Los cabros del goth deben sobrevivir a un mundo apocalíptico, sufrirán, perderán cosas importantes, tendrán triunfos, vivirán cosas que nunca se hubieran imaginado... Una de ellas fue encontrar el amor...
¿Vivirán hasta el final donde tendrán una...
Han pasado como tres semanas, todavía no hemos salido, pero tampoco hemos perdido el tiempo. El Edgar entro al grupo del Bestia dijo que si estábamos juntos no haría bien mi trabajo porque me desconcentraría mucho. Al Bestia y el Peshoh se mejoraron de sus heridas. El pueblo volvió a funcionar con normalidad, incluso construimos mas casas, algunos ancianos se preocupan de cultivar, hemos arreglado vehículos para poder movilizarnos, protegimos los muros, pero nos hemos estado quedando sin materiales así que tendríamos que salir.
He estado entrenando, necesito buena resistencia física para las misiones, el Edgar me enseñó a luchar a puño limpio, el Esteban me ayudo con la precisión al disparar. Ahora estoy listo para estar a cargo de un grupo. Los cabros estaban orgullosos de mí, tengo a 26 soldados a mi mando, ellos y la gente del pueblo me saludaban cuando pasaba, me sentía importante conchesumare :D
Esteban llamo a los líderes de cada grupo para una reunión, duro como dos horas, dijo que comenzarían las misiones. Mierda, el grupo del bestia iría al sur, el peshoh ira a investigar a los cerros cerca del pueblo y a mí me toco ir a la ciudad. Tenemos 4 días para el trabajo.
Mande a mis soldados a preparar 3 vehículos, sus mochilas, armas. Yo hice lo mismo, pero me sobraba tiempo. Fui a despedirme del Edgar.
-¿Estas ocupado?- pregunte asomándome por el marco de la puerta de su pieza.
-aah no no, pasa no mah, estaba echando unas weas no mah.- decía mientras cerraba una mochila.
Le tendí al Edgar un papel. Este me miro raro, estaba por abrirlo cuando lo detuve.
-Léelo cuando creas que no puedes seguir, cuando estés por rendirte.
El Edgar me jalo del brazo y me abrazo- te quiero weon, cuídate- dijo en un susurro- yo igual- respondí y era verdad ciento un cariño muy grande por el Edgar, es mi mejor amigo.
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Después de que todos nos despidiéramos, cada quien se fue con su grupo y salimos del pueblo, estaba nervioso, sentía que me sudaban las manos.
-deténganse- dije por la radio a los demás choferes de los otros vehículos, yo iba de copiloto en el primer ahora de la formación.
-¿Nico ocurre algo?- me pregunta Claudia, ella era la única mujer soldado, por lo menos de mi grupo.
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