Capítulo 14 parte I

1.2K 141 32
                                        

—¿De verdad te casarás con Niall? —preguntó Melanie cuando la estaba acostando a dormir.

Sonreí y bufé con diversión ante su insistencia. Vaya que era una guerrera con respecto a lo que quería.

—¿Has hablado de eso con él? —inquirí y ella asintió con la cabeza—. ¿Y qué ha dicho?

—Que ya es mi papá.

Eso me golpeó como un tren. En todo el corazón. Absolutamente.

—Bueno, eso es muy lindo —comenté con la voz más tranquila que pude entonar y le revolví el pelo—. ¿Te gusta que sea tu papá?

—Tú también eres mi papá.

Asentí con la cabeza.

—Por supuesto, pero, ¿te gusta que él lo sea?

Sonrió con emoción.

—Me gusta que ustedes dos sean mis padres.

Le besé la frente después de soltar una risa.

—Entonces, si ya los dos somos tus padres, ¿por qué quieres que nos casemos?

Negó con la cabeza y me miró con el ceño fruncido.

—No soy yo la que quiere que se casen.

¿Eso significaba que Niall...?

—¿Qué?

Me miró con seguridad.

—Que pienso que tú eres el que quiere casarse con él.

Mis ojos se abrieron a más no poder y tragué saliva. Analicé un momento lo que dijo, preguntándome si sería verdad y, más que eso, si era así de obvio, y luego la vi comenzar a sonreír por las comisuras de los labios.

—¡MELANIE! —la regañé—. ¡DEJA DE MANIPULARME! —Estalló en carcajadas y se retorció en su cama. Yo, en cambio, me crucé de brazos y la vi con enojo—. ¡No es gracioso, Melanie Gabrielle!

Se detuvo y pasó a mirarme. Hizo un pucherito demasiado adorable para mi resistencia y suspiré, derrotado, y la abracé.

—Ya deberías dormir.

—Sí, claro —Asintió con la cabeza y se tendió en su cama, arropándose hasta el cuello. Le saqué la lengua y, después de imitarme, le besé la frente.

—Buenas noches, princesa.

—Buenas noches, Papá.

Sonreí al escuchar el apodo que me había dado.

—Hasta mañana —Caminé hasta la puerta y, cuando estaba a punto de salir, la escuché gruñir para llamar mi atención—. ¿Sí?

—Gracias por ser los mejores padres del mundo.

Sentí que mi corazón se ablandó y se desbordó en mi pecho y le dije que la quería. Respondió lo mismo y, al cerrar la puerta detrás de mí, me quedé un rato analizando la conversación que acabábamos de tener. Definitivamente ella no pensaba como una niña normal de seis años —era como hablar con una especie de adolescente prematura. Sacudí la cabeza, pensando en cómo serían sus años próximos con respecto a su modo de pensar, y escuché algo que me sacó de mi ensimismamiento.

—¡Rayos!¡Casi lo logro! —chilló—.¡Lo intentaré mejor la próxima vez!

Contuve las carcajadas y me dirigí a mi habitación.

No sé qué haría sin ella, la verdad.


Esos días no estuvimos demasiado atentos con eso de las sesiones. Sin embargo, hubo un día en particular que me gustó bastante, el miércoles, en el que Montserrat nos dijo que podíamos posar como quisiéramos y que vería qué modificaciones artísticas le hacía al dibujo.

Homely [Ziall AU] #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora