Sorpresa

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Este corbata llamaba la atención por su gran porte. Un metro con ochenta y siete centímetros, cabellera castaña y ojos color miel. A pesar de todo eso igual el único que me importaba era el de color rosa.

—Ohh, ¡Cuanto lo siento señorita! Permitame disculparme. Un gusto, me llamo Ian—Extendió la mano en señal de saludo, pero lo gracioso era que yo estaba en el suelo y él de pie.

—Si, muy caballeroso y todo. Pero me ayud...—Me tomó del brazo al segundo y me levantó.

—Lo siento por eso—dijo entre risas—. Ahora manténgase alerta que vienen los tigres—exclamó esta vez con gracia.

—¿Tigres?

Cuando dije eso al voltear para ver a mis espaldas, tenía a un hombre cinco metros atrás con una espada. Y cuando volví a ver al corbata naranja, ya él retenía a un hombre en el suelo inconsciente y tomando su espada.

—¿¡Que ray... !?

—Shhhh, no grites en la calle que vas a despertar a los vagos que duermen hasta las diez—susurró naranja intentando parecer gracioso.

Al momento me dijo:

—Agáchate a la cuenta de tres.

—¿Tres?

—¡Tres!

Me incliné con rapidez y él lanzó un espadazo al asesino directo al estómago. Siendo desplomado con el impacto al asfalto.

—Uff estuvo cerca... hey, eres rápida. Eso es bueno—dijo con gran satisfacción.

—Gracias por salvarme. Estoy impactada—expresé fríamente.

Estaba literal en shock, ya en menos de una semana me habían intentado matar dos veces.

—No me agradezcas a mí. Agradécele a Rosa. Él me dijo que te iban a intentar matar y debía venir alguien en tu auxilio—recitó gracioso a lo último.

—No entiendo nada... ¿Por qué no vino corbata rosa? ¿por qué no lo puedo ver?... ¿por qué me quieren matar? son muchas preguntas.

Corbata naranja cambió su faceta agradable a una totalmente seria, y me dijo:

—Nosotros los corbatas tenemos una maldición a nuestras espaldas. Pero los colores especiales... viven de su propia maldición—sentenció—. Lo siento. Pero mi mejor consejo, es que no intentes volver a buscarlo. Si quieres vivir...

Al finalizar sus palabras se marchó.

Vaya forma de hacerme un out.

¿Que rayos sucede aquí?

No entiendo absolutamente nada...

Pero siento que estoy cerca de encontrar lo que quiero.

Esto solo me confirma una cosa.

Y es continuar con esto.

Ahora no me queda de otra que...

Seguir buscando.

Soy demasiado terca para dejar de intentarlo.

Por algo me llamaban en la universidad:"La madre sin hijos".

Lo siento hombre de corbatica rosa. Puedes esconderte hasta debajo de las rocas, pero las levantaré y te encontraré...

Necesito...—Llevé mi mano izquierda al pecho.

Que me devuelvas mi corazón.

Querido.

Corbata rosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora