Capítulo 43 -Parte 1

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Alcé mi mano y golpeé suavemente la puerta, que se abrió segundos después. Un Harry con unas gafas extremadamente atractivas me abrió la puerta.

—¿Anny? —Una pequeña sonrisa se colocó en su cara. Le sonreí felizmente y rodeé su cuello con mis brazos, poniéndome de puntillas. Su brazo rápidamente cerró la puerta y rodeó mi cintura con fuerza.

—Escápate conmigo hoy —murmuré sobre sus labios. Rocé mi nariz con la suya y suspiré.— Quiero enseñarte un sitio.

—Totalmente encantado —murmuró también alzándome hasta que rodeé sus caderas con mis piernas.— A cualquier sitio contigo.

Le miré a los ojos y sonreí. Besé sus labios con ternura mientras jugaba con los rizos de su nuca. Su mano se deslizó a mi trasero y lo apretó durante unos segundos juguetonamente.

—¡Harry! —le reñí riendo. Él soltó una risa también y volvió a poner su mano en mi espalda baja.

—Te quiero, Anny. —dijo sinceramente.— De verdad lo hago.

Traté de transmitirle todo el amor que sentía hacia él con el beso que le di, y realmente esperaba que lo de hoy funcionara.

(.....)

—No, Harry. Aquí dice que es por la derecha.

—Nadie está girando hacia la derecha, este maldito GPS está roto.

—¿Acaso sabes tú más que esta máquina?

—Eso parece. ¡Demonios!

—¡Genial, ahora tendrás que dar la vuelta!

Harry soltó un gruñido y apoyó su mano en mi asiento con la cabeza mirando hacia atrás. Hizo una maniobra peligrosa con el coche que nos hizo dar la vuelta.

—¡Harry!

—¿Qué? No iba a esperar hasta la siguiente rotonda.

Suspiré frotándome la sien. Llevábamos tres horas conduciendo y siguiendo las instrucciones del GPS con la dirección que Patrick me había dado. Harry aún no sabía a dónde íbamos, y realmente esperaba que Patrick no me hubiese mentido.

—Bien, dice que es este barrio —murmuré con concentración.

—¿Acaso has alquilado una casa para pasar la noche, cariño? —me preguntó pícaro. Rodé mis ojos y sentí como colocó su mano en mi muslo. Lo miré recelosa.— ¿Qué? Eres mi novia.

Mis mejillas se tiñeron un poco ante esa declaración. Después de tantas peleas y rupturas me encantaba oirle decir eso. No me di cuenta de que el coche había parado hasta que Harry habló.

—¿Dónde estamos, Anny? —preguntó muy curioso. Le sonreí y salimos del coche. Agarré su mano con mucha fuerza, sabiendo que si esta era la casa correcta y la persona correcta estaba dentro, necesitaría mucho apoyo.

Comenzamos a caminar y subimos las escaleras del porche. Mi mano tembló al acercarla al timbre, respiré hondo y presioné el timbre antes de poder arrepentirme.

¿Le gustaría la sorpresa?
¿Me odiaría por esto?

Aunque no le gustase, era necesario. Harry había pensado en el bien de su hermana pero no en sus sentimientos. Ella había quedado totalmente sola sin nadie a su lado a una edad muy joven, debía ayudarla.

La puerta se abrió de repente. Una chica de pelo rubio y ojos verdes nos recibió. Sus labios estaban pintados de un rosa coral, y me fijé ya que éstos se abrieron al vernos.

—¿Hannah? —preguntó Harry desconcertado. Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas al instante y dio un paso hacia atrás sin poder creerlo.

—Tú..... Eres... ¿Harry? —preguntó ella con una voz rota que me partió el arma. En un segundo Harry se acercó y la fundió en sus brazos de una manera nunca vista.

—Yo... Hannah.... Oh dios mío.... —murmuró escondiendo su cara en el hueco de su cuello. Vi como su espalda se sacudía un poco, lo que me dio a entender que estaba llorando.

Yo no pude contener las lágrimas tampoco y me apoyé en la pared sin poder evitar observarlos. Los dos tenían los mismos rasgos y los mismos ojos verdes, eran tan guapos y yo nunca había visto ese brillo en los ojos de Harry.

—¿Por qué te fuiste? —preguntó ella acariciando las mejillas de Harry.— Yo te necesitaba, Harry.

Me sentí mal por Harry cuando dijo eso. Sabía que él se culpaba por haber dejado a su hermana y ahora no podía echárselo en cara.

—Lo siento mucho, Hannah. —susurró besando su cabeza.— Te prometo que nunca más te dejaré.

Sus ojos se dirigieron a mí. Me miró con una adoración que me hizo sonrojar. Abrió su otro brazo invitándome a unirme. Negué con la cabeza sintiéndome una intrusa en esa situación tan íntima.

—Anny, ven. —dijo ella. Abrí mis ojos, ¿cómo sabía mi nombre? —Tú lo trajiste aquí, ¿no?

Se acercó y colocó sus manos en mis hombros.

—Patrick me llamó ayer contándome tu idea de dejarme ver a Harry. Al parecer realmente le gustas a mi tío, ya que ni yo he conseguido que lo haga —miré a Harry quien formaba una mueca.— Aún cuando lo esperaba, no pude evitar mi sorpresa al verlo aquí, frente a mis ojos después de tantos años —se secó algunas lágrimas.—. Muchas gracias, Anabelle.

Le sonreí y me sorprendí un poco cuando me abrazó con mucha fuerza. Correspondí a su abrazo algo tímida y con cariño.
Sentí como unos brazos enormes nos apretaban con fuerza y solté una pequeña risita mirando a Harry, quien nos regalaba una enorme sonrisa.

—Gracias, Anny. —me susurró al oído.

(.....)

—Realmente sentí mi mundo derrumbarse cuando leí tu carta. —comenzó a contar la chica bebiendo un sorbo de su té. Imité su gesto quemándome con el líquido. Solté una maldición apretando los labios para no gritar de dolor infinito.

Y no, no exageraba.

Harry soltó una risa burlona y colocó su mano sobre mi rodilla. Los ojos de Hannah se dirigieron a ese lugar.

—Y..... ¿cuánto tiempo lleváis juntos?

Más que un trabajo~ H.S~ Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora