Capítulo:8

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Capítulo 8

Por el trabajo de su madre, desde pequeña Samantha debía mudarse constantemente, nunca permanecían por más de seis meses un alguna ciudad. El único lugar que conocía como hogar era la casa de su abuelo materno, en México. Gracias a la intervención de este, antes de que la chica cumpliera los 17 años pudo llevar una adolescencia “normal”, tener amigos y hasta un novio, el anciano la inscribió en uno de los colegios más exclusivos de México. Gracias a los constantes viajes que tuvo en su infancia y parte de su adolescencia, la chica aprendió muchos idiomas, ser sociable y agradable era un don natural en ella, era un chica simplemente encantadora e inteligente, aunque bastante metiche y floja para el gusto de algunos, no tenía miedo a decir lo que pensaba, por ese motivo, siempre se metía en problemas. Samantha nunca había conocido a su padre.
Cuando entró al colegio conoció a Marcos, un chico argentino rubio, bastante torpe y poco agraciado, pero muy inteligente; ellos congeniaron muy rápido y se hicieron novios. Marcos quería tanto a la chica que decidió cambiar de look para atraer su atención, lo cual no sólo atrajo la atención de esta sino de varias compañeras de su colegio.

Siete años atrás…

Anna se encontraba preparando todo tipo de platillos mexicanos, aunque no podía faltar su deliciosa lasaña vegetariana, rellena de espinacas y con mucho queso gratinado, mientras tanto su pequeña hija , una chica de 17 años, bajaba por las escaleras, vestía unos jeans desgastados y una sudadera verde, media aproximadamente un metro con sesenta centímetros, era de complexión delgada pero atlética, gracias a que practicaba montañismo, su cabello era una mancha azul, tenía los ojos color verde, pequeñas pecas adornaban su cara. 
— ¿Cuándo te vas? —Preguntó la chica, acomodándose en una silla para empezar a comer
— ¿Cómo te diste cuenta? , pasado mañana.
—Sueles cocinar como si no hubiera mañana cuando me vas a dejar — Madre e hija rieron— ¿a dónde te vas? —Preguntó la chica antes de introducir un pedazo grande de lasaña en su boca.
—Come más despacio, a Dubái.
—Quiero ir, extraño viajar, sino fuera por Marcos ya me hubiera ido.
—¿Quieres mucho a Marcos?
Sam se encogió de hombros.
— ¿Cuánto tiempo te vas?
—Me iré durante dos meses, debes prometerme que te comportaras, nada de fiestas, ni de alcohol —Amenazó la mujer.
—Soy menor de edad.
—Pero tu novio no lo es, ni tampoco la mayoría de tus amigos.
—Marcos es muy tranquilo — Se defendió la chica.
—Sólo no quiero que tomes.
—Pero la última vez que tomé, tú compraste las cervezas.
—Soy tan irresponsable— Se lamentó de forma dramática.
— ¿Nos veremos en Berlín?
—No, en Seúl 
— ¿Por qué en Seúl? —Samantha se alteró por la noticia. 
—Cuando salgas de vacaciones irás a Corea del Sur a conocer a tu medio hermano, fue lo que quedamos, tu abuela, tú y yo, ¿lo has olvidado?
—No, pero …
La madre interrumpió —Es sólo un mes, después iré por Ti a Seúl ,e iremos a donde quieras.
—Sí tú lo dices. —Sam tenía otros planes, ella no pisaría por nada del mundo Corea del Sur. 

Samantha terminó de comer, estaba tan llena que tenía flojera de caminar, así que no se apresuró para llegar a la escuela. Cuando llegó su clase ya había empezado, así que decidió ir a dormir un poco en el jardín del colegio, antes de llegar a su destino escuchó una voz muy familiar, era Marcos.
— ¿Entonces te gusta esa mina? —Preguntó el chico rubio.
—Sí, tiene todo lo que a mí me gusta en una chica— Respondió un chico de cabello largo y negro, se llamaba Francisco.
Sam se quedó escuchando la conversación. 
—¿Hay onda?
—No lo sé.
—Hay dos millones de minas más, la dejas, buscas otra y listo.
—No, yo quiero algo serio, como lo que tú tiene con Sam, eso es perfecto.

Samantha sonrió, en cambio, la cara de Marcos denotaba preocupación. 

—No, no es tan perfecto. 
—¿Se pelearon?
—No, pero ya no estoy tan seguro de que siento por ella.

Samantha se sorprendió por las palabras de Marcos. 

—¿Qué?
—El día de la fiesta de Alejandra, me besé con Fernanda y casi pasa “eso” con ella, sino fuera por Ale que nos vio, estoy seguro que hubiera pasado. 
—¿Tú y Sam nunca han tenido sexo?
—No.

La chica ya no quería seguir escuchando, salió corriendo. Su novio se había besado con alguien más y su mejor amiga no se lo había dicho. Después de estar vagando un rato por la Ciudad de México, encontró una pastelería, compró un pastel. 
...
Samantha esperaba fuera de un salón

—¿Sam?— Preguntó una chica alta y delgada, tenía el cabello negro.
La pequeña ojiverde levando la mirada, sonrió y se acercó a la persona que pronunció su nombre.
—¡Caro , te traje pastel! —Le dio la pequeña caja con un delicioso pastel de mango.
—¿Qué necesitas?
—Me ofendes.
—Sam, tú no eres amable a menos que necesites un favor, así qué habla de una buena vez
—Necesito dinero y que te hagas pasar por mi abuela— Fue directo al grano.
—¿Qué? — La pelinegra estaba en shock. 
—Mi mamá viajará a Dubái por trabajo y el abuelo está en un congreso en Berlín, Marcos quiere terminar conmigo, él muy idiota besó a alguien más y por lo tanto mis vacaciones en Buenos Aires se van a ir al caño, falta un mes para salir de la escuela y no quiero qué me tachen de cornuda. —Hizo una pausa — ¿Qué más? Mi mejor amiga sabía lo de Marcos y no me dijo nada, mi mundo apesta. —Suspiró. 
—Pensé que yo era tu mejor amiga. —Carolina bromeó un poco para amenizar el momento, nunca había visto a su prima tan apagada.
—Tú eres mi hermana
— Espera— Se quedó pensando—Tú no ibas a ir a Corea, ¿cierto?
-No, me iba a ir a Buenos Aires a conocer a la familia de Marcos, conocer Seúl no era mi plan, sólo lo dije para quitarme a mi mamá y mi abuela de encina, mis vacaciones con Marcos ya estaban planeadas desde hace meses, conocer y reconciliarme con la abuela no cambió mis planes. 
-Pero …
-Sí eso dije, pero las cosas cambiaron. Ahora sólo deseo ir a Corea del Sur y olvidarme de todo. El verano pasado estuviste en Corea del Sur, conociste a mucha gente, pídele a quién sea qué me dé alojo mientras mi abuela regresa de su retiro, no pienso quedarme en casa de la viuda de mi padre. A todos se les ocurre viajar cuando más los necesito.
—¿Qué acaso no viven tu abuela y tu madrastra en la misma casa?
—Sí, pero a lo que me refiero es que no quiero estar en un lugar donde no sé cómo me van a tratar.
—No te entiendo.
—¡Ah! me refiero— Sam buscaba las palabras para describir sus sentimientos— ¿Qué tal sí me pasa como el cuento de la Cenicienta? 
—Jajajaja no exageres, de seguro todos son buenas personas
—Marcos parece buena persona y me engañó.
— ¿Por qué no hablas con él e intentas arreglar las cosas?
—¿ Te acostarías con tu novio sólo para evitar que te deje?
—¿Marcos te ha presionado a algo?
—No, pero siento que sí hablo con él…
Fue interrumpida con Caro— Yo sólo te puedo aconsejar que sí amas a Marcos des ese paso tan importante con él—Hizo una pausa y sonrió—Creo que ya sé que vamos a hacer, tengo un buen amigo Coreano que te puede ayudar.
—Gracias 

La frase sí amas a Marcos retumbaba en la cabeza de Sam, ella lo quería y pensó estar enamorada de él, pero en este momento duraba de sus sentimientos. 

...

Aeropuerto de la Cuidad de México 

Había pasado una semana desde que Samantha había decidido viajar a la capital surcoreana, durante esa semana no había hablado con Marcos, simplemente presentó los últimos exámenes y huyó. Estaba concentrada en sus pensamientos.

—Aquí tienes, es una guía fácil para que llegues al hotel, está cerca del aeropuerto. Mi amigo se llama Kim Kyu Jong, te esperará en Hyatt Regency Hotel a las 8 pm. El cuidará de ti hasta que tengas que llegar a casa de tu abuela.
—Entendido
—Cuídate Sam, no vuelvas a huir cuando estés confundida, recuerda siempre pensar con la cabeza fría.
—Lo haré, muchas gracias por todo.- le da un abrazo.- Adiós, al fin la insistencia de mi madre porque aprenda coreano servirá para algo.
—Sam.
— ¿Qué?
—Sí Marcos no te hubiera engañado, ¿tú nunca hubieras ido a Seúl?
—Nunca, le daré tus saludos a Kyu 
Carolina se sonrojó a más no poder. 

Samantha subió al avión, al instante en que este despegó, la chica se quedó profundamente dormida. 

Después de casi 24 horas de vuelo y 3 escalas, Samantha por fin llegaba al aeropuerto de Incheon. Aún faltaban cinco horas para su encuentro con Kyu, así que decidió recorrer un poco la ciudad, pero su sentido de ubicación era nulo y no tardó mucho en perderse…

...

Actualidad

Hyun Joong caminaba sin rumbo, últimamente estaba muy nervioso, no sabía que iba a pasar con su vida, sin darse cuenta llegó al parque donde la había conocido.
— ¿Qué hubiera pasado si no te hubieras perdido ese día? Mi pequeña mentirosa— El chico sonreía, era doloroso recordar, pero era necesario.

Nameless MemoriesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora