Iba justo detrás de Adam, creo que necesita una explicación, pero Clara tocó la puerta de la habitación.
Inmediatamente, fui a abrir la puerta, y ahí estaba ella, vestida impecablemente con su uniforme.
- Oh, señorita, disculpe la molestia, y el haberla encontrado de esta forma, pero tengo que darle un aviso. –dijo.
¡Mierda!, olvidé que lo único que cubre mi cuerpo es una toalla.
- Mmmm, no se preocupe Clara, ¿qué es lo que sucede? –le pregunté.
- Acaban de llegar unas cosas de la boutique, pero son de hombre...
- Ah sí, son cosas para el señor Ahern, acomódele su ropa en su habitación, por favor.
- Con gusto, tengo una pregunta, espero que no la tome a mal.
- Pregúnteme, no pasa nada.
- ¿El señor Ahern es uno más?
Obviamente, después de tantos años, Clara sabe todo, y sabe lo que a veces hago con ciertos caballeros.
- No, él es mi asistente, no es uno más.
- Muy bien, iré a acomodarle la ropa al señor Ahern, ¿qué gusta desayunar?
- Unos chilaquiles, a ver si así se me quita esta resaca.
- ¿Bien picositos?
- Claro, así son mejores.
Clara es de México, y no sé cómo le hace pero consigue muchas cosas para hacer comida mexicana, y unos de los platillos que más me gustan son los chilaquiles.
- Bueno, me retiro.
- Hasta luego, Clara.
Cerré la puerta de mi habitación, y al darme la vuelta vi a Adam frente a mí.
- ¿Por qué Clara preguntó que si soy uno más? –preguntó.
- No lo entenderá...
- ¿Por lo menos me explicará lo de esa habitación?
- Creo que ahorita no es el momento, deberíamos tener esa conversación bien vestidos, no con usted envuelto en una sábana y yo envuelta en una toalla, vaya a vestirse, en un rato lo veo en el comedor.
- Está bien, me iré a vestir.
Rápidamente salió de la habitación, y después, me dispuse a vestirme.
Elegí usar unos pantalones de chándal y una blusa holgada, creo que queda de más decir que también usaré un sostén y unas bragas.
Ya que estaba vestida, me desenredé mi cabello con un peine, y después, arreglé la recamara, y salí al comedor.
Cuando llegué, ya estaba puesta la mesa, y el señor Ahern estaba esperándome.
- ¿Vamos a trabajar en la oficina? –preguntó Adam.
- No, trabajaremos aquí, no puedo ir a trabajar con resaca, prefiero que trabajemos aquí en mi despacho.
Clara se acercó con un plato de chilaquiles, y me lo colocó frente a mí.
- Gracias, puede retirarse, yo me encargo de lo demás.
- Muy bien, con permiso.
- Propio.
Clara salió de nuestra visión, y el señor Ahern empezó con sus cuestionamientos.
- ¿Ya podemos hablar sobre lo que vi? –preguntó.
- Primero coma, después hablamos.
Nos pusimos a comer, en un silencio ensordecedor.
Al terminar, me levanto de la mesa, y antes de irme le digo a Adam:
- Me voy a mi despacho, lo veo ahí en un rato.
Al retirarme de la mesa, fui a mi habitación a cepillarme los dientes, y después caminé hacia mi despacho.
Al llegar, estaba mi taza de cappuccino humeante, como si estuviera en la oficina, y al llegar a mi asiento, encendí la computadora.
- Creo que ya podemos hablar. –dijo Adam entrando a mi oficina.
- Pase y tome asiento, y dígame, ¿qué es lo que quiere saber? –pregunté.
Entró y tomó asiento en una de las sillas frente a mi escritorio.
- Bueno, quisiera saber... ¿tortura a las personas? –preguntó.
Al escuchar eso, no pude evitar reírme, se me hace increíble que sea tan inocente, siendo un hombre hecho y derecho.
- No, yo jamás torturo, solo proporciono placer. –respondí.
- Pero, ¿cómo es posible?
- ¿Nunca ha escuchado del BDSM? –le pregunté asombrada.
Y en ese instante se abre la puerta de golpe, y entrada nadie más y nadie menos que mi madre, Elise Roberts.
- Catherine, cariño, hola, fui a buscarte a la oficina y me dijeron que no estabas, y te hablo a tu teléfono celular y no contestas, ¿qué te ha pasado? –me preguntó mi madre.
- Nada, solo tengo migraña, por eso decidí quedarme en casa, y el celular debe estar descargado.
- Bueno, como sea, solo vine a recordarte que la siguiente semana es el cumpleaños de tu padre, y habrá una fiesta, te aviso con tiempo, para que no me salgas que estás ocupada, eso hiciste en mi cumpleaños, y nunca se me olvidará.
- Madre, nunca olvidé tu cumpleaños, sólo que estaba en Francia, y no iba a llegar a tiempo, necesitaba cerrar ese trato.
- No se preocupe señora Roberts, yo me encargo de que la señorita Catherine vaya a ese evento. –dijo el señor Ahern.
- Vaya, por fin te conseguiste un novio, y además está guapísimo, que bueno que mis creencias de que eras lesbiana eran falsas. –dijo mi madre.
Adam, al escuchar eso, tuvo que ahogarse su risa.
- No, señora, no soy el novio de su hija, soy su asistente personal, me llamo Adam Ahern, mucho gusto. –dijo Adam.
- Ay muchacho, mil disculpas, bueno, no quiero hacer esto más grande, me voy cariño. –dijo mi madre.
Se acercó a mí, me puse de pie, y abracé a mi madre, y antes de alejarse de mí, me dijo al oído:
- Hija, no seas estúpida, a miles de kilómetros se nota que le gustas a ese muchacho, no lo vayas a lastimar, se ve que es buena persona. -con eso recordé que ella sabe lo que me gusta hacer con ciertos caballeros, bueno, una parte.
- No te preocupes. –murmuré.
- Ah, una cosa más, Adam, estás cordialmente invitado, espero que puedas acompañarnos.
- Será un placer. –contestó Adam.
- Bueno, Adiós. –dijo mi madre.
Salió apresuradamente del despacho, y a los pocos segundos, llegó Carrison, mi jefe de seguridad.
- Buen día, señorita, le traigo el informe del estudio. –dijo Carrison.
- ¿Algún dato relevante? –pregunté.
- No, sólo aparecen sus huellas y las de Clara, pero vimos que hay unas borrosas, trataremos de ver de quién son, pero va a ser muy difícil.
- Muy bien, gracias, se puede retirar.
- Con permiso.
- Propio.
Carrison salió de la oficina, y rápidamente, el señor Ahern cerró la puerta, y dijo:
- Creo que tenemos una plática pendiente.
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Loca adicción (Loca adicción 1, Completa)
Genel KurguMi nombre es Catherine Roberts, tengo 29 años, soy dueña de mi propia empresa de publicidad y marketing, soy Dominante, y estoy en busca de un nuevo sumiso. R17 - contenido altamente EXPLÍCITO (Loca Adicción 1)
