10. Jackson

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Tris

-No, no, no y no. Ya te dije que es peligroso. Además, no has visto a Johanna aún.

-No estoy pidiendo tu permiso, y puedo lograrlo y se que ella va a aceptar. Alguien tiene que hacerlo.

-¿Y porqué siempre tienes que ser tú? ¿Por que siempre quieres ir por delante?

-Porque no tengo nada, ni a nadie.

-Eso es un golpe demasiado bajo para un chico que estuvo tres años a tu lado y dándote apoyo para salir.-Uriah se levanto del sofá con mucha fuerza, tal vez mas de la necesaria, y luego se dirigió a la entrada de nuestra nueva casa en abnegación, luego de eso salió.

-Dejarlo ir, Tris. Necesita calmarse.-Zeke me dio una débil sonrisa y volvió a mirar su vaso lleno de alguna bebida embriagante.

-No lo dije con esa intención, yo solo trataba de...

-Esta bien. Sé lo que querías decir, y te apoyo, pero no quiero ver de nuevo a Uriah en esto. Sé que lo haces por un bien y pienso ayudarte si es lo que quieres, pero no creo que mi madre pueda tolerar perderlo de nuevo. ¿Me entiendes?

-Totalmente.

-Entonces vamos, Johana y tú tienen mucho que hablar.-probablemente no era muy seguro viajar con Zeke alcoholizado, pero él podía hacer posible una cita con Johana ese mismo día.

James estaba trabajando, pero sé que sin duda me apoyaría en mi idea. Entendía a Uriah, pero era mi corazón altruista el que gritaba que lo hiciera.

-En cuanto lleguemos vas a esperar en el auto, porque muchos allí te conocen gracias a Cuatro...y los expedientes. Volveré con una respuesta.

-Esta bien. Te esperaré.

El tiempo comenzó a parecerme eterno, ¿qué iba a decirle a Johanna?¿Qué pensaría ella?

Tres golpes en el cristal hicieron que abriera mis ojos. Era Zeke, en sus manos llevaba una chaqueta grande.

-Toma, usa esto. Hay que ocultarte hasta que sea seguro.-rápidamente me la puse y él coloco la capucha sobre mi cabeza.

Me ayudo a salir de auto y prácticamente me arrastró dentro de lo que antes fue cordialidad, pero no era lo mismo, ahora estaba remodelado, tanto que parecía el resinto de erudición.

-Johanna a accedido a verte, no pude creer que estés viva. Pero dependerá de ti demostrar todo lo que has dicho y convencerla de ayudar. Se cual sea su decisión, cuentas conmigo.

-Gracias, Zeke.

Una chica detrás del escritorio sonrió a Zeke cuando lo vio y asintió con la cabeza, entonces él abrió la puerta y hay estaba Johanna.

Ahora no parecía la tranquila cordial de siempre, ahora tenia una pose como la de Jeanin solo que con un toque muy...libre y no tan calculado como el de ella.

Zeke me empujo dentro y cerro la puerta, que al centro de una modesta oficina de madera, parecía ser lo único que sobrevivió a los cambios en la ciudad.

-¿Tris?¿Tris Prior?-su cabello no cubría su cara como antes, ahora llevaba su cabello detrás de las orejas con un peinado de media cola que la hacia lucir bastante bella.

-Así es. -con un suspiro de angustia me quite la capucha de la sudadera y la mire.

Espere cualquier reacción, incluso que decidiera golpearme, pero en su lugar, me dio una enorme sonrisa e incluso juraría que vi lágrimas en sus ojos. Sin más se levanto de su asiento y vino hasta mi.

© Resurrección de los divergentesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora