Capítulo editado
Capítulo 2
Esperé sentada en la parada del autobus unos 20 minutos antes de que llegara mi correspondiente bus. El frío de la noche congelaba mis huesos y me causaba escalofríos, sin embargo ignoré la sensación. Le dí al conductor unas cuantas monedas que me había asegurado de coger y me dejó pasar. Estaba vacío, por suerte. Tenía un largo viaje y no tenía ganas de estar de pie. Me senté al final, con la cabeza apoyada en la ventana. El autobús se puso en marcha y el paisaje comenzó a moverse frente a mis ojos a través de la ventanilla. No recuerdo cuándo caí en un sueño, ni siquiera me dí cuenta hasta que unos golpecitos suaves en mi hombro. Me giré para encontrarme al conductor frente a mí.
— Señorita, esta es la última parada, el trayecto a terminado.— Anunció. Fruncí el ceño espabilándome y miré a mi alrededor confusa.
— ¿Dónde estamos? — Pregunté alarmada.
— En la estación de trenes. — Solté un suspiro de alivio. — Si esta no es su parada, siempre puede coger otro autobús a un kilómetro de aquí. —
— No, no hace falta. Gracias. — Agradecí con una sonrisa. El hombre me devolvió la sonrisa y me levanté del asiento arrastrando mi maleta para bajar del autobús.
Una vez dentro de la estación me acerqué a la pantalla digital que mostraba la hora exacta en la qué los trenes partían. Ahogué un grito al reconocer mi tren, que iba a partir en un minuto. Comencé a correr esquivando a la gente hasta que localicé mi tren a punto de marcharse. Hice una seña con la mano a una mujer para que sujetará la puerta y afortunadamente lo hizo. Suspiré aliviada y agradecí a la mujer antes de tomar asiento. Pasaron unas cuantas horas dentro del tren aburrida hasta que finalmente contemplé asombrada el precioso paisaje de Londres por la ventanilla. Realmente era impresionante. Podía ver el Big Ben desde aqui. Me bajé del tren y busqué con la mirada entre toda la gente a un chico alto de pelo castaño reconocido como mi hermano. Minutos más tarde lo encontré devorando una bolsa de patatas fritas junto al quiosco. Reí para mí misma, ni aunque probablemente fuera el mejor día de nuestras vidas, dejaba de comer patatas, le encantaban.
— ¡Liam! — Grité a todo pulmón recibiendo un par de miradas extrañas de parte de la gente a mi alrededor. Me encogí de hombros desinteresada y grité nuevamente. — ¡Liam! —
Liam se dió la vuelta y una gran sonrisa se apoderó de su cara. Metió la bolsa en su mochila y corrió hacia mí. Imité su acción y me refugié en sus brazos sintiendo la calidez que su cuerpo me otorgaba.
— Te he extrañado mucho, Anny. Mucho. — Susurró sobre mi cabeza. Respiré profundamente.
— Yo también te he extrañado mucho, Liam. Estos tres días han sido los peores. Yo sólo.... — Mi voz se quebró y mis ojos se aguaron ante los recuerdos. Liam me apretó más fuerte contra su cuerpo y yo lo permití. — Tenía miedo.— Admitía en un hilo de voz.
— Anny, escúchame. — Me cogió de los hombros y me obligó a mirarlo a los ojos. — Nunca volveremos allí. Estás a salvo. Nunca más te hará daño.— Dijo con voz tranquilizante. Asentí y depositó un suave beso sobre mi frente.
— Gracias. — Murmuré con una sonrisa. Me devolvió la sonrisa y agarró mi maleta.
— Debemos irnos. — Avisó y comenzamos a andar mientras que Liam arrastraba mi maleta por el asfalto.
Una vez en el aparcamiento, mi hermano se detuvo frente a un enorme Lamborguini negro. Silbé impresionada, en casa no teníamos coche ya qué papá lo vendió para pagar sus deudas en el casino. Sólo íbamos andando o en autobús.
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Más que un trabajo~ H.S~
RomanceHarry Styles, muy reconocido por ser el empresario con éxito más joven de toda Inglaterra. Lamentablemente para él, está comprometido con Scarlett Jones, dado a un contrato que firmó su tío por conveniencia. Harry no tiene opción, es o casarse con J...
