Capítulo 23 (final)

205 26 8
                                        


Pero me descompuse cuando le miré.

Su estúpida sonrisa de burla asomándose por sus labios.

- Fuiste mi amigo. Mi única compañía. Me salvaste la vida, te salvé la tuya. Dijiste que nunca me volverías a hacer daño. Que no lo hacías aposta. ¡ Traidor ! Tanto que desprecias a la raza humana, a la que una vez te dió cobijo. Y mírate ahora. A punto de asesinar a una niña inocente.

Lo miré con ira. Malnacido.

Observé cómo la pistola temblaba entre sus manos.

- ¡ Dispara ! - le desafié acercándome rápidamente hacia él, con la locura de estar con un pie en la tumba dominándome.

Su expresión cambió a una confundida.

- ¡ DISPARA MALNACIDO !

- Alex - lo llamaron extrañados sus compañeros. Todos habían acabado ya con su trabajo. Ahora le tocaba a él hacer el suyo - Alex, ¿ vas a disparar ?

- Sí- contestó decidido, y contuve la respiración.

Entonces se giró, y tres balas salieron de su arma.

Tres cuerpos sin vida cayeron al suelo.

Con los ojos abiertos de par en par en los Despiertos muertos, tomé una gran bocanada de aire.

Estoy viva.

- ¿ Alex ? - susurré esperanzada. Me había salvado. Había vuelto.

Sin embargo, la victoria no parecía estar del todo clara.

- No, no, no - se llevó las manos a la cabeza con los ojos moviéndose nerviosos de un lado a otro- activa tu parte alienígena, ¡ vamos !

- Alex - lo llamé preocupada acunando su rostro entre mis manos- Quédate conmigo.

- No, Mel - las lágrimas cayeron por sus mejillas mientras temblaba - no quiero recordarlo.

- ¿ Recordar qué ?

- Todo lo que he hecho. Todas las personas que he matado- sollozó, y yo solo lo abracé.

- Por favor - susurré, acariciando sus labios - no puedo seguir yo sola. Necesito que te quedes conmigo.

Él asintió resignado, y dudoso, juntó sus labios con los míos.

Me hubiera gustado disfrutar de aquel beso todo lo que me quedaba de vida, pero no teníamos tiempo que perder.

- Tenemos que irnos. Hemos matado a los Despiertos, pero vendrán más - le tomé de la mano y sentí su apretón. Sabíamos que nunca íbamos a tener que dejar de luchar. Que ìbamos a tener que vivir a escondidas. Pero al menos lo haríamos juntos-Traiccionaste dos mundos, Alex. Ahora tendrás que huir de ambos.

Estado: FugitivoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora