijo con su vocecita adorable de niña pequeña alegre.

Solté una risa irónica, pensando que debería dejar de decir esa clase de frases tan a menudo, y me quedé unos segundos escuchando la melodía que iba inundando la habitación.

Desde hacía un par de semanas a Melanie le gustaba la música clásica y, básicamente, quería oírla todo el tiempo. Una de sus amigas le había enseñado la maravilla de la música sin palabras y, pues, como buen hermano mayor que le consiente todo a su pequeña porque es su adoración, compré muchos CDs de ella, dejándolos por varios sitios de las habitaciones, sala y cocina. También compré otros dos reproductores de música para colocarlos en lugares estratégicos de la casa, por lo que se podría decir que, en teoría, podríamos escuchar este tipo de música cuando quisiéramos y donde quisiéramos y, como a Mel no le importaba el compositor ni su período, con tal que fuera música clásica, los colocaba de forma aleatoria.

—¡Aquí está, Zayn! ¡Lee!

El libro estaba reposando sobre mis piernas, por lo que me vi en la obligación de abrir los ojos, aún en contra de mi voluntad. Me dije a mí mismo que, si quería dormir, cosa que sí quería, debía simplemente leer eso y terminar de una vez, por lo que abrí el poemario en una página al azar y leí el primer poema que mis ojos divisaron.

"Has estado ahí en las canciones / y los silencios, / en las lluvias / y las sequías, / en las carcajadas / y los sollozos, / en las acuarelas / y los tachones/ (siempre / ahí), / para abrazarme / cuando no tenía hogar, / entenderme / cuando no podía desenredar mis nudos, / hacerme reír / cuando se me había escapado la alegría, / (para esos momentos / en los que he necesitado un alma / atrapada en un cuerpo / que tuviera tu nombre, / y todas las estrellas / que te hacen ser / la hermosa constelación /que eres). / Pequeño sol que ilumina mis entrañas, / ¿qué / te puedo / decir? / El diamante que hemos compartido / estos años / ha sido especial e increíble(mente brillante). / Nuestra corona es el mejor tesoro del mundo / (Es incluso más valiosa / que la de las demás princesas y reinas porque, / a diferencia de ellas, / a nosotras no nos la dieron; / la construimos / con nuestras propias manos, / esfuerzos, / y amor)".

Homely [Ziall AU] #Wattys2016Donde viven las historias. Descúbrelo ahora