Abrí lentamente lo ojos, me encontraba echado sobre una cama, me sorprendí porque no era la mía. Comencé a observar la habitación y vi que todo era diferente, esta estaba iluminada por una luz cálida, era la luz de la lámpara de la mesa de noche de Luis, al parecer, vi estantes con libros, un escritorio de caoba, unas cortinas blancas que se movían por el aire que entraba por la ventana que daba hacia la calle, y posters de películas pegadas en las paredes. Quise levantarme pero no pude, tenía un dolor punzante en la cabeza, era como si una bala me hubiera atravesado. Llevé mi mano hacia esta y noté que tenía un pañuelo mojado y frío. A continuación, Luis entró a la habitación.
- Veo que ya despertaste.
- Si... me duele la cabeza... ¿Qué pasó? - Lo miré confundido.
- Quiero pedirte disculpas, mi perro se lanzó encima tuyo, es un Gran Danés y no es nada delicado que digamos. - Se agarró la cabeza, sonriendo. - este se lanzó sobre ti, te botó y te chocaste contra el suelo. La verdad me asuste demasiado, la sangre no paraba de salir, nunca me había asustado de esa manera, así que te cargué hasta aquí, igual princesa... - se volvió a tocar la cabeza, sonriendo- luego te eché sobre mi cama, te lavé la herida y la curé, aparte te puse un trapo frío para que la hinchazón baje. Aunque te digo algo... parecías un bebe mientras estabas inconsciente.- Rió.
Mientras hablaba intenté levantarme pero este no me dejó.
- Estás débil. Lo mejor es que pases la noche acá.- Dijo este.
- ¿Qué hora es?.- Pregunté.
- Son las 9:00 pm
- ¡Mierda! Mi mamá no sabe donde estoy, debe estar demasiado preocupada. Tengo que ir a mi casa.
- Tranquilo, puedo llamar a tu mamá si deseas y explicarle lo que pasó.
- No, por favor no lo hagas. Ella es demasiado nerviosa y no quiero preocuparla más.
- Entonces, ¿te quedas a dormir?
- Creo que si. Pero tengo que llamarla y decirle que me quedaré.
- ¡Yeeeee! ¡Pijamadaaaa! - Se alegró.
- Déjame llamarla.
Quise sacar mi teléfono de mi pantalón pero.... un momento... ¡¿mi camisa y mi pantalón?! Me miré abajo y estaba con otra ropa.
- ¡Luiiiiiis! - grite.
- ¿Dime, que sucede?
- M.. mi ropa.- Tartamudeé
- Ah, si. Te la cambié porque estaba manchada con sangre, y te puse una ropa mía. ¿Eso está mal?... Ah, por si acaso no vi nada ah, solo tus piernas blancas como la yuca.- Rió.
Mis mejillas se pusieron rojas. Que vergüenza, nadie en mi vida me vio, a excepción de mi mamá, pero hace mucho tiempo, cuando era niño, pero eso no cuenta.
- Toma, acá está tu móvil.
Luis me pasó el teléfono que estaba en mi mochila, que colgaba de la silla de su escritorio. Mi corazón comenzó a latir muy rápido al ver
que tenía 20 llamadas perdidas de mi mamá, así que la llamé rápidamente.- ¿Aló, mamá?
- ¡¿Sebastián, carajo, donde estás?! ¡No sabes lo preocupada que estoy, he llamado al colegio y no sabían donde te habías metido!- Me dijo preocupada e histérica.
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Un nuevo comienzo
Teen FictionEsta es la historia de Sebástian Lizárraga, un chico de 15 años quien se cambia de escuela para poder empezar de nuevo y dejar su pasado atrás, pero lo que no sabe es que este lo va a perseguir y tendrá que enfrentarlo sea como sea.