Mañana.
Mañana es "la cena". El evento para el que me he estado preparando tanto. Estaba un poco nerviosa, solo un poco, no quería defraudar a mis padres.
Voy camino al centro comercial con Paula, iremos a comprar vestido, calzado, iremos al salón de belleza para que nos vengan a maquillar y peinar mañana a domicilio, y todo con respecto a la preparación de la cena.
Luego de unos veinte minutos llegamos al centro comercial. Resulta que nosotras como somos sus hijas tenemos un chofer, y un Bentley negro, un Bentley con un chofer. El chofer nos esperaría en el estacionamiento.
Nos bajamos he ingresamos al centro comercial, había muchas tiendas con ropa hermosa en el mostrador, pero Paula quería entrar a una en específica: Chanel.
—Paula —Pare cuando ya estábamos a unos pasos de entrar— Esta tienda es muy cara.
—Pero la ropa es hermosa, al igual que los vestidos —Paró y se dio la vuelta quedando en frente de mi.
—¿Estás segura que alcanzara el dinero? ¿Tiene suficiente dinero la tarjeta de crédito?.
—Emma, Emma, Emma —Puso una mano en mi hombro— En esa tarjeta hay suficiente dinero como para comprar una casa, una casa muy lujosa —Bajo su mano por todo mi brazo hasta llegar a mi mano, luego la tomó y jaló de ella, unos cuantos pasos y ya estábamos en la tienda.
Y... tenía razón, todo es hermoso. Pero lo qué tiene de hermoso —Qué es mucho— lo tiene de caro.
—Buenas, bienvenidas a Chanel, ¿en qué puedo ayudarles? —Nos preguntó una mujer de unos treinta y cinco años. La mujer nos escaneo de pies a cabeza a Paula y a mí. Paula tenía unos shorts, unas Nikes negras y una blusa negra con un corazón rojo, y yo tenía unos vaqueros, unas nikes celestes con una blusa de él mismo color.— No necesitamos empleados, estamos completos, pero cuando necesitemos se avisará en la página para que vengan a realizar la entrevista si gustan, qué tengan un buen día —Y se dio la vuelta empezando a alejarse de nosotras. ¿Disculpe?.
—Oh, no venimos a buscar empleo —Paró abruptamente.
—¿Pueden pagar la ropa de aquí? —Preguntó mientras se daba la vuelta para mirarnos.
—Podemos comprar el local si queremos —Dijo Paula.
—Se rió— Seguro que sí.
—Bueno en fin. Llévenos a donde están los vestidos, más costosos y exclusivos —Ella empezó a caminar y la seguimos.
«»
Luego de una hora, terminamos comprando más que los vestidos. Compramos shorts, vaqueros, zapatos, blusas, vestidos.
Paula, eligió para la cena un vestido blanco que llegaba por debajo de las rodillas, y unos tacones altos morados. Yo elegí un vestido morado ceñido al cuerpo con unos tacones color piel.
Pagamos todo en la tienda y luego nos dirigimos a la peluquería.
—Viste la cara de la mujer cuando elegimos todo —Nos reímos. Ella estaba caminando en frente de mi de espaldas.
—Paula, camina bien que puedes... —No había terminado de hablar cuando ya Paula había chocado con alguien, y cayó al piso con las bolsas que cargaba— tropezar con alguien —Terminé.
—Lo siento —Dijo el chico con el que Paula tropezó mientras la ayudaba a levantarse.
—No tienes por qué disculparte, debí fijarme por donde... —Lo miró— ¿Tommen?.
Un momento. ¿Tommen?.
—¿Paula?. Hola —Se abrazaron— ¿Cómo estás?.
—Bien, ¿Y tú? —Preguntó ella.
—Bien —Se rió— Ya quería que fuera mañana para verte.
Paula se sonrojó.
—¿Qué haces aquí? —Preguntó Paula.
—Estoy comprando los trajes para mañana con Thomas.
Un momento, ¿Thomas?
Creo que es hora de intervenir. Así que carraspee y los dos me miraron.
—Tommen ella es Emma Serrano, mi hermana —Dijo Paula. Tommen estiró su mano y yo la estreché.
—Soy Tommen Wittford —Soltó mi mano— No sabía que tenías otra hermana.
—¿No se lo dijiste, Paula?, yo quería que lo mío fuera discreto pero no tanto —Me rei— Lo que pasa es que me fui a estudiar a Francia cuando tenía doce, y acabo de llegar.
—¡Tommen! —Lo llamó un hombre mientras se acercaba. Llegó a donde estábamos y miró a su hermano— Tenemos qué irnos —Posó su vista en mí por un milisegundo. Y luego se dio la vuelta caminando provocando que una oleada de aire con su perfume llegase directo a mi cara.
Un momento, esa voz, esos ojos grises, esa mandíbula, esa fragancia.
—Adiós Paula, Adiós Emma —Dijo Tommen y luego siguió a su hermano.
Para mí mala suerte era muy buena recordando.
Y lo recordaba a él, recordaba la primera vez que ví al hermano de Tommen.
Fue en el burdel, antes de la subasta.
Él era el hombre número ocho.
—¿Estás bien, Emma? —Mire a Paula— Estás pálida.
—Sí es... solo qué... tengo hambre.
—Bueno vamos a hacer la cita para que vayan a domicilio mañana y luego comemos pizza.
—¿Pizza? ¿Por qué no comemos mejor Sushi?.
—Está bien.
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Mí Gema
AléatoireGema, ella es solo Gema. Fuera de ese local, para las personas qué no la conocían, erá una chica normal, pero para las personas dentro de él local... era una prostituta, sin más, una simple, y vulgar prostituta. Pero para él no, para él era la chica...
