Capítulo 13.

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Suspiro por décima vez moviendo con tenacidad la punta de mi pie. No sé por cuánto tiempo he estado de pie junto al auto solamente teniendo la agradable y hermosa vista del agente y sus ronquidos. Me doy cuenta después de unos segundos que fue bastante tiempo pues de la casa comienzan a salir todos los jugadores del equipo del oeste y el este, detrás de ellos salen los demás, gritando, silbando y levantando en alto botellas de cerveza. Todos van hacia la casa del capitán del equipo del este... donde obviamente seguirá la fiesta.

Encuadro mis hombros, poniéndome recta para poder ver entre todos ellos a cualquiera de los chicos...
Un gruñido involuntario sale de mi boca al ver a Lana ocultándose entre una bola de chicos, caminando discretamente hacia el auto de Sam. Hacia a mí.

Llega rápidamente y toca con insistencia la ventana del pasajero, haciendo que el agente Sam dé un brinco y casi se golpee la cabeza contra el techo del auto. Me aguanto la risa.
Él mira confundido por unos segundos, despertando apenas. Sus ojos se abren al ver a Lana y quita rápidamente el seguro, permitiéndole la entrada.

Lana resopla con fuerza abriendo un poco la ventana del conductor para que entre algo de aire fresco y previniendo que del otro lado puedan tener vista de ella dentro del auto.

—¿Y? —Pregunta Sam, mirándola con algo de impaciencia.

—No dijo mucho... —empieza Lana, tragando saliva— Pero dijo algo... —niega rápidamente con la cabeza— Con un poco más de alcohol en su sistema, hablará...

—Dijiste que...

—Sé lo que dije —rueda los ojos—. Pero es un poco difícil... Al amanecer habrá dicho todo.

—¿Qué fue lo poco que te dijo? —Pregunta Sam, con la mandíbula tensa.

—Él... —su voz tiembla y su mirada cambia a una muy aterrada— Dijo que sabe lo que pasó esa noche —el agente se mueve inquieto en el asiento—. Está seguro de haber visto a alguien...

—¿Te dijo a quién? —Su voz duda por un momento.

Lana se queda callada, y asiente lentamente.

—A mí.

Todo a mi alrededor se vuelve borroso, como si todo lo que me rodea diera vueltas tan rápidamente. Siento desplazarme a gran velocidad, viendo luces borrosas por todos lados. Se siente como un tobogán que me provoca una jaqueca fantasmal tremenda. Entonces, se detiene.

Observo mis pies y llevo mis manos al frente para asegurarme que sigo completa... o como se suponía que debía estar. Me detengo al ver el piso bajo mis pies, definitivamente estoy en otro lugar, el piso es oscuro, casi llegando a negro y unas pequeñas líneas blancas están dibujadas sobre él. Mi ceño se frunce, yo no deseé en ningún momento venir a este lugar, ni siquiera lo conocía. Doy un paso hacia atrás, levantando la mirada hacia enfrente. Giro, mirando hacia todos lados sin entender qué estaba pasando. Estoy en una parte de la carretera principal, donde de un lado habían departamentos y del otro, en un espacio por la mitad, estaba la entrada del bosque.

Confusión era lo único que estaba sintiendo. No sólo por estar en ese lugar, sino también por lo último que escuché decir a Lana. ¿Quién le había dicho eso? ¿De qué noche hablaban y por qué le aterraba el hecho de que alguien la había visto?
Mi mente gritaba con tenacidad lo obvio, pero una parte de mí aún quería creer que todo era una simple confusión. Confusión. Confundida estoy ahora mismo.

Doy dos pasos más hacia atrás, sin decidir qué hacer o cómo hacer para regresar al lugar donde estaba. Tal vez fue un pequeño error, probablemente no me di cuenta que deseé en lo más profundo aparecer en un maldito lugar en el que no había estado hasta ahora.

ScarsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora