Paro en una heladería y espero a que llegue mi turno. Pido una tarrina con dos bolas de fresa y pregunto también si tienen un Post-It y un bolígrafo para dejarme. En él escribo «Un helado vale más que mil palabras» y devuelvo el boli. Vuelvo al coche, dejo el helado encima del asiento de copiloto y voy a la escuela. Una vez aparcado el coche, espiro, cojo el helado y salgo. En la puerta veo a Cate con Nina y Patri, a Bruno coqueteando con Lucía y a Diego observándolos con incomodidad supongo que pensando que estorba. Justo cuando le estoy mirando se da la vuelta y ve como me acerco. La sonrisa que aparece en su rostro conforme me acerco se va intensificando. Al llegar me da una vuelta en el aire dándome un abrazo. Luego me baja, me da un beso en los labios y luego un beso en la nariz. Cuando se aparta de mí para mirarme a los ojos me fijo en su boca manchada de helado.
-¿Tengo manchada la nariz verdad? -le pregunto sonriendo.
-Bueno días a ti también -me contesta mientras me da otro beso en la nariz quitándome los restos de helado.
-Buenos días -le digo yo a la vez que me pongo de puntillas y le devuelvo el beso.
-¿Para quién es el helado? -me cuestiona curioso.
-Para Lucía... Ayer tuvimos una pequeña pelea -le confieso.
-¿Te digo la verdad? Ya lo sabía... -hace una pausa-. Pero tranquila no me quiso contar nada, me dijo que si alguien debía contármelo eras tú y que aparte no era nada importante sino cosas de chicas... -añade al ver mi cara de horrorizada cuando ha reconocido saber que me enfadé con Lucía.
-Del uno al diez... ¿Cómo de enfadada estaba?
-¿Lucía? Cero. Ella es incapaz de estar enfadada con alguien durante más de veinticuatro horas salvo que hayas hecho algo muy grave. Ves a hablar con ella yo me ocupo de Bruno -dice cogiéndome de la cintura empujándome hacia donde ellos se encuentran.
-Esto... Hola, Lucía. Lo siento, de verdad... -empiezo a decir antes de que me interrumpa con un abrazo.
-Como si no hubiera pasado, ¿vale? –me dice ella.
-Entonces... ¿Un poco de helado?
-¿Helado de...?
-Fresa, tu favorito -la corto entregándoselo.
-Un helado vale más que mil palabras... -lee en voz alta-. ¿Te van las frases célebres? -me dice riendo.
-Bueno... algo así -le contesto yo.
A continuación nos giramos y vemos a nuestros novios mirándonos. Novios... Ahora Diego es mi novio, suena bien decirlo. Nos acercamos a ellos, les besamos, cojo del brazo a Lucía y entramos en el instituto. Hablamos animadamente mientras esperamos a que suene el timbre, rato que aprovecha para comerse el helado que le he traído, cosa que no estoy muy segura de si se puede hacer en los pasillos.
-Ya estoy –me afirma.
-De acuerdo, pues ahora... A mí me toca biología y, si no me equivoco, a ti inglés.
-Has acertado. Cate, el guapo profesor y yo.
-Exacto... Qué suerte, a mí me tocan Sam y Diego... Lo que me recuerda que esta tarde tenemos mucho de qué hablar. Hasta luego.
Me dirijo a mi clase de biología con paso decidido y cuando entro está sentado casi todo el mundo. Veo a Diego en el sitio del lunes pasado y voy hacia el lugar vacío que tiene al lado. Paso por delante de Sam, me coge de la mano y tira de mí hasta que mi oreja queda a la altura de su boca.
-¿Ahora vas a evitarme? –me pregunta con arrogancia a la vez que me suelto de él y me siento con Diego.
-¿Qué ha sido eso? ¿Qué te ha dicho? –me acribilla.

ESTÁS LEYENDO
Bucle suicida
Teen FictionCarolina ha de sobrevivir a un gran cambio. Sus padres, tras que ella presencie el suicidio de su mejor amiga, consideran necesario alejar a Carolina del trauma. El miedo que tiene al comienzo de su nueva vida se disipa tras su primer día en un nuev...