- ¿Por qué le sonreíste? Respóndeme porqué le sonreíste a esa tipa...
- P-por amabilidad...
- No me importa, no quiero que veas a nadie - dijo muy enojado, no podía creerlo, simplemente por sonreírle a una chica, me estaba amenazando, POR VER A UNA CHICA QUE NOS ESTA ATENDIENTO PORQUE ESTAMOS EN UN JODODO RESTAURANTE.
- Pero tú si puedes decirle primero en frente mía ¿no?
- Es diferente; yo no tengo que rendirte cuentas, al contrario tuyo...
- No tiene sentido aún...
-¡QUE ME PERTENECES Y YO DECIDO LO QUE HACES O NO!...- bufó un poco y cruzó los brazos. Todos en el restaurante nos estaban viendo y eso me incomodaba aún más.
- ¿N-no crees que estas exagerando Teufel? S-Solo es la chica que nos atiende...s-solo es amabilidad...
- No me importa ¿sabes?... ¿Cómo se come esto?- dijo tomando la galleta con su mano.
- Es una galleta y es el postre... es lo último que se come; es algo dulce y esto- dije tomando las tazas y sirviendo en cada una.- Es té, es agua con hierbas que le hacen dar sabor...esta es de jazmín- luego serví y le di su taza. Le dio un sorbo e hizo una pequeña sonrisa, supongo que le había gustado.
Al terminar me dijo que no se me cruzara por la cabeza dar mi dinero, él iba a ser quien pagara. Sacó de una billetera negra un buen fajo de dinero y separó lo que se tenía que pagar de la cuenta, no sé en qué trabajara o qué hacía para sobrevivir, pero se veía que ganaba mucho dinero, más de lo que yo siquiera llegué a ganar lo que alguna vez trabajé.
- B-Bueno...ya es muy tarde Teufel...creo que ya no tenemos que ir- me miró un poco con esa mirada tan seria que le caracterizaba; sus ojos un poco entrecerrados y su boca en una línea recta un poco curveada de la esquina derecha, y se acercó. Me tomó del mentón, con su pulgar me comenzó a acariciar mi labio inferior.
- Dame mi premio~ créeme cuando te digo que me he portado bien contigo todo este tiempo que hemos estado juntos, de no ser así, ya te estaría dando en mi cama... ¿me merezco siquiera un beso, no?
- T-Teu...T-Teufel...- me alejé y me levante de mi asiento rápidamente, saliendo del local y parándome al lado del auto. Dijo claramente que me quería besar y no quería sonar homofóbico, pero no me acostumbraba siquiera a que me mirara, sentía muy raro e incómodo. Vi como Teufel salía azotando la puerta del restaurante y tomando mi muñeca con bastante fuerza, sus manos eran bastante grandes y esos músculos en sus brazos hacían el demás trabajo lastimándome dónde agarró.
- ¿Es que acaso no me escuchaste cabrón? No voy a tolerar esto y mucho menos de una guarra como tú, así que...lo voy a volver a pedir de buena gana dulzura~...- sus ojos se veían como fuego en pleno incendio, su mirada me apuñalaba el alma como si fuese una espada y sentía un dolor en mi estómago, junto con mi cuerpo temblando del miedo que me provocaba este corpulento y brusco hombre que era decía ser mi dueño. El contacto con Teufel era abrasivo, tan solo sentir un roce en mi piel hacía que ardiera la parte dónde tocara, al punto en él lo podía comparar con una quemadura.
Al no escuchar ninguna respuesta proveniente de mis labios, de un tirón me acercó a él y me besó. Gemí un poco cuando me acercó; sus caricias, sus movimientos, todo en este hombre era brusco.
Tomándome con una mano la cadera y con la otra el cuello, me tenía aprisionado entre el auto y su abdomen, obligándome a ponerme de puntitas ante la notable comparación de estaturas.
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DIABLO
General FictionUna pequeña alma que poco poco se apaga, sus últimos suspiros los daba en un maldito cuarto de hospital. Mientras tanto un ser despiadado que busca un esclavo que sacie sus deseos y más crueles fantasías, sucumbirá ante el encanto del pequeño...pero...