Luego de gritar por la imágenes que se venían a mi mente por lo habíamos hecho me moví bruscamente haciendo que el Yelo se cayera de la cama.
-¡Aaah! Mi espalda imbécil.- decía el pequeño mientras se sobaba la espalda por el dolor del golpe.
-Jaime me duele la cintura y la cadera no me puedo levantar.- Decía Naiko mientras se levantaba y dejar ver su espalda desnuda que tenia chupones y rasguños.
-Déjense de llorar.- Me estire para empezar bien el día y ayude al Yelo a levantarse.- Eso es para que aprendan que no me tiene que volver a drogar.
-Jaime tienes que ir hablar con el capitán.- decía Naiko mientras buscaba algo en el closet.
-¿Para que?- pregunte desinteresado.
-Para que te cuente los detalles y quizás te den tu uniforme, nosotros tenemos cosas que hacer así que después nos veremos.- decía el Naiko mientras le lanzaba el uniforme al Yelo.
-Recuerda que tienes que decirle capitán...y recuerda que se llama Rodrigo.- decía el Yelo evitando mirarme a los ojos.
Salí de la habitación y ya habían varios simios paseando con cajas, algunos con armas y cosas raras que no me importaban. Me acerque a uno de los simios que hacían guardias en las entradas;
-Hey tú, ¿sabi dónde encontrar al sim...Digo al Capitán Rodrigo?.- intente no tartamudear.
-Claro en el piso nueve.- decía mientras me apuntaba con su arma donde estaban las escaleras.
-Gracias compadre.- golpee tu hombro amablemente y empecé a caminar pero me topé con el simio mayor acompañado de su escolta.
-¿A dónde vas?.- me pregunto entregándole una carpeta a su escolta.
-a tu oficina.- dije casi obvio.
-Ven acompáñame, usemos el ascensor.- Me tomo de los hombros para guiarme.
-¿El ascensor funciona?.- pregunte incrédulo.
-Claro pero no todos lo usan, solo los privilegiados y tu serás uno de ellos.- decía mientras el escolta llamaba al ascensor.
-uuh que emoción.- dije sin expresión.
Al entrar vi como el escolta marca el número -3, eso me inquieto un poco porque me tenía entendido que era el piso nueve, pero no le di más importancia y esperamos en silencio, las puertas se abrieron y llegamos a un especie de laboratorio, maquinas extrañas, computadoras, líquidos raros;
-¿tu oficina es un laboratorio?.- lo mire un poco confundido, y las puertas del ascensor se cerraron detrás nuestro.
-No...-chasqueo sus dedos y dos hombres me tomaron de los brazos inmovilizándome.
-¡Suéltenme hijos de puta!.- intente hacer fuerza pero estos hombres eran más fuertes.
-No te harán caso Jaimelito, solo siguen mis órdenes.- Los sujetos me tomaron y me tumbaron sobre una mesa amarrándome de brazos y piernas, no me podía mover.
-¿Qué mierda te pasa? ¡AYUDA!.- mis gritos fueron silenciados con una cinta que pusieron sobre mi boca.
-Tranquilo, solo me quiero asegurar que puedas seguir mis órdenes sin que tengamos que pelear.- Rodrigo se sentó en un silla que estaba cerca mío, mientras prendía un cigarro.
De entre las sombras salió un hombre, con bata blanca, cabello y barba y bigote con canas, usaba lentes y contextura delgada, entre sus manos tenía una jeringa con una aguja gigante y en la otra tenía un destornillador eléctrico ¿Qué mierda me hará? El hombre se notaba tembloroso y su frente sudaba al igual que la mía. El ultimo recuerdo que tengo de ese día, fue que me puse a pensar en mis amigos y en el Nico, luego de eso sentí que me quede dormido. Desperté y a al abrir los ojos vi como tenía una máscara de oxígeno, estaba recostado sobre una cama, estaba en un laboratorio, ¿Cómo llegue acá?
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Tiempos De Guerra (Jainico) FINALIZADA.
FanfictionLos cabros del goth deben sobrevivir a un mundo apocalíptico, sufrirán, perderán cosas importantes, tendrán triunfos, vivirán cosas que nunca se hubieran imaginado... Una de ellas fue encontrar el amor... ¿Vivirán hasta el final donde tendrán una...
