Capítulo 8

887 30 0
                                        

Pasaba su lengua de arriba a abajo y hacia círculos al rededor de mi clítoris cada vez que pasaba cerca de él.

En verdad lo disfrutaba; a cada momento que pasaba, me hacía sentir más placer, arqueaba mi espalda a mas no poder, ya lo veía venir, podía sentir los espasmos desde mi sexo hasta mi garganta, tenía las manos aferradas a las sábanas de la cama, ya casi.

Gemía como si no hubiera un mañana.

Carlos se dio cuenta del enorme placer que me estaba dando y de mi estado.

-¡Carlos, Carlos!- gruñí- me... me...

Puso sus manos en mis senos y los empezó a masajear poniendo especial atencion en mis duros pezones.

-Córrete para mi-ordenó acelerando los roces de su lengua.

-¡Ah.. ah!- grité cuando el orgasmo llegó a mí. Todo mi cuerpo se tensó,  mis caderas se elevaron y me mojé con Carlos aún con la cara sobre mi vagina. Dios, qué vergüenza me dije.

Mi vista estaba nublada,  me voltee hacia él y me quedé muda al ver esa imagen

Tenía los ojos cerrados y estaba bebiendo mi humedad.

-No...- susurré apenas.

Levantó su cabeza y se relamió los labios,  me vio a los ojos con una gran sonrisa mientras yo no paraba de tener pequeños espasmos, secuelas del gran orgasmo que acabada de vivir.

Erguió su espalda y avanzó a horcadas sobre mi, hasta verme a la cara, puso su mano en mi mejilla y posó sus labios en los mios, en un beso con gran pasión, se abrió paso en mi boca y enredó su lengua con la mía,  danzando ambas un lujurioso y atrevido tango.

Cómo resistirmeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora