Capítulo 23

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De la nada, aparecieron hombres encapuchados y con unas armas impresionantes. Me asusté, mi sexto sentido me dijo que tenía que salir corriendo, pero él nunca me soltó mi brazo, y del esfuerzo, mi bolso cayó al suelo.

Me sentí frágil, me sentí de nuevo la pequeña niña de 9 años, a la niña a que varios hombres tocaban y hacían cosas que no son dignas de mencionar.

- Brenda, tenemos que hablar -dijo él.

- No tengo nada de qué hablar contigo, te dejé atrás hace 18 años. -respondí.

- Claro que tenemos que hablar, sé estás visitando muy seguido a Johnson, ¿qué tienes que ver con la policía?

- Absolutamente nada que te importe, Carlo.

- Me importa, ¿o te recuerdo que pasó hace 18 años?

- Te recuerdo que yo nunca tuve que ver en eso, la policía llegó de la nada, ni siquiera sabía usar un teléfono, entiende que yo no los llamé, fue tu culpa por tu frágil seguridad.

En su mirada noté un poco de tristeza, pero en un par de segundos, regresó la mirada llena de ira.

- Ya dime, ¿qué estabas haciendo en la comisaría? -preguntó Carlo.

- Fui por un problema fiscal, eso es todo.

Me miró como si supiera que falta información, así que le tuve que decir lo que menos quería decirle.

- Está bien, también fui por información porque parece que mamá está viva.

En ese instante, la cara de Carlo se tornó pálida, como si hubiera visto un fantasma.

- Eso es imposible. -murmuró.

- Es lo mismo que pensé, pero es cierto.

- Yo la vi muerta, la enterré, esto debe de ser una mala broma, y si estoy en lo cierto, tú lo pagarás muy caro.

- ¡No me amenaces! -Le advertí.

Y sin esperármelo, sentí su puño en mi mejilla. Ciega por la ira, le regresé el golpe.

- ¿Qué te pasa, estúpida? -dijo sobándose la mejilla.

- ¡Nunca en tu perra vida te atrevas a ponerme una mano encima!

- Me voy, pero te lo vuelvo a advertir, si me llego a enterar que eso es una vil mentira, te pegaré en donde más te duele, en tu Adam.

- ¡No te metas con él! Adam no tiene nada que ver en esto.

- Tiene mucho que ver, lo amas, está en tu vida.

- No le hagas daño, mátame, pero a él no le hagas nada.

- Tú no me das órdenes, niñita...

- Pues entiende, si le haces algo, te mato, te juro que te buscaré y te mataré...

- No me importa, quedas advertida, te estaré vigilando - y gritó a sus hombres- ¡Vámonos!

Tal y como llegaron, salieron rápidamente del estacionamiento. Dejándome sola con mi equipo seguridad de juguete.

La ira en mi creció como un tsunami, como una bomba atómica a punto de estallar, en todo este tiempo nunca había sucedido nada, y después de tanto tiempo, me sentí insegura, vulnerable.

- ¡Escuchen todos! Son una bola de estúpidos ineptos, les pago para cuidarme, que ese tipo jamás se acercara a mí, ¿por qué carajo no hacen su trabajo? -grité.

- Disculpe, señorita...-empezó Carrison.

- No empieces, Carrison, esto es tu responsabilidad, y cada uno de ustedes a partir del día de hoy quedan despedidos, no los quiero volver a ver en mi vida, no vale la pena tenerlos en la nómina cuando no cumplen con sus funciones.

- Señorita, cada uno de nosotros necesitamos el trabajo. -refutó Carrison.

- ¡No me importa! Están todos fuera, pasen a las oficinas por su liquidación, la cual no merecen, porque son unos idiotas, cada uno de ustedes, de nada les sirve sus años de preparación y de experiencia, deberían cambiar de profesión.

- Señorita, yo...

- Nada, Carrison, ya estoy cansada de esto, de que nunca hagan su trabajo bien.

Tomé mi bolso, saqué mis llaves del bolso, y subí a mi coche. Durante el camino, a través del manos libres llamé a Laura, mi siempre fiel gerente de recursos humanos.

- Dígame, señorita, ¿qué necesita? -preguntó.

- Primero, necesito el domicilio de Adam Ahern.

- Un momento, por favor... mmm es Palms 234 en Brianwood.

- Perfecto, una cosa más, prepara la liquidación de todo mi equipo de seguridad, menos la de Carrison, y pon la vacante de agente de seguridad, debemos de armar a un nuevo equipo.

- Entendido, lo tendré todo preparado, ¿es despido justificado?

- Sí.

- ¿Puedo saber el motivo?

- No me protegieron cuando más debieron protegerme, que con eso te baste, no quiero entrar en detalles, estoy que me lleva el diablo.

- Entonces tendré todo listo, si necesita algo más, no dude en llamarme.

- Gracias, Laura, te veo en un rato en la oficina.

Terminé la llamada y conduje sin escalas a la casa de Adam, necesitaba verlo.

Loca adicción (Loca adicción 1, Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora