Capitulo 4 -Parte 2

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Es más, ni siquiera debería hablarle, ni siquiera me debería caer bien; pero no importa, luego de esto, fingiré que me la pasé fatal y dejará de molestarme, mentiré, pero ¿qué va? Solo es una pequeña mentirita blanca.
Alia pensaba que Draco había ido hacia algún lado de la biblioteca, pero estaba equivocada.
El rubio, al ser un Malfoy y provenir de la prestigiosa familia, tenía ciertos derechos y, a veces, se pasaba de raya con estos "beneficios". Se dirigió hacia el armario personal del profesor Snape, sacó un pequeño frasco que reposaba en la repisa y lo cerró, un sonoro ruido inundó toda la estancia. Con un rostro de disgusto, se devolvió a la biblioteca.
De camino al lugar, mucha gente lo observaba con miradas curiosas, de extrañeza y hasta de disgusto; Draco se imaginó que pensaban ¿a quién envenenará?, sonrió al tiempo que esa idea pasaba por su mente. Era naturalmente conocido por su mala fama y por ser el protegido de Snape; sin embargo, amaba que los demás lo conocieran por su apellido, sangre limpia y sus privilegios como tal.
Sin darse cuenta llego a la biblioteca y se encontró con Alia sentada en un pequeño escritorio. Él tomó asiento; acto seguido, deslizó el pequeño frasco por la mesa produciendo un ligero movimiento en el líquido que llevaba dentro.
-Corrígeme si estoy equivocada- dijo Alia, haciendo movimientos exagerados con las manos y frunciendo el ceño- quieres que me beba esto, llevarme al bosque y morir ahí. Cuando te pregunten que fue de mi, solo dirás que la tonta chica bebió algo de dudosa procedencia, se desmayo en el bosque y no pudiste reanimarla, ¿correcto?
- En realidad, pensaba arrojarte al lago y decir que no sabías nadar, pero eso también es una buena excusa- sonrío Draco; Alia así lo hizo también y atrajo el frasco hacia ella, comenzando a observarlo con curiosidad.
- Es Veritaserum, el magnífico y potente suero de la verdad- dijo Draco
- Ya se lo que es...pero, ¿para qué lo quieres- preguntó Alia, dirigiéndole una mirada de extrañeza, directamente a los ojos grises de Draco, y por un momento, una laguna mental asaltó su cerebro; se quedó sin nada que responderle a Alia.
-Me aseguraré de que no puedas mentirme- respondió, con una sonrisa socarrona abarcando sus labios. Alia le enseño la poción, con mirada desafiante
-Esto está controlado por el ministerio de la magia- le dijo, con una sonrisa de satisfacción.
-Sí, fue complicado tomarlo del armario de Snape-
-¿qué hiciste que?- Alia ahogo un grito y una mueca se formó en su rostro.
Nos matarán, pensó, nos matarán si atrapan a Draco con este frasco.
-Te vas y lo devuelves ahora mismo, no me arriesgaré a un castigo por tu culpa; además, tengo el fuerte presentimiento de que si voy contigo algo saldrá muy mal- sentenció Alia. Se levanto de su silla y camino hacia el pasillo, en el cual se encontraban solo un par de personas; más allá de los corredores, todo estaba solitario.
-¡Vamos, Alia! ¿No temes romper las reglas una vez, no temes arriesgarte?- Alia se detuvo- o eres una...poc, poc, poc, ¡GALLINA! poc, poc- oía burlarse a Draco hacia su espalda. Se volvió con su rostro inundado en enfado y se acercó peligrosamente al rubio, había cruzado la línea. Le arrebató el frasco, se lo bebió de un trago y se cruzó de brazos carcajeando, burlándose del rostro de sorpresiva confusión que Draco tenía.
-¿Con qué soy gallina?- dijo Alia, riéndose. El rostro de Draco poco a poco se convertía en una mueca; levanto su ceja de forma desafiante.
- Eso lo veremos- respondió
Hizo un gesto con la cabeza para que Alia lo siguiera y así lo hizo. Cruzaron juntos la gran puerta de entrada al castillo y atravesaron la corta distancia entre aquel lugar y el bosque, que solo era un pequeño conjunto de árboles cuyo dentro era oscuro.
Se formó en ella un nudo en el estómago al divisar desde lejos la pequeña cabaña de Hagrid, donde hacía unas horas Hermione le aviso que estarían. La culpabilidad recorrió su cuerpo y por un minuto estuvo pensando la idea de correr y devolverse, pero no quería que Draco pensara en ella como gallina, así que siguió sus huellas a través del césped y se adentraron entre los árboles.
-¿has estado aquí antes?- preguntó Alia.
A medida que avanzaban, los árboles predominaban y la claridad del día de perdía poco a poco. El dolo en su estómago predominó, pero ahora producto de otro sentimiento: miedo. ¿Y si Draco de verdad la había traído hasta allí para hacerle algo malo?, no confiaba demasiado en aquel chico, unos días no eran demasiados para conocer realmente a una persona.
Un susurro proveniente del chico la saco bruscamente de sus reflexiones.
-En realidad es mi lugar favorito en el mundo- respondió.
Draco se detuvo repentinamente y Alia observó a su alrededor. Él miró a la chica y reprimió una risa de orgullo al confirmar sus sospechas; aquella muchacha era fácil de impresionar.
Por otra parte, se presentó frente a Alia uno de los lugares más fantásticos que había conocido.
Un pequeño río se extendía atravesando los árboles; el agua proveniente de éste era la más limpia y clara que había visto nunca: dejaba a la vista distintos tipos de piedras de distintos tonos y raíces en el fondo del agua flotaban libremente. Además, todo lo anterior junto desprendía un aroma increíblemente exquisito al olfato de cualquiera. La luz, mágicamente, predominaba en aquel lugar exactamente, mientras que en las demás partes la oscuridad y la soledad lo inundaban; en aquel lugar, a diferencia de los otros, abundaba la vida y se le hacía fantástico y maravilloso a los ojos de Alia.
Todo aquel lugar era un sueño, y no dejaba de admirar cada detalle que se le presentaba a sus ojos.
Draco, por su parte, observaba maravillado otra cosa que se le presentaba a sus ojos. La chica se movía y examinaba todo lo que se hallaba a su alrededor y él podía notar que casi ni pestañeaba, Alia no quería perderse ningún segundo de aquel soñado paisaje. Draco miró unos restos de hojas secas que descansaban junto a él, en el lugar que se había sentado; con un movimiento en su varita, las hizo volar y las dirigió hacia Alia. Se movían animadamente a su alrededor, parecían mariposas; ella reía mientras les hacían cosquillas en sus mejillas. En lo que concierne a Draco, no podía encontrarse más maravillado por lo que estaba presenciando.
-¿te diviertes?- preguntó el rubio, sacando a Alia de su fantástico sueño.
-Esto es fantástico. Digo, ¿hace cuánto conoces este lugar? ¿Cómo es que hay luz aquí y lo demás esta oscuro?, ¿cómo aquí no está lloviendo y afuera las gotas caen fuerte?- y así iba asaltando la chica al chico , comunicándole todas y cada una de las preguntas que se le venían a la cabeza, tenía muchas dudas. ¿Los profesores sabían de esto?
-Ser un Malfoy tiene bastantes privilegios, por así decirlo- respondió, de un modo exageradamente despreocupado y levantando el dedo para que una pequeña hoja, que estaba volando libremente por causa de su hechizo, se posará en el.
- vaya que los tiene- dijo Alia, quitándose los zapatos y acercándose lentamente al lago. Extendió el brazo y con sumo cuidado acaricio el agua, comprobando que está fuera segura; hundió sus pequeños pies dentro.
-¿sabes la historia de este lugar?- preguntó Draco uniéndosele y sumergiendo sus blanquecinos pues en el río.
Alia negó con la cabeza.
- obviamente no- respondió
-tampoco yo- dijo Draco, burlándose
Alia chapoteo con sus pies, lanzando una pizca de agua al rostro de Draco. El, por su parte, le aventó un puñado de tierra que tenía en la mano; con un rostro de disgusto, Alia se frotó los ojos y luego lo observó, ignorando el acto anterior.
-que genial lugar Draco, ¿no habías traído a nadie más?-
-Nadie se lo merecía- respondió
-Ah...-ella continuaba jugando con el agua entre sus pies- ¿y yo me lo merezco?
-un poco-
Alia observó detenidamente la piel de Draco, el contraste de la luz, que ella no sabía desde donde provenía, hacia brillar débilmente aquella piel privada de color. Observó también sus venas azules, marcadas en sus muñecas, lo que le recordó a su abuelo y las historias que le contaba sobre aquellas pieles blancas y las líneas azules por los brazos. Era un recuerdo bastante personal, pero sin saber por qué, lo hizo.
Se giró hacia Draco y cruzó sus pies en torno a él, que la observó con una mirada de extrañeza en sus ojos grises. Se veía guapo, Alia no podía negarlo, su pelo elegantemente echado hacia adelante lo hacía ver de esa forma. Ella sacudió su cabeza, eliminando los pensamientos de su mente al tiempo que tomaba las manos de Draco y las situaba al revés, dejando libres sus muñecas a la vista, sobre las rodillas de la chica.
Draco frunció el ceño, y la extrañeza de intercambio por curiosidad en su mirada.
-¿sabes lo que me decía mi abuelo, de pequeña, sobre la piel pálida y las venas extremadamente azules?- preguntó Alia, comenzando a sostener las muñecas de Draco. El chico se tensó bajo el agarre de Alia y ella pudo notarlo; tras una negación y un fruncimiento de ceño, continuó:- a las personas de piel blanca, como es natural, se les notan las venas mucho más azules que la demás gente. Por lo tanto, se decía que corría por sus venas sangre azul; que como ya es conocido, proviene de la realeza-
El rostro de Draco se transformó en una gran sonrisa; se pudo de pie rápidamente y haciendo gestos extraños con los brazos, simulando músculos, comenzó a recorrer el lugar haciendo poses heroicas. Alia explotó en carcajadas el ver que resbalaba unas cuantas veces por el barro que se formaba en los alrededores del río.
-¡SOY EL REY, IMBÉCILES; TENGO SANGRE AZUL Y ENCIMA LIMPIA!- gritaba Draco, volviendo a hacer aquellas graciosas poses.
Lo siguiente que sucedió, pareciera que pasó en cámara lenta.
En primer lugar, Alia observó como Draco se acercaba peligrosamente a la orilla del lago, siguiendo con sus bromas y sus gestos exagerados con los brazos.
En segundo lugar, vio como el pie de Draco se posaba en un gran charco de lodo que había ahí. El pie del chico resfaló, y, acto seguido, todo su cuerpo caía estrepitosamente al lago, produciendo que el agua salpicara parte de la ropa de Alia y esta explotara en carcajadas.
-¡el único rey que alcanzaras a ser será del país de los idiotas!- gritó Alia, rodeando su boca con las manos, simulando un micrófono; quería que Draco oyera bien sus burlas.
Draco tiró su cabello hacia atrás, y temblando, se acercó a la orilla; extendió la mano.
-ayúdame, por favor-
Alia sospechaba lo que Draco tenía en mente, sabía perfectamente lo que trataba de hacer. Sin embargo, tendió la mano automáticamente, como si se tratara de un truco que no iba a funcionar y que no corría peligro alguno.
Draco coció su mano y por un momento, solo quizo sentir aquel tacto y olvidar la situación que los rodeaba, pero, prefirió seguir con su mala intención.
Alia confirmó su sospecha cuando sintió de pronto todo su cuerpo húmedo y agua entrando a su boca. Se guió rápidamente a la superficie, no aguantaba la presión que emanaba de su pie izquierdo y sentía como si un gran peso cayera sobre sus hombros, sus ojos pesaban y su cabeza punzaba fuertemente.
-¿quién es la inteligente ahora?- se burlaba Draco, quien ya había salido del agua y hacía gestos con las manos. La silueta del chico se difuminaba producto de la luz y de aquel insoportable dolor de cabeza; Alia miro hacia abajo. Comprobó que el golpe había sido en su tobillo derecho y la causante había sido una piedra enterrada bajo en agua.
-¿Alia? ¡Merlín! ¿estás bien?- preguntaba alarmado, mientras se lanzaba rápidamente al agua, trataba de levantarme y hacerme flotar hasta la orilla - por Merlín, Alia, ha sido mi culpa, lo lamento tanto, de verdad no ha sido mi intención pensé que sería divertido si...-
-tranquilo, solo es un rasguño- sentenció Alia. Por poco se desmaya al ver toda la sangre que emanaba desde el gran corte que se extendía desde su tobillo a poco antes de llegar a sus dedos.
- un rasguño bastante grande. Alia, por Merlín, de verdad no ha sido mi intención, lo siento mucho...-
-solo, vámonos ya. Mi cabeza duele demasiado y veo que la sangre no quiere detenerse-
-si, si, ya voy- dijo Draco; tembló al pasar sus brazos por la espalda y por las rodillas de la chica, cargándola. Sintió que su estómago daba un vuelco al momento que Alia cogia el cuello del chico, al momento que su delicada extremidad se posaba en su piel, el tacto, por un momento, le enloqueció.
-menudo desastre me has hecho- sonrío Alia, mientras cruzaban los árboles y llegaban al césped que separaba los dos lugares.
- y no sabes lo culpable que me siento- respondió, con un nudo en el estomago.
- No importa, de verdad, yo hubiera hecho lo mismo. A mi parecer, yo te hubiera dejado allí solo y abandonado- carcajeo Alia
Al cruzar la puerta, solo se encontraron con unos cuantos estudiantes, incluidos los gemelos, hermanos de Ron. Los observaron horrorizados, corrieron a socorrer a Alia y dejaron a Draco ahí, solo.
-¿estás bien?-preguntó Fred
-esta despierta, eso es buena señal- dijo George.
-¿quieres algo?, ¿puedes apoyar el pie?, ¿ miras mal?, ¿cuántos dedos mitad aquí?-
-solo llévenla a la enfermería- dijo Draco, con un rostro de desagrado mezclado con disgusto.
- tú cállate, ya has hecho demasiado. Alia, no deberías estar con este tipo de gente- la regaño Fred, mientras la cogia y cargaba hacia el pasillo, Draco se quedó allí, sin saber qué hacer. Se volteó, para seguir caminando he ir a cambiarse de ropa. Estaba temblando, pero no porque el agua enfriaba hasta la mínima parte de su ser, sino porque la había tocado. Había tocado su piel; y no sabía lo que lo enloquecía tanto cuando recordaba aquella situación.
¿Qué me estás haciendo, eh, Alia?, pensó.
-¡Draco, espera!- oyó gritar a Alia, se volteó feliz de saber que lo quería para algo más
-A pesar de todo- comenzó, me la he pasado fantástico- y se volteó sin más; los gemelos bufaron y le regañaron algo que Draco no pudo oír, porque pasaba por su propio éxtasis.
No era la respuesta lo que lo había puesto tan feliz, al punto de llegar a su cama sonriendo como bobo y cubrirse la cara con la almohada, sino que recordó algo. La poción había pasado el efecto cuando Draco se cayo al agua, por haber calculado un número exacto. Entonces sonrió.
Alia había decidido por ella misma decirle la verdad.

Save him [Draco Malfoy]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora