Capítulo 32

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Capítulo 32 

Anna y Sam estaban en el cuarto de un lujoso hotel, la madre estaba caminando de un lugar a otro, la hija se encontraba sentada, con la cabeza agachada a la espera de un regaño.

—Sabes que un comportamiento agresivo no es la solución a ningún problema. 

—Ya lo sé, pero…

—Nada de peros Samantha, no sólo golpeaste a una persona, también te golpearon y no tuviste la amabilidad de decírmelo. —Hizo una pausa. —¡Ah! Espera, eso no es todo, adelantaste tu viaje a Seúl y quien sabe donde pasaste esas tres semanas. ¿Tan poca confianza me tienes?

—Te conozco, hubieras tomado el primer vuelo disponible y habrías venido a buscarme. Mami, no era mi intención. Adelanté mi viaje porque el idiota de Marquitos andaba de libertino y yo no iba a quedar como la cornuda. —Le hizo cara de perrito. 

—Samantha, deja de ser tan impulsiva, eso a la larga te acarreara muchos problemas y poner cara de perrito no será la solución. 

Anna recibió una llamada, cuando colgó se acercó a la cama donde estaba su hija y la abrazó. —Es mejor que vayas a dormir, mañana nuestro vuelo sale al medio día. — Sam iba a apelar, pero su madre le quitó su mochila y buscó el pasaporte de la chica, Anna presentía que su hija no quería irse.—Yo me llevo esto, conociéndote eres capaz de escaparte. —Sam miró fijamente a su madre. —Quizás aún no te des cuenta, pero existe algo que te une a este lugar. —La chica estaba confundida. —Y créeme, no es el lazo sanguíneo con tu abuela o tu hermano. 

—¡Sam!—Gritaron cuatro de los cinco amigos, estaban agitados, habían corrido para alcanzarla, ella estaba a punto de abordar su vuelo. La noche anterior le había enviado un mensaje a Kyu para avisarle que se iría. 

—¡SS501! —Les dijo para amenizar un poco la situación. Los cinco se acercaron, aunque Hyun Joong guardó distancia. Para la chica despedirse de las personas nunca había sido difícil, pero por primera vez en su vida, sintió pena al tener que alejarse de esos cinco chicos. 

—Hola, chicos. —Saludó Anna. —Cielo es hora de irnos. — Sam asintió y su madre se adelantó. 

—En un mes los veo, ni crean que se libraran tan fácil de mí. —Les giñó el ojo y se giró para alcanzar a su madre, no sin antes dirigirle una última mirada a Hyun Joong. 

—Veamos, yo tengo… —Dijo Jung Min mientras sacaba de su cartera todo el dinero que traía. —Todo esto. —Le dio flojera contarlo, sus amigos lo vieron extrañados.

—No sean codos y cooperen para comprarle un boleto de avión a Hyun Joong y que se robe a Samantha. 

Al instante sus otros tres amigos buscaron dinero. Hyun Joong se había quedado observando por donde Samantha se fue. 

—Guarden el dinero. —Dijo y se fue, sus amigos no lo vieron más por ese día. Hyun Joong quería estar solo y pensar. 

Sam y Anna disfrutaron de dos semanas del crucero por el Mediterráneo, después viajaron a Köln, Alemania. Anna quería alejar a su pequeña hija de su familia paterna; años atrás ella sufrió el desprecio y enojo de la señora Baek, y ahora no deseaba que su hija pasara por lo mismo.

Hyun Joong por primera vez, en mucho tiempo, asistía a todas sus clases y aceptaba las confesiones de todas las chicas, por primera vez el genio Kim Hyun Joong consentía ser rodeado por un grupo de chicas, accedía regresarles los cumplidos, los mimos y el contacto físico, que solía repudiar. Se sentía sumamente solo, no dejaba de pensar en Sam, todas las chicas tenían un diminuto fragmento de la personalidad Samantha, pero ninguna tenía sus ojos, ninguna se le igualaba, para él, la ojiverde era única e irrepetible. 

Nameless MemoriesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora