"Incredulidad"
La puerta entre chirridos termina de abrirse y asoma una figura de silueta femenina. En sus manos parece cargar una bandeja y en su espalda una mochila púrpura abultada, llena de quien sabe qué cosas. Si nos van a matar espero que sea rápido y ser yo el primero, no quiero ver a Benny morir torturado, no, ni siquiera yo quiero morir. Esto es totalmente estúpido. ¡Liam perdió toda cordura! Bueno... no es que antes la tuviese.
No me he equivocado, ha sido una chica la que ha entrado. Lleva puesto en su rostro algo parecido a un antifaz de Halloween color rosa, con unas plumas naranjas y verdes a un lado como adorno. Consigo, también, lleva un suéter con capucha que cubre su cabeza, haciendo así el conjunto perfecto para enmascarar su identidad. Podría jurar que la voz que escuché al acerarse la conocía desde antes, en algún lugar, no sé en donde, pero juraría que la he escuchado.
Tira la bandeja en la mesa de un solo golpe haciendo resonar el choque del aluminio contra la madera por toda la sucia habitación. Su bolso lo deja caer sobre la silla con la misma brusquedad y se pone a husmear dentro de él, sacando unos recipientes de plástico.
—¿Qué... piensas hacer?—pregunto, nervioso.
La chica continúa sacando recipientes de su mochila, haciendo caso omiso a mi pregunta. Su silencio simplemente me da en qué pensar, y lo que se me ocurre no es exactamente algo lindo. Yo y mi tonta imaginación.
Miro a Benny en busca de respuesta, pensando que él tal vez sepa quién es la chica, pero el simplemente se encoje de hombros.
—¿Quién eres?—vuelvo a intentar llamar su atención con otra pregunta.
La chica saca un enorme chuchillo de su bolsón, me dirige una mirada que por entre las ranuras de los ojos del antifaz puedo notar levemente que está enfadada. Levanta su puño y con fuerza incrusta la filosa punta del cuchillo en la mesa de madera haciendo un ruido sordo. Vuelve su atención hacia la mochila y continúa sacando unas cuantas cosas más.
—¿Tienen hambre?—pregunta la chica sin volvernos a ver.
Toma entre sus manos una pequeña tabla blanca para picar comida y el cuchillo entre sus manos. Se da la media vuelta y nos observa atentamente.
—He preguntado si tienen hambre—advierte ella con un tono de voz bastante serio—. Saben, podría prepararles sus propios dedos con aderezo. Ahora—comenta acercándose hacia nosotros mientras juega con el cuchillo que trae consigo. Benny aún sigue tirado en el suelo esperando el momento oportuno para levantarse—, me pregunto qué dedos prepararé... ¿Los de las manos?—advierte con tono socarrón—. ¿Los de los pies?
No puedo evitar tragar grueso.
Lejos de poder imaginarme otra cosa es más que evidente que esta chica está loca. ¿¡Ha dicho nuestros dedos!? ¡Piensa amputarnos los dedos! La chica se detiene frente a mí y se sienta con las piernas abiertas sobre las mías. La pose es bastante provocadora pero en estos momentos el miedo me impide poder imaginarme cualquier cosa estúpidamente pervertida.
Sonríe. Me mira fijamente y simplemente sonríe. Acerca la punta del afilado instrumento a mi rostro colocándola suavemente en mi mejilla. La desliza con bastante delicadeza haciéndome una pequeña cortada en la cara que no tarda absolutamente nada en empezar a sangrar. Puedo sentir los pequeños hilillos de sangre bajando por mi rostro hasta mi cuello. Están tibios.
—¿Y tú?—advierte acercando su rostro, poniéndolo solo a centímetros del mío—, ¿qué dedos prefieres?—no puedo articular palabra alguna.
No sé exactamente qué decir. ¡Maldición! ¡Están a punto de cortar nuestros dedos!
—¿Sabes qué?—dice con tono algo seco. Se pone de pie y se acurruca al lado de Benny—. Aquí la pregunta es... ¿Quién será el afortunado que pierda sus dedos?
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Sasha: Diario de un chico adolescente. (Vol. I)
Teen FictionSasha es un chico de 17 años con una vida adolescente bastante normal, pero la adolescencia no es una etapa común y corriente; está llena de muchas emociones y vivencias que presionan su vida. Las experiencias vividas y las sensaciones a flor de pie...
