Esta es la historia de Sebástian Lizárraga, un chico de 15 años quien se cambia de escuela para poder empezar de nuevo y dejar su pasado atrás, pero lo que no sabe es que este lo va a perseguir y tendrá que enfrentarlo sea como sea.
No podía creer lo que había hecho. Eres un idiota, Sebastián, cómo se te ocurre hacer eso - me dije, golpeándome la frente con las manos. Agarré mi móvil y le escribí rápidamente a Lucas, las manos me sudaban mucho por los nervios, lo que hizo que me costara escribir.
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Con toda esa sensación del momento me fue difícil conciliar el sueño, y cuando lo hice, ya era de mañanita. Me levanté confundido y soñoliento, aún no estaba tan despierto que digamos, pero me acordé que tenía que ir temprano al colegio y automáticamente se me fue todo el cansancio que tenía. Me bañé, me aliste súper rápido y salí de casa con dirección a la escuela. Cuando llegué a esta, Lucas me esperaba afuera, como siempre, sólo que esta vez ya no tenía esa sonrisa de oreja a oreja, al contrario, se lo veía más preocupado. Ambos entramos a nuestra aula y nos sentamos en los asientos de siempre.
- No sé qué hacer, Lucas, estoy muerto - le dije, preocupado, llevándome las manos a la frente.
- Lo sé, pero ya está no puedes hacer nada. Más bien pensemos en cómo harás para sobrevivir hoy y los demás días, porque de seguro que esto no será fácil, hiciste molestar al bully, si fuera otra persona ya te acepto, pero es a alguien que te ha odiado por mucho tiempo y el que, prácticamente, te tiene en su mano.
- Lo sé - lo miré triste.
- Mmm... que podemos hacer... - pensó - creo que esta vez tendrás que enfrentártelo y tragarte el miedo que tienes...
Mientras Lucas hablaba llegaron varios compañeros y entre ellos Aarón, la gente comenzó a burlarse de él y, por un momento, sentí algo de lástima, pero se me quitó cuando este vino hacia mi, parecía un toro botando humo por la nariz, me agarró de la camisa y me botó contra el suelo, Lucas trató de ayudarme pero ambos éramos demasiado débiles contra él, por lo que terminó también en el suelo.
- ¡Esta vez te pasaste, Sebastián! - me dijo Aarón, furioso, salpicándome saliva.
La gente estaba atónita y no hacían nada. Aarón le dio una patada en el estómago a Lucas y vi como este se retorcía de dolor, me enfurecí y quise levantarme pero llegó Luis, quién de un solo puñetazo derribó a Aarón, quién cayó a mi costado. Para mala suerte de este llegó el profesor y vio que todos estábamos en el suelo, por lo que fue contra Luis.
- ¡¿Qué carajo está pasando acá?! ¡Del Carpio, a dirección! - gritó el profesor.
- Hermanito, ¿estás bien? - me dijo, ayudándome a levantarme del suelo.
- ¡Ahora! - le gritó el profesor, quién estaba con el rostro rojo por la cólera - ¡Regresen todos a su sitio!
- Ya profe - le respondió Luis, mientras se iba del aula.
Ayudé a Lucas a levantarse y fuimos a nuestros asientos, este se agarraba el estómago.