C- 22 Sueños. Dulces Sueños.

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Nota de la escritora: Utilicen el vídeo mientras leen para adaptarse más a la temática del capítulo, disfrútenlo.
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Mei:

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y él.

¿Quién es él? Juro que podía saberlo pero no recordaba en ese preciso instante. Estaba sonriendo mientras sostenía una aguja con un líquido extraño.

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y yo.

Aprisionada en una silla con cadenas, un trapo sucio tapando mi boca, y lágrimas de sangre bajando por mis mejillas rojas.

¿Porqué estaba allí? ¿Porqué me torturaba de ésta manera? Juro que podía saberlo pero no recordaba en ese preciso instante.

Él se acercó...puso sus sucias manos manchadas con sangre sobre mis hombros desnudos. Destapó mi boca y humedeció mis labios con su lengua. Él disfrutaba torturarme.

¡Joder! ¡¿Porqué me hace ésto?! Siento asco de mi cuerpo, no quiero su saliva en mi boca, él está demente.

¡Ayuda! ¡Alguien sáqueme de aquí!

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y nosotros.

Estábamos en un cuarto oscuro. El oxígeno casi no hacía acto de presencia. Él se acercó y me dijo "Ésta, cariño, es nuestra fiesta de bodas." Río "tranquila, nuestra luna de miel será mucho mejor..."

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y silencio.

¿Porqué nadie me escuchaba? ¡Alguien ayúdeme!

Él me inyectó un líquido extraño, liberaba el líquido lentamente, mientras algo dentro de mí se derrumbaba, se quebraba.

Me retorcía en la silla mientras gritaba, aunque el grito no pudiese salir a causa de la tela. Gritaba con todas mis fuerzas, me desgarraba la garganta y mi pulso estaba totalmente acelerado.

Asco. Asco. Asco. Asco. Asco. Asco. Asco. Asco.

Mientras continuaba inyectando el líquido, alguien entró y, por un solo instante, pude ver un poco más de luz antes de que volviésemos a la luz tenue de la habitación. No podía alcanzar a ver quién era, pero a juzgar por el sonido que hacía al caminar podía asegurar que se trataba de una dama con tacones. Su cabello colgaba hasta sus rodillas, pero no podía apreciar su rostro.

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y ella.

Se quedó de pie junto a la puerta de brazos cruzados. Él ni se inmutó. Siguió con su jugarreta desesperante. Unas risas se colaron a mis oídos. Al parecer ella también disfrutaba de mi tortura.

Las cadenas lastimaban mis muñecas y tobillos. Estaba desnuda y sentada sobre el asqueroso metal de la silla.

La misteriosa mujer caminó hacia nosotros, revelando su rostro con una sonrisa macabra y siniestra.

Inhala. Exhala. Palpitaciones. Respiraciones. Gritos ahogados. Cadenas. Agujas. Lágrimas... Y Tea.

—Amante de las letras.

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⏰ Última actualización: Oct 09, 2016 ⏰

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